El dato de inflación de 2025 sorprendió al mercado: llegó a 5,10 %, menor que el registro de 2024, cuando alcanzó 5,20 %.
Las expectativas de los analistas situaban la inflación del año pasado en un nivel similar al del año 2024. Para el mes de diciembre anterior, la inflación fue de 0,27 %, cuando la del mismo periodo de 2024 fue de 0,46 %.
Aunque la tendencia fue a la baja, la cifra, al parecer, evidenciaría que la estrategia de política monetaria del Banco de la República no ha sido suficiente para poder llevar la inflación al rango meta de entre 2 % y 4 %, objetivo que lleva ya cinco años sin lograrse.

Desde abril del año pasado, la tasa de política monetaria se ha ubicado en 9,25 %, y se ha mantenido inalterada hasta el pasado mes de diciembre. Sin embargo, la inflación no ha bajado de 5 % y se ha mantenido en un rango superior a este porcentaje.
De acuerdo con las minutas de la más reciente reunión de la Junta Directiva del Banco de la República, en la que en una votación de 4 contra 3 se decidió mantener las tasas en 9,25 %, el grupo mayoritario afirma que el proceso de caída de la inflación observado durante 2024 se interrumpió en 2025, hasta el punto de que la inflación de precios al consumidor es ahora más alta de la que se tenía un año atrás. También advierte que las expectativas de inflación a un año han aumentado de forma significativa, alejándose sustancialmente de la meta de 3,0 %. Subrayan que tanto el aumento en la inflación como de sus expectativas ha implicado una reducción de la tasa de interés real de política frente a la que se tenía meses atrás, con lo cual la política monetaria se ha tornado menos contractiva.

Desde el segundo semestre de 2025, en distintos foros y escenarios, e incluso en las reuniones de la Junta Directiva del Emisor se ha planteado la posibilidad de aumentar la tasa de política monetaria. Así quedo, incluso planteado en las recientes minutas: “Los miembros del grupo mayoritario hacen énfasis en que, con la información actualmente disponible, se requiere una senda de tasa de interés de política superior a su nivel actual para que la inflación converja hacia la meta en 2027”.
No solo porque al dejarla inalterada no se ha reducido la inflación, sino por nuevas presiones inflacionarias. Entre las señales de riesgo están que, si bien las condiciones financieras externas se han tornado más holgadas tras la tercera reducción consecutiva de la tasa de interés de política monetaria en Estados Unidos, dicho relajamiento ha sido contrarrestado en alto grado por los aumentos en los márgenes de riesgo país de Colombia, los cuales se ubican actualmente considerablemente por encima de los de todos los países comparables de la región.

Además, en las minutas se plantea que, como resultado de la política fiscal expansiva, el crecimiento de la demanda interna se ha visto impulsado por el consumo público y privado, particularmente en el tercer trimestre, “llevando a que la demanda exceda la capacidad productiva de la economía, lo que ha creado una brecha de producto positiva que se refleja en una ampliación del déficit de la cuenta corriente y en una inflación más persistente”.
Varios codirectores del Banco de la República resaltan los riesgos inflacionarios que implicaría un elevado incremento del salario mínimo, el cual a su vez tiene un impacto fiscal significativo.
Y, precisamente, ese riesgo se materializó el pasado 30 de diciembre cuando el Gobierno decretó un incremento del salario mínimo cercano al 23 % que aumentaría la inflación, a pesar de los anuncios del mismo Ejecutivo de efectuar un control de precios.
“Aunque es pronto para prever su impacto, anticipamos que la inflación aumentará como mínimo a 6,5 % en 2026, es decir, alrededor de 160 puntos básicos por encima de nuestro pronóstico anterior, como resultado de la mayor indexación de precios al salario mínimo”, dice un informe de Corficolombiana.
Para el Grupo Cibest, el salario mínimo actúa como ancla para otros salarios, contratos y tarifas, reforzando los mecanismos de indexación y estableciendo un “piso” en la formación de precios que retrasa la convergencia hacia la meta inflacionaria.
“Algunos estudios del Banco de la República sugieren que por cada 100 puntos básicos de incremento en el salario mínimo por encima del umbral teórico se generan aceleraciones en la inflación total de hasta 14,4 puntos básicos. Dada la brecha entre el ajuste definido para 2026 y el referente técnico, las presiones alcistas por esta vía podrían añadir cerca de 242 puntos básicos adicionales a la inflación observada”, señala Cibest.
Entre tanto, Credicorp Capital establece que la inflación se va a ubicar en 6 % al cierre de 2026, muy por encima de su estimado inicial de 4,6 %.
En este contexto, como explica DAVIbank, el Banco de la República tendrá su primera decisión de tasas del año con la actualización de las proyecciones del escenario macroeconómico por parte del equipo técnico. Será un inicio decisivo porque el Emisor tendrá información sobre el ajuste del salario mínimo y, basados en esto, se podrá calcular su impacto en las variables económicas, especialmente en precios.
La presión sobre la inflación podría acelerar las decisiones en materia de política monetaria de la Junta Directiva del Banco de la República y los anunciados incrementos que se estimaban a finales del año pasado, empezarían a hacerse efectivos.
“El aumento definido para el salario mínimo marca un hito sin precedentes, con implicaciones negativas para la inflación, las finanzas públicas y el mercado laboral. Aunque busca preservar el poder adquisitivo, introduce riesgos macroeconómicos relevantes que elevan la probabilidad de un ciclo alcista de tasas de interés por parte del Banco de la República durante la primera mitad del 2026. Si bien, anticipamos que el próximo año la tasa de política monetaria aumente hasta el 10,00%, resaltamos que el panorama desafiante que se ha configurado para la inflación marca un sesgo aún más alcista que estará supeditado a la evolución de los datos en los primeros meses del próximo año”, dice Cibest en su informe.

Por su parte, Credicorp Capital espera que el banco central eleve la tasa en las próximas reuniones hasta alcanzar un registro cercano al 11 %, nivel en el que se mantendría hasta el cierre de 2026, cuando antes estimaba una tasa inalterada durante la mayor parte de 2026. “En general, considerando que el principal propósito del aumento de tasas sería anclar las expectativas de inflación, es altamente probable que se produzcan al menos uno o dos movimientos de 50 puntos básicos”, señala en su análisis.
Sin embargo, otros van más allá. Para Corficolombiana, “el desanclaje de las expectativas inflacionarias, junto con la alta probabilidad de incumplir la meta por sexto año consecutivo, llevaría al Banco de la República a subir la Tasa de Política Monetaria entre 250 y 300 puntos básicos en 2026, muy por encima de los 50 puntos básicos que anticipábamos previamente. La Tasa de Política Monetaria se mantendría en terreno claramente contractivo por más tiempo”.
A su vez, desde DAVIbank advierten que las expectativas del mercado y de analistas están divididas entre la estabilidad y subida de tasas; sin embargo, en esta entidad financiera la expectativa es de estabilidad en su primera reunión del año, pues se cree que el banco central primero esperará para observar la evolución de la economía y los precios antes de actuar en cualquier dirección.










