Antes de la ceremonia de los Premios Macondo 2026, el pasado domingo 25 de octubre, en la que su película Horizonte se llevó cuatro reconocimientos (a mejor dirección de fotografía, mejor diseño de producción, mejor maquillaje y mejores efectos visuales), Arcadia habló con la caleña Paola Pérez Nieto, una fuerza natural del cine colombiano que empezó hace poco más de diez años con la productora Burning, pero ya forja su sello propio con películas notables. Pérez nos habló de sus películas, de los premios de la Academia Colombiana de Cine (en los que apoya como vicepresidenta), así como del momento actual y lo que viene...
ARCADIA: Paola Pérez Nieto, productora de películas grandísimas de César Acevedo (La tierra y la sombra, Horizonte) y del estreno reciente Donde comienza el río. Obviamente, viene con muchas nominaciones para Horizonte. Cuéntenos de lo que le representó Horizonte y las expectativas en estos premios…
PAOLA PÉREZ: Horizonte es una película demasiado importante en mi carrera, es el momento en el que empiezo a producir en solitario. Yo venía de trabajar con Burning Blue, pero con Horizonte empiezo a retarme un montón como productora a hacer estas películas que atraviesan el país de muchas maneras.


ARCADIA: Al verla, la película se sabe un reto desde muchos sentidos: desde las locaciones, la postproducción y a todo nivel visual, actoral. Cuéntenos un poco de ese reto…
P.P.: Con Horizonte estuvimos unos siete años en todo el desarrollo, escribiendo y financiando... Es una película coproducida por cinco países. Y engranar todo eso es complicado. La gente a veces dice: “Ah, wow, pero tienes muchos fondos, increíble”. Pero rendirles a todos los fondos y tener la disciplina de ganarlos es un esfuerzo (porque es una disciplina muy grande la de hacer aplicaciones).

Y, luego, encontrar las locaciones, porque era una película que las necesitaba... y era clave transmitirle al equipo lo que significaba eso. La película estaba en César (Acevedo, director y guionista) y en mí todo el tiempo. Entonces, encontrar esos lugares también era decir: Bueno, ¿dónde están estos personajes? Están como en el fin del mundo... y había que ir al fin del mundo. Entonces eran viajes muy largos. Luego, encontrar los actores, porque, a diferencia de lo que muchas personas creen, muchos directores aquí también quieren trabajar con actores...
ARCADIA: Colombia apela al actor natural...
P.P.: A veces es difícil encontrar tantas cosas en los actores... Sin embargo, pasaron muchas casualidades; es decir, realmente Paulina (García, chilena) y Claudio (Cataño, colombiano) están ahí por su talento, que es inmenso, y le dieron una vida alucinante a esta película, pero también llegaron por casualidades del destino, que fueron muy lindas, pero que fueron también el resultado de su trabajo y de la disciplina de ellos también.


Es una película que a todo nivel es rigurosa, disciplinada. Entonces fue una felicidad muy grande. Fue muy difícil el camino, muy difícil, porque era una película muy compleja también para los públicos. Entonces las nominaciones me hicieron demasiado feliz y, sobre todo, ahora, como vicepresidenta de la Academia también, sé lo que significa hacer los Macondo. Ahora lo entiendo desde un lugar mucho más interno, mucho más profundo. Entiendo lo que significa este otro reto. Y estar aquí, en la mitad de las dos cosas, es muy emocionante.

ARCADIA: Cuéntenos sobre trabajar con César Acevedo, sobre esa sinergia entre ustedes dos. Es una relación de larga data que mucho ha conseguido para el cine colombiano…
P.P.: César y yo somos amigos de la universidad. Somos casi hermanos, digo yo, porque a veces uno tiene una familia que le toca y una que escoge, y César es como mi hermano. Llevamos 20 años trabajando juntos. La tierra y la sombra era nuestro proyecto universitario (*estrenada en Cannes en 2015, donde ganó la Cámara de Oro). Y yo, cuando llegué a Burning, en algún momento le dije a Diana (Bustamante): “Tengo este proyecto con el que me gané un premio de desarrollo; hagamos algo con él”. Y bueno, ahí resultó La tierra y la sombra, que fue muy lindo porque era nuestra primera película, tanto para él como director como para mí como productora.


