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El reto de Bancolombia: llevar crédito a quienes siguen excluidos

Dirigir el mayor banco del país, por cartera y clientes, implica más que metas de negocio: exige una visión estratégica. Juan Carlos Mora, presidente de Bancolombia, analiza la entidad y la economía nacional.

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17 de julio de 2026 a las 11:00 p. m.
Juan Carlos Mora ve oportunidades de crédito en infraestructura, pues Colombia necesita invertir más en vías y en la construcción de hospitales y colegios.
Juan Carlos Mora ve oportunidades de crédito en infraestructura, pues Colombia necesita invertir más en vías y en la construcción de hospitales y colegios. Foto: Juan Carlos Sierra-Revista Semana

Después de dos años retadores para el sistema financiero, Bancolombia considera que 2025 marcó un cambio de tendencia para el sector. Juan Carlos Mora, presidente de la entidad, asegura que el año pasado permitió consolidar una recuperación gradual, tras un periodo en el que las altas tasas de interés, el menor dinamismo del crédito y el deterioro de algunas carteras presionaron los resultados de varios jugadores.

En el caso de Bancolombia, el balance fue positivo, aunque con un hecho extraordinario que modificó la comparación frente a 2024: la venta de Banistmo, su operación en Panamá. Mora explica que, al mirar la evolución del banco aislando ese evento, la dinámica fue favorable. Avanzaron en crecimiento de cartera, fortalecimiento de su estrategia corporativa y expansión de productos, en un contexto en el que el sector financiero volvió a mostrar señales de mejora.

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Para 2026, sin embargo, el panorama combina oportunidades y alertas. Mora reconoce que la economía colombiana mantiene una dinámica “razonablemente buena”, impulsada por el consumo de los hogares y el gasto del Gobierno. A eso se suma el optimismo generado por el cambio de administración y la expectativa de que vuelvan inversiones en sectores que estuvieron rezagados. Pero también aparecen riesgos claros: la inflación volvió a presionar al alza y el Banco de la República respondió con incrementos en la tasa de interés.

Bancolombia estima que la economía colombiana podría crecer alrededor de 2,4 por ciento este año, una cifra menor que la de 2025, pero todavía positiva. En crédito, la entidad espera una expansión de la cartera de entre 7 y 8 por ciento. Mora advierte, no obstante, que el efecto pleno de la política monetaria podría sentirse más en 2027, por el rezago con el que las decisiones de tasas impactan la actividad económica. De hecho, la entidad financiera prevé que la tasa de intervención podría subir hasta 12,75 por ciento.

Uno de los puntos que más inquieta al presidente de Bancolombia es la sostenibilidad del consumo. Según Mora, buena parte del crecimiento reciente se ha apoyado en hogares que están consumiendo más, pero ahorrando menos. Aunque el endeudamiento de las familias aún no se ubica en niveles alarmantes, considera que ese ritmo no puede sostenerse indefinidamente. Por eso insiste en que el país necesita activar motores más estructurales de crecimiento.

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380.000 millones de pesos fue lo que pagó Bancolombia por el impuesto al patrimonio que fue creado en la más reciente emergencia económica. Foto: ADOBE STORE / GETTY IMAGES

En ese escenario, Bancolombia ve mejores perspectivas para la cartera comercial y de vivienda, mientras que el crédito de consumo podría perder dinamismo. Para Mora, sectores como infraestructura, construcción, minería, petróleo y energía tienen margen para convertirse en nuevos impulsores de la economía.

El fenómeno de El Niño aparece como otro riesgo relevante. Mora considera que sus mayores efectos podrían sentirse entre 2026 y 2027; además, ve al sector de energía como una oportunidad para financiar proyectos que ayuden a diversificar la matriz y garantizar la disponibilidad de electricidad. Agrega que su entidad ya es uno de los principales financiadores de energía solar en el país y quiere seguir creciendo en ese frente. En el agro, en cambio, el panorama es más complejo, pues la sequía puede afectar productividad y cosechas. Allí, el banco plantea la necesidad de apoyar inversiones en sistemas de riego.

La conversación también gira hacia la competencia digital. Mora sostiene que la llegada de más jugadores y billeteras ha sido positiva para la inclusión financiera. Recuerda que en 2015 cerca del 68 por ciento de los adultos tenía algún producto financiero, mientras que hoy son el 94 por ciento. A su juicio, esa transformación fue posible por la digitalización, que permitió abrir cuentas desde un celular y redujo las barreras de entrada al sistema.

Bancolombia cuenta con 18 millones de clientes y Nequi, su billetera digital, llega a 28 millones, aunque algunos usuarios son comunes. Mora destaca que el siguiente reto no es solo abrir cuentas, sino ampliar el acceso al crédito formal. Según el banquero, Nequi ya ha prestado cerca de 2 billones de pesos a un millón de personas, con créditos promedio de 2 millones de pesos. Además, el 60 por ciento de esos usuarios no tenía experiencia financiera previa.

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Para profundizar el crédito, Mora plantea varias rutas: usar mejor la información transaccional, trabajar con el Fondo Nacional de Garantías, rebancarizar a personas que tuvieron problemas de pago y revisar la forma en que opera la tasa de usura. Aclara que la propuesta de Asobancaria no es eliminarla, sino ajustarla para que permita prestar a segmentos hoy excluidos del crédito formal. Según él, una tasa demasiado rígida termina empujando a muchos colombianos hacia opciones informales e ilegales, con costos mucho más altos.

Otro frente de preocupación para Bancolombia es la carga tributaria del sector financiero. Mora considera que los bancos enfrentan impuestos demasiado altos, entre ellos la sobretasa de renta, el impuesto al patrimonio y mayores cargas locales, como industria y comercio. A su juicio, esto encarece el costo del dinero y termina trasladándose al resto de la economía. Por eso espera que el nuevo Gobierno impulse una racionalización del estatuto tributario, con una visión más procrecimiento, aunque reconoce que el gran reto será cómo reducir cargas sin afectar de inmediato los ingresos fiscales.

Mora también se refiere al debate sobre el 4 x 1.000. Reitera que los bancos no se quedan con ese impuesto, sino que solo lo recaudan. Explica que la ley buscó permitir que varias cuentas pudieran sumar al tope exento, pero creó un sistema de interoperabilidad en tiempo real difícil de implementar si todos los actores no están conectados. Según él, el problema es técnico y legal, y podría resolverse con ajustes normativos y un sistema centralizado.

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Nequi ya ha prestado cerca de 2 billones de pesos a un millón de personas, con créditos promedio de 2 millones de pesos. Foto: Montaje El País: Fotos de Colprensa y Nequi

En el frente internacional, Bancolombia dice estar optimista con Centroamérica. Tras la venta de Banistmo, la entidad mantiene operaciones en El Salvador y Guatemala, donde ve dinamismo en construcción, turismo y servicios financieros. Además, llevó la marca Nequi a ambos países y busca replicar capacidades digitales desarrolladas en Colombia. Sobre Venezuela, Mora señala que el banco sigue evaluando posibilidades, especialmente como puente para los flujos comerciales y de dinero que puedan crecer entre los dos países.

Pese a los riesgos, el mensaje general de Mora es de cautela optimista. El consumo ha sostenido la economía, pero no basta. Para que 2026 mantenga una senda positiva, el país necesita inversión, estabilidad macroeconómica, una tributación más racional, crédito formal para más personas y sectores productivos capaces de tomar el relevo. Esa, en su visión, será la clave para que la recuperación financiera se traduzca en crecimiento económico más sostenible.