Una de las recomendaciones recientes desde la librería Siglo del Hombre nos llamó la atención, y por eso le hacemos eco. Se trata de un libro “que no solo se escucha… se baila, se hereda, se transforma y se comparte", según explica sus sinopsis.
En Yo soy la cumbia, dos voces autorizadas de la movida periodística cultural latinoamericana (Humphrey Inzillo y Enrique Blanc) vuelven a juntar esfuerzos para coordinar una mirada profunda hacia un ritmo inmortal nacido en nuestro país pero ahora propiedad de todo el continente: la cumbia.

Inzilllo y Blanc recuperaron, en su primera compilación Cumbia somos, la singularidad geográfica y social de este lenguaje transgeneracional. Ahora, en esta nueva apuntan a transmitir “la memoria cumbiambera en movimiento” de un ritmo marcado por el acordeón, el bombo, la guacharaca, el cencerro, el güiro y los platillos, que resuena en Colombia, Nicaragua, Argentina, Estados Unidos, Paraguay, Chile, México, Perú y Brasil y más territorios".
Y sí, la cumbia manda en las Américas pero también hechizó a una que otra figura influyente, como Joe Strummer (The Clash).


Inzillo y Blanc reúnen textos y voces de diversos periodistas y creadores (varios de ellos colombianos, como Umberto Pérez, Luisa Piñeros, Jaime Andrés Monsalve y Diego Londoño), a través de los cuales “escuchamos las experiencias, las confesiones y las trayectorias de los artistas de este género musical.
Así pues, Yo soy la cumbia (2025) transita el legado de aquellos que son leyenda y también de quienes hoy la exponen con una sonoridad propia, desde “la chicha, el porro, el fandango o el cumbión, en convivencia con el rock, el hiphop, el jazz, el punk o incluso la psicodelia”. Este libro se lee y se escucha desde los barrios, los sonideros, las cunetas y los picoteros hasta los grandes conciertos, “porque el mundo se acaba, pero la cumbia, no”.


*Así inicia el libro, en un aparte de su prólogo, a cargo de Yeison Andrés Landero Castellar, nieto del mítico Andrés Landero, figura fundacional de la cumbia*.
El 2025 comenzó con una gira por la costa este de Estados Unidos, con escalas en Nueva York, donde nos presentamos en la prestigiosa conferencia APAP, y en Washington D. C., donde estuvimos en el Kennedy Center. Terminamos justo a tiempo para regresar a San Jacinto y llevar a cabo el segundo Festival Internacional de la Cumbia. En esta edición realizamos un homenaje a la memoria y el legado ancestral del maestro Andrés Landero, con el propósito de fortalecer el camino del acordeón en la cumbia y celebrar sus múltiples manifestaciones musicales. Fue un encuentro donde grandes maestros y nuevas generaciones se unieron en una sola voz, exaltando, al ritmo de la cumbia, la riqueza y vitalidad de esta tradición que nos conecta.
Dimos inicio al festival con una agenda académica que abrió con un panel moderado por el talentoso Primo E’Costa, reconocido comentarista e influencer de la música caribeña, cuya voz se ha convertido en una referencia clave para las nuevas generaciones de melómanos y cumbiamberos en toda América Latina. Tras una emotiva presentación musical a cargo de la maestra Betty Ochoa, el reconocido cantante Juan Carlos Coronel tomo la palabra para reflexionar sobre la importancia cultural de la cumbia, a pocos meses del lanzamiento de su nuevo álbum Chamba cumbia.

La noche del concierto comenzó con Coronel interpretando “Colombia, tierra querida” junto a mi hija Samantha y yo. A lo largo de la velada se presentaron artistas como Javier Alerta (Bogota), los Gaiteros de Pueblo Santo (Cartagena), La Negra Mexa (Ciudad de Mexico), Daniela Serna/Akupercu (Nueva York), Aaron Bernal de Sonido Prende la Vela (Monterrey) y Discos Resaca Collective (California), entre otros. Asistieron cerca de 2 000 personas tanto locales, nacionales, como internacionales, y el evento fue transmitido por televisión y Radio Nacional de Colombia, alcanzando una audiencia aún mayor.
Después del festival realice un viaje a Medellín, donde visite las oficinas centrales del legendario sello Discos Fuentes. Allí me mostraron fotos inéditas de mi abuelo utilizadas en varias portadas de sus álbumes. En esa misma visita grabe la canción “Kolombia” junto a Los Cumbia Stars y La Delio Valdez, una de las orquestas de cumbia más reconocidas de Buenos Aires. Fue muy especial acompañar a los músicos argentinos en sus conciertos en Bogotá y Medellín.
Actualmente me encuentro grabando nuevas canciones, entre ellas una colaboración con el maestro Alfredo Gutiérrez, titulada “Cumbia chill”, así como el tema “Sombras de olvido”. Me preparo también para una gira de verano por Estados Unidos, que incluirá más de quince ciudades y varios festivales, seguida de otra más por Europa. Uno de los logros que más orgullo me genera es haber sido seleccionado como uno de los veinticinco participantes del Festival Internacional WOMEX, una de las ferias y conferencias más importantes dedicadas a la música global. El evento se celebrará en octubre en Finlandia, y esta distinción me fue otorgada entre más de 1.800 postulantes de todo el mundo.

Este año conformé el equipo Proyecto Landero, en colaboración con la Fundación Landero, con el propósito de visibilizar y promover la cumbia tradicional. Uno de nuestros objetivos centrales es acompañar a la diáspora cumbiambera: músicos, portadores y comunidades que mantienen viva esta expresión en distintas regiones del mundo. Creemos que es fundamental que el público reconozca el origen, la riqueza y la diversidad cultural que conforman esta música tan entrañable.
El equipo cuenta con aliados y socios en Colombia, México y Estados Unidos. Entre nuestras propuestas más significativas destaca La Casa de la Cumbia, un proyecto que se materializa con la apertura de centros culturales en San Jacinto y Santa Fe, Nuevo México. Estos espacios ofrecerán clases de interpretación instrumental, canto y composición, enfocadas en repertorios cuyas raíces se nutren de la cumbia tradicional.

Artistas de distintos países serán bienvenidos para compartir sus experiencias, saberes y formas de sentir la música con nuestras comunidades locales. Entendemos que la cumbia es un gozo que se vive en familia y entre amistades, pero también reconocemos que, para quienes desean llevarla más allá de sus territorios, es vital ofrecer herramientas concretas para su desarrollo artístico. Por ello, el intercambio cultural y la colaboración internacional serán pilares fundamentales de nuestro trabajo.
La cumbia no solo se escucha…se baila, se hereda, se transforma y se comparte. Este viaje continúa con el libro Yo soy la cumbia. Al recorrer sus páginas, invito a cada lector a reconocer en la cumbia su ritmo, su forma de nombrar el mundo, de resistir con alegría y de tejer comunidad a través del tiempo y la distancia, y a honrar el testimonio vivo de esa memoria en movimiento.
Como heredero de esta tradición y representante de la familia Landero, reafirmo mi compromiso con las raíces que nos sostienen y con las nuevas generaciones que seguirán haciendo de la cumbia una música del presente. Que este libro inspire a escuchar con atención, a bailar con pasión y respeto, pero, sobre todo, a sentir con el corazón. !Que viva la cumbia y que vivan los cumbiamberos del mundo entero!