ARCADIA: ¡Qué manera de empezar!
P.P.: Y pasó todo lo que pasó. Fue de verdad hermoso. Luego hicimos los cortos de César que nunca se estrenaron antes de las películas. Han sido a destiempo esos trabajos, pero han sido al ritmo de nosotros dos. Y luego vino construir Horizonte... Cuando uno desarrolla una película como productor, desde el lado más creativo, también está muy involucrado en la historia, en el guion, en todo. Entonces el guion iba y venía entre los dos, y cuando llegó el momento de transmitirlo, nos costó.
ARCADIA: Nos hablaba de que está más involucrada en los premios Macondo, acá en Cali. Sucede el terrible terremoto, toca ajustar, moverse y suceden aquí a pesar de todo. ¿Qué ha aprendido formando parte de estos premios y de la dimensión y el reto de hacerlos realidad?
P.P.: Bueno, la Academia Colombiana de Cine no tiene financiamiento propio. Somos una academia muy joven, a punto de cumplir 15 años. Entonces, financiar los Macondo es maletear, como con las películas; es maletear cada año; es encontrar en las ciudades (por fortuna, mucho se ha descentralizado y las ciudades han aportado mucho), pero también es el trabajo colectivo de mucha gente que trabaja ad honorem. Los comités de los Macondo están hechos ad honorem, las juntas, la presidencia, todo. Es gente que saca de su tiempo libre para poder trabajar en todo...
ARCADIA: Por amor al arte...
P.P.: Literalmente. O sea, aquí todos lo hacemos con muchísimo amor y tratando de hacer una academia más sólida, porque la Academia no son solo los Macondo, pero los Macondo son un pilar fundamental para que la gente nos conozca… Para que la gente conozca el cine colombiano, para que la gente nos quiera ver en la televisión tres horas y decir: “Ah, wow, aquí hacen estas películas con estos actores tan increíbles, con esta gente tan increíble”. Es un reto muy grande.

La verdad, admiro mucho a Elkin (Zahir Manco, director ejecutivo) y a Cristina (Umaña, presidenta) porque el trabajo no es fácil; es un trabajo de todos los días, sin descanso. Y bueno, cuando pasó todo lo que pasó acá en Cali con el terremoto, pues fue también reunirnos todos los que formamos parte de los comités y de la junta y decir que queremos que este año los Macondo también sean florecer, sean resiliencia. Yo soy caleña y para mí es muy difícil todo lo que ha pasado. Para nosotros fue un momento muy duro, pero la ciudad nos dijo: “No, no se vayan, tenemos que reactivar la ciudad”. Esta es una ciudad que vive de la fiesta, de la rumba, de la salsa, de muchas cosas, y había que hacer todos estos eventos y seguir adelante para que la ciudad sintiera una reapertura.
ARCADIA: Ya había sufrido el golpe de cancelar el Petronio Martínez, y esto, dentro de todo, era un envión… Es un momento complicado culturalmente en Colombia. Tenemos un ministerio que está casi en una misión de desmonte y quería preguntarle desde su perspectiva de productora: ¿cómo lee el momento? Uno ve lo que pasó en Argentina, que muy rápidamente una tradición larguísima de pronto se ve reducida. ¿Hay temor de que eso suceda aquí?
P.P.: Los productores en el último año hemos estado trabajando fuerte, haciendo comités extraordinarios para tratar muchos temas, porque el problema del ministerio no es de ahora; venimos de unos procesos muy complejos en el ministerio, también del Gobierno anterior.
Yo creo que sí estamos en riesgo, que es un momento muy difícil no solo para la cultura, sino para el país, y con el agravante de que cada vez somos más trabajadores de la cultura. Las leyes de cine han traído mucho trabajo, mucha formación y mucha gente nueva involucrada. Estamos en un momento demasiado complejo en el que hay que cuidarnos, unirnos y comprometernos con el trabajo administrativo y político. Este no es un trabajo de cinco personas, y lo dije hace poco en una charla en el BAM: no podemos ser los mismos siempre peleando por todo. Somos un sector muy grande, y si queremos construir industria y seguir haciendo películas, nuestro arte y nuestra cultura, es un trabajo colectivo muy grande. Tenemos que estar al frente del cañón porque cualquier cosa puede pasar.
No podemos ser los mismos siempre peleando por todo. Somos un sector muy grande, y si queremos construir industria y seguir haciendo películas, nuestro arte y nuestra cultura, es un trabajo colectivo muy grande. Tenemos que estar al frente del cañón porque cualquier cosa puede pasar.
Si somos pesimistas, como usted dice, puede pasar lo de Argentina. Tengo muchos amigos argentinos regados por el mundo que se tuvieron que ir porque no hay cómo trabajar. Pero puede que no, porque también podemos estar allí al frente del cañón y porque somos una fuerza de trabajo. Este es un Gobierno que quiere hablar del trabajo; bueno, pues aquí hay un montón de trabajadores, muchos, y somos trabajadores duros. Hacer cine no es fácil, hacer cine no es un juego, como creían antes los papás… Yo creo que estamos en un momento complejo del país, en general, y que nos toca seguir trabajando.
ARCADIA: Donde comienza el río está en cartelera. Cuéntenos de ese proceso. Es una película valiosa que nos lleva de Bogotá hasta el Chocó, un viaje en el que se ve también otro reto gigante de producción. Usted realmente no se la pone fácil nunca y creo que es parte de su gran virtud en esa película…
P.P.: Hay algo muy bello del trabajo que he hecho en los últimos años y es que he trabajado con mis amigos de la mano. Juan Andrés y yo nos conocimos en La playa; trabajé en su película, fue una de las primeras películas en las que trabajé, y de ahí en adelante construimos una relación de amistad y también creativa.

