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Transporte

Los transportadores no solo están preocupados por el alza del diésel. Los bloqueos y la inseguridad los tienen muy afectados

Los transportadores se enfrentan a una tormenta perfecta: a pocos días de definirse el precio del diésel, la inseguridad, así como el incremento en el salario mínimo y en los peajes, está afectando sus cuentas.

Redacción Semana
27 de enero de 2024

El próximo 7 de febrero se definirá qué va a pasar con el precio del diésel. En esa fecha se realizará la última mesa de concertación entre el Gobierno y los representantes del sector transportador.

“El balón, como dicen coloquialmente, está en manos del Gobierno. Ya establecieron que en esa reunión nos van a decir cuál es la posición que adoptarán, cómo sería, según ellos, el incremento y bajo qué términos. Hemos sido reiterativos en señalar que como sector no vemos fácil poder asumir un incremento en el precio por varias razones. Primero, porque el combustible representa el 40 por ciento de nuestra estructura de costos. Segundo, este año, además del combustible, ya asumimos el incremento en peajes en un 15 por ciento, más el segundo incremento, que se aplicará a mediados de año. Y tercero, el salario mínimo subió el 12 por ciento. Combustible, peajes y salario representan el 70 por ciento de nuestra estructura de costos”, señala Nidia Hernández, presidenta de Colfecar.

Los gremios del transporte sentenciaron que sería muy grave un incremento en el precio del diésel por el impacto en el costo de vida de los colombianos. Los bloqueos y el aumento en los peajes también los han afectado negativamente.
Los gremios del transporte sentenciaron que sería muy grave un incremento en el precio del diésel por el impacto en el costo de vida de los colombianos. Los bloqueos y el aumento en los peajes también los han afectado negativamente. | Foto: daniel reina romero / alejandro acosta

Asimismo, afirma José Yesid Rodríguez, presidente de la Asociación para el Desarrollo Integral del Transporte Terrestre Intermunicipal (Aditt), han advertido al Gobierno sobre la gravedad de un incremento en el precio del diésel y el impacto en el costo de vida.

Los cálculos de Fedetranscarga establecen que por cada 1.000 pesos que tenga que subir el diésel –en algún momento el Gobierno habló de aumentarlo 7.000 pesos por galón– “nosotros tendríamos que afectar el flete en un 4 por ciento, y el costo de vida de los colombianos subiría sustancialmente”, dice Henry Cárdenas, presidente de este gremio.

Por medio de la Cámara Intergremial del Transporte-Unidos plantearon al Gobierno una nueva fórmula para calcular el precio del diésel. Ella establece que normalmente para fijar el valor del combustible se tienen en cuenta como punto de referencia los precios de la costa del golfo de México, y los transportadores proponen que funcione como un mercado regulado. “Es decir, que se tomen en cuenta los costos reales de lo que le vale a Ecopetrol el combustible, que se gane un margen razonable, pero que no nos lleven a ligar el precio que pagan los colombianos a precios internacionales”, explica Hernández. Y agrega: “Estamos en unas condiciones muy difíciles porque la carga también ha bajado precisamente por la caída de la industria, la construcción y el comercio. Le hemos preguntado al ministro de Hacienda cómo pretende que un sector asuma un sobrecosto en uno de los aspectos más representativos de su negocio, como lo es el combustible. Es inviable”.

Sin embargo, algunos analistas no consideran factible dejar el precio del diésel sin cambios, pues el hueco que este genera en el Fondo de Estabilización del Precio de los Combustibles es alto. Según cálculos del Ministerio de Hacienda, al cierre de 2023 sería de 15 a 16 billones de pesos.

Según Colfecar, que preside Nidia Hernández, hubo 742 bloqueos en 2023, cuyos costos se cuantifican en 3,6 billones de pesos.
Según Colfecar, que preside Nidia Hernández, hubo 742 bloqueos en 2023, cuyos costos se cuantifican en 3,6 billones de pesos. | Foto: Colfecar

Esta situación revive los temores relacionados con el paro de transportadores de mediados de la década pasada. Para Rodríguez, “el problema no son las vías de hecho, sino la viabilidad económica y financiera de la actividad, con efectos tremendos sobre el costo de vida de las personas”.

Pero esta no es la única preocupación del sector. Uno de los principales desafíos será garantizar condiciones de seguridad.

“En 2023, de acuerdo con la información de la Policía Nacional, la cifra total de casos de piratería terrestre fue de 99, cuyas pérdidas se estiman en 9.943 millones de pesos, y la de vehículos incinerados, de 40 (siete de transporte de carga). A esto se suman los 742 bloqueos por comunidades inconformes en vías urbanas y nacionales, cuyos efectos sobre el sector transporte se cuantifican en 3,6 billones de pesos por concepto de lucro cesante, mercancía perdida y afectaciones a activos”, dice un estudio de Colfecar. Dicha tendencia sigue este año. En los primeros días de enero, ya se registraron tres atentados: dos en Norte de Santander y uno en el Valle del Cauca. La próxima semana los transportadores tendrán una reunión con el ministro de Defensa, Iván Velásquez, para definir la estrategia de seguridad. Vienen los días de humo blanco.