Aunque el ministro de Minas y Energía, Edwin Palma, en los últimos días descartó el riesgo de apagón y en ocasiones anteriores advirtió que se trata de un discurso “para poner el tema en el debate electoral”, en una reciente comunicación de esa cartera a la Comisión de Regulación de Energía y Gas (Creg) sobre la asignación de las obligaciones de energía firme del cargo por confiabilidad para el periodo comprendido entre el 1.º de diciembre de 2029 y el 30 de noviembre de 2030, el jefe de la cartera dejó abierta esa posibilidad.
La combinación de los factores, como el déficit de la energía firme del cargo por confiabilidad, el impacto geopolítico en el precio de escasez, la metodología para el cálculo de los costos promedio de combustibles y la alta probabilidad de evento hidrológico crítico como un fenómeno de El Niño, “configura una situación de riesgo inminente para la prestación continua del servicio de energía eléctrica”, dice la circular firmada por el ministro Palma.

Explica que, de conformidad con la información reportada por el Centro Nacional de Despacho (CND), la diferencia entre la demanda proyectada por la Unidad de Planeación Minero-Energética (UPME) y la Energía Firme del Cargo por Confiabilidad (ENFICC) “presenta una diferencia de 1.97 TWh-año y 3.9 TWh-año, para los periodos diciembre 2025-noviembre 2026 y diciembre 2026-noviembre 2027, respectivamente. Esta última cifra es equivalente a la energía que produciría un recurso de generación de aproximadamente 450 MW de capacidad efectiva, funcionando ininterrumpidamente las 24 horas del día”.
Además, explicó que durante el mes de marzo de 2026 los mercados internacionales del crudo experimentaron alzas significativas como consecuencia directa del conflicto suscitado en el Oriente Medio, iniciado el 28 de febrero de 2026.
En este contexto, el precio del crudo Brent pasó de niveles cercanos a los 70 dólares por barril a valores próximos a los 100 dólares por barril, lo que representa un incremento aproximado del 42 %. Como consecuencia directa de esta volatilidad, el precio de escasez (descontando los OCV y COM) actualizado para el mes de abril de 2026 ascendió a 1.006,9 pesos por kWh, lo que representa un incremento de aproximadamente 300 pesos por kWh frente al mes anterior.

Con relación a los Costos Promedio de Combustible (CPC) para todo el parque de generación termoeléctrico del país, la misiva señala que la metodología de cálculo fue establecida hace cerca de 15 años con la Resolución CREG 139 de 2011. “Es natural pensar que la metodología allí establecida no fue diseñada para escenarios del contexto internacional de abastecimiento energético actuales”.
Agrega: “La urgencia de ampliar la base de participantes en la subasta se ve agravada por la advertencia emitida por la Agencia Nacional Oceánica y Atmosférica de los Estados Unidos (NOAA, por sus siglas en inglés), que proyecta, a partir del mes de junio de 2026, una probabilidad del 95 % de ocurrencia de un nuevo fenómeno de El Niño.
Este escenario hidrológico adverso, sumado al déficit de ENFICC identificado, eleva significativamente el riesgo de que el Sistema Interconectado Nacional no cuente con la generación suficiente para atender la demanda nacional durante el próximo año”.

La circular es del pasado 14 de mayo y, apenas cinco días después, la presidenta de Acolgen, Natalia Gutiérrez, advirtió sobre los efectos de un fenómeno de El Niño intenso y la necesidad de prender las plantas térmicas para cuidar el agua de los embalses de generación para sortear este evento climático. “Tendremos que poner en marcha las centrales térmicas ahora”, dijo, “para apoyar la generación de energía a partir del agua”.

La también presidenta del Consejo Gremial recordó las cuentas realizadas por Fedesarrollo, según las cuales un apagón restaría 1,7 puntos del PIB a un país que no ha crecido más allá del 2,6 %. “Imagínese el colapso que podemos tener”, advirtió.
Adicionalmente, agregó que el costo neto, para evidenciar el grave efecto que se podría venir con un eventual apagón, se tiene en los cálculos realizados por el Banco de Bogotá. “Por cada hora de apagón, el costo llegaría a 250.000 millones de pesos”.
Por su parte, Anif señaló que los alimentos y la matriz energética son dos de los sectores que enfrentan un alto nivel de estrés en episodios de El Niño.
“La conjunción de presiones sobre los precios de alimentos y energía permite dimensionar el riesgo inflacionario ante un fenómeno fuerte de El Niño. Con base en la evidencia histórica y tomando como referencia el episodio de 2015, en alimentos con mayor sensibilidad en los precios durante un fenómeno de El Niño, estimamos que la inflación anual de alimentos podría cerrar 2026 en torno a 11,2 %, situándose en un nivel superior frente al 6,1 % actual observado en abril, mientras que la inflación de electricidad podría escalar hasta 14,4 % desde el -3,8 % actual. Aunque su impacto real en la inflación dependerá de su intensidad, este choque atípico presionaría la inflación total llevándola al 7,04 % al cierre del año, alejándola del 6,38 % que estimamos como escenario central. Lo anterior afectaría el poder adquisitivo de los hogares, particularmente los de menores ingresos”, concluye este centro de pensamiento.