Donde comienza el río, para mí, después de lo que significó Horizonte (que me hizo replantear demasiado mi trabajo), fue como un bálsamo para mi alma, porque ese viaje interno que hacen los personajes... el que no lo hizo haciendo esta película perdió su tiempo. Es un viaje demasiado hermoso.
‘Donde comienza el río’, para mí, después de lo que significó ‘Horizonte’ (que me hizo replantearme demasiado mi trabajo), fue como un bálsamo para mi alma, porque ese viaje interno que hacen los personajes... el que no lo hizo haciendo esta película, perdió su tiempo. Es un viaje demasiado hermoso.
Cuando ves a Yajaira y a John transitando las calles de Bogotá, viajando por Honda, por Puerto Berrío, llegando a Quibdó, viendo toda la hostilidad de tantos lugares, y luego llegan a esa selva tan maravillosa que los reta y los confronta... Cuando vas al cine y escuchas esa selva, entiendes que hay un lugar al que tú tienes que ir. Y eso también lo entendí yo: estaba haciendo un viaje, porque me estaba convirtiendo realmente en productora. Claro, yo ya había producido La tierra y la sombra, Violencia, muchas otras películas, trabajé para muchos directores como directora de producción, pero estas dos películas eran ese momento en el que realmente me estaba convirtiendo en productora y dije: “Bueno, las vamos a hacer una por una porque no puedo”.
Inercia, además, es una compañía muy pequeña: trabajamos tres personas, entonces íbamos paso a paso y siempre las poníamos en cola. Y así las pudimos hacer. Pero Donde comienza el río, les juro que es necesaria para el alma. Es necesario ver esos lugares tan maravillosos. Ambas películas hay que verlas porque hay lugares que no conocemos de este país que son absurdamente increíbles y las culturas maravillosas... Nos tenemos que permitir conocernos, porque la gente tiene mucho miedo de ver cine colombiano, pero nos tenemos que permitir conocernos de esa manera.
Ambas películas hay que verlas porque hay lugares que no conocemos de este país que son absurdamente increíbles y las culturas maravillosas... Nos tenemos que permitir conocernos, porque la gente tiene mucho miedo de ver cine colombiano, pero nos tenemos que permitir conocernos de esa manera.
ARCADIA: Cuéntenos de la producción que tiene en carpeta…
P.P.: Estoy trabajando para ZUMA Producciones (Colombia) y Redrum en México. Vamos a filmar pronto la segunda película de Juan Felipe Zuleta, de la que no les puedo contar mucho. Es una película que se replantea mucho la estética del cine colombiano. Estamos trabajando muy duro con los actores, tratando de hacer una apuesta muy interesante para desmarcarnos de muchas cosas que el público reclama que tenga el cine colombiano y tratar de hacer un cine que, de alguna manera, pueda llegar a otros públicos internacionalmente.
ARCADIA: ¿Algo por añadir?
P.P.: He estado muy sensible los últimos días porque están pasando muchas cosas: Horizonte acá con todas sus nominaciones, Donde comienza el río viéndose en las salas... Se está concluyendo un poco una etapa ahí de la vida y, bueno, nada… seguimos desarrollando las pelis...
