Ana González sigue creando inspirada en su país profundo y la galería Sean Kelly sigue exponiendo su producción artística y acercándola al público. En esta ocasión, presentan Río, la tercera exposición individual de la artista colombiana en dicho espacio.

La muestra parte de la idea del río como un cuerpo vivo y un lugar de memoria, y propone un recorrido por paisajes fluviales y selvas tropicales donde naturaleza, territorio y experiencia se entrelazan. A través de textiles, pinturas, porcelanas y un video, González construye una narrativa sensible sobre la transformación del paisaje y la fragilidad de los ecosistemas desde una mirada profundamente latinoamericana.

La exposición reúne nuevas obras de la serie Devastaciones, desarrollada a partir de imágenes de ríos de la Amazonía y de la cordillera de los Andes. En estas piezas, la artista deshila manualmente la imagen, hilo por hilo, dejando ver el desgaste progresivo del territorio y el impacto silencioso de la acción humana.
La introducción de tonos rosados, inspirados en los atardeceres amazónicos, y de dorados que remiten al mito de El Dorado, replantea la noción de riqueza, desplazándola de la extracción de recursos hacia el valor de la biodiversidad. Los verdes recurrentes refuerzan esta tensión entre naturaleza y economía, vida y explotación.


Las pinturas, dibujos y acuarelas se presentan como paisajes en tránsito, donde las formas parecen disolverse entre brumas y lluvias. En ellas, la imagen no se fija del todo, sino que aparece y desaparece, convirtiendo la pintura en un ejercicio de memoria y resistencia frente a la pérdida. Este mismo equilibrio entre belleza y fragilidad atraviesa las esculturas en porcelana Limoges, que representan flores tropicales suspendidas, delicadas y vulnerables.
La muestra incorpora además un video inmersivo que recoge sonidos de agua y aves, grabados durante los recorridos de la artista por ríos selváticos, reforzando la dimensión sensorial y experiencial del proyecto.
La exposición concluye con una vitrina que reúne cuadernos de viaje, bocetos y pequeños objetos recolectados, conformando un archivo íntimo que da cuenta del proceso, el desplazamiento y la observación constante del territorio.


Río es una reflexión sobre ríos y selvas en riesgo, pero también sobre su persistencia y soberanía. A través de su obra, Ana González sigue invitando al público que se expone a su obra a repensar su relación con la naturaleza y a reconocer la responsabilidad colectiva de cuidar los territorios que sostienen la vida y la memoria.
En la voz de la artista
Sobre esta muestra, González le dijo a Arcadia: “Río es una exposición que habla no solo de lo que se está perdiendo, de la naturaleza, de la belleza... también habla de la historia de mi taller y de cómo una mujer artista latinoamericana logra sobrepasar los miedos y obstáculos que hay para poder hacer un un trabajo de campo y después hacer obra. La muestra habla de ese valor que hay que tener como artista (y más mujer y más en la América Latina) para llegar a estos lugares que generalmente son lugares muy inhóspitos, lugares hermosos, pero sin infraestructura y cargados de mucha historia y mucha violencia. Todo eso está detrás de lo que se ve, de la belleza que se muestra o del simbolismo que se quiere mostrar.

Y quisiera mostrar, como artista latinoamericana, cómo me convierto en activista, yendo a estos sitios, no solo a fotografiarlos o sentirlos y recorrerlos, también trabajando con las comunidades que los habitan. Y me vuelvo también, un poco, una parte de ese sistema. Eso me permite conocer mucho más a fondo eh lo que finalmente va a llegar después al taller y a mostrarse en diferentes lugares”.
