La primera reunión de la Junta Directiva del Banco de la República de este año sorprendió con un incremento de 100 puntos básicos en las tasas de referencia, al pasar de 9,25% a 10,25%, al explicar que persisten las presiones inflacionarias y donde el impacto del incremento del salario mínimo para 2026, por encima de 23%, será uno de los principales dinamizadores de los precios este año.
Ya desde el año pasado, algunos codirectores del Emisor habían advertido la necesidad de subir las tasas ante una inflación que no cedía, a pesar de que las tasas en gran parte del año se mantuvieron en 9,25%. Sin embargo, la inflación no quedó por debajo de 5% en 2025 y en enero llegó a 5,35% anual.

En una reciente entrevista de Leonardo Villar, gerente del Banco de la República, con SEMANA, explicó que el dato de inflación de enero mostró lo que puede ser el comienzo del aumento de los precios que desde el banco central estaban pronosticando. “Por supuesto, las circunstancias macroeconómicas no se manifiestan en el dato de un mes. Lo que se espera de la inflación este año es un aumento bastante más fuerte y lo de enero sería apenas un paso en esa dirección, pero un paso suficientemente preocupante, que refuerza los argumentos por los cuales se adoptó la decisión de aumentar la tasa de interés de política”, dijo en su momento Villar.
En 2025, gran parte de los demás países de la región ya llegaban a sus metas de inflación o se acercaban a ellas; entretanto, en Colombia, el proceso de desinflación se estancó y se ha empezado a revertir. En ese contexto, Colombia va a estar en un escenario diferente: mientras los demás países que ya están bajando las tasas de interés, nuestro país tiene que volver a subirlas, en un contexto de división al interior de la Junta.

Villar advirtió, además, frente a la posibilidad de que las tasas de interés sigan aumentando, que el grupo mayoritario de la Junta expresó públicamente en las minutas de la sesión más reciente que, si las expectativas de inflación no se ajustan de manera importante a la baja, pueden ser necesarios aumentos adicionales en las tasas de interés de política.
Precisamente, una de las preocupaciones es el desanclaje de esas expectativas de inflación en el mediano y largo plazo, lo que explica, en gran parte, la decisión dividida de la junta del Emisor de aumentar 100 puntos básicos las tasas.
Según un informe de Anif, el Banco de la República en su reunión de enero incrementó la tasa de interés en 100 puntos básicos, una decisión que buscó enviar una señal clara de compromiso con el control de la inflación, esto en un contexto de mayores expectativas de inflación en el corto y mediano plazo tras el incremento significativo del salario mínimo en 2026.

“No obstante, la respuesta de política monetaria no ha logrado moderar en la misma medida las expectativas de inflación dado que, tanto las encuestas de expectativas de analistas como los indicadores de mercado, apuntan a una inflación aún elevada”, señala el análisis de este centro de pensamiento.
En su análisis, Anif advierte que la más reciente encuesta del Banco de la República para febrero mostró una leve revisión a la baja en la proyección de inflación. Para cierre de 2026, la mediana de expectativas de inflación pasó de 4,6% en diciembre a 6,4% en enero, y a 6,3% en febrero tras la reunión. Para 2027, la expectativa aumentó de 3,8% en diciembre a 4,8% en enero, manteniéndose sin cambios en febrero. Este ajuste generalizado confirma el desanclaje de las expectativas de inflación que prevén los analistas a pesar de la reacción del banco central.

“En el mercado de deuda pública, las expectativas de inflación se han mantenido por fuera del rango meta. Con información hasta la segunda semana de febrero, el Break-Even Inflation se ubicó en 7,4% a 1 año, 6,5% a 5 años y 6,3% a 10 años, con un promedio de 6,7%. Estos niveles reflejan que el mercado anticipa una aceleración en la inflación en los próximos años y no espera convergencia rápida hacia la meta del 3% del Banco de la República”, agrega Anif.
Para el centro de pensamiento, el desanclaje generalizado de las expectativas sugiere presiones persistentes que dificultarán el retorno al rango meta en el mediano y largo plazo. “El repunte en este indicador se observa desde el anuncio del incremento del salario mínimo en diciembre de 2025. En ese momento, el Break-Even Inflation se ubicó en 4,7% a 1 año, 5,5% a 5 años y 5,7% a 10 años, niveles que escalaron hasta alcanzar los registros actuales. Incluso, tras la decisión del Banco de la República de elevar la tasa en 100 puntos básicos en enero, si bien se moderó su ritmo de crecimiento, las expectativas continuaron elevadas, lo cual comprueba el carácter estructural del incremento del salario mínimo en las expectativas de inflación”, dice el informe.
En resumen, concluye Anif que las expectativas de inflación para 2026 se mantienen por encima del 6%. “Esto sugiere que el mercado percibe aún presiones inflacionarias pese al ajuste de 100 puntos básicos en la tasa de interés de enero. Si bien el endurecimiento monetario era necesario, la continuidad del desanclaje de expectativas es una señal de alerta para el Banco de la República. De mantenerse este panorama, las próximas decisiones de política monetaria podrían contemplar aumentos significativos en la tasa de interés en busca de anclar las expectativas y lograr que la inflación converja al rango meta en el mediano plazo”.

A finales de febrero, la Junta Directiva del Emisor tendrá su reunión habitual, pero en ella no se tomarán decisiones con relación a las tasas. Esa discusión solo volverá a finales de marzo, cuando se dé una nueva decisión sobre las tasas de interés de intervención. Al cierre de este año, en la encuesta del Banco de la República, los analistas, en promedio, estiman que las tasas lleguen a 11,66% y para finales de 2027 se ubiquen en 9,81%.
