Los transportadores de Colombia han recibido verdadero látigo con los bloqueos. Según la cifra revelada por Nidia Hernández, presidenta de Colfecar, al iniciar el congreso del gremio que tiene bajo su sombrilla a las más grandes empresas de transporte y logística, es la señal de la afectación que ha tenido el orden público en el país.
Por ello, varios voceros de distintos sectores de la economía que son usuarios del transporte expusieron un dolor de cabeza que padecen todos por igual: “No hay competitividad posible con un país bloqueado e inseguro”.
Y los números respaldaron el efecto que han recibido, particularmente en el puerto de Buenaventura, el cual, según explicó Javier Díaz, presidente de Analdex, es una terminal de importación, no tanto para sacar productos del país, lo que de alguna manera ayuda a ese desequilibrio en la balanza comercial: compramos mucho a otros países, pero les vendemos menos de lo que se debería.
Por ello, no solo la vocera del sector transporte (Hernández), sino los demás gremios (Fenavi y Fenalcarbón) abogaron por el tema de seguridad y control del orden público.
“El gobierno durante 4 años nos bloqueó”, dijo Carlos Cante, de Fenalcarbón, en representación del sector de combustibles fósiles, quien criticó el modelo de transición energética que planteó el gobierno anterior, tras lo cual pidió pasar a un esquema que llamó de diversidad productiva.

Según las cifras de la presidenta de Colfecar, solo el sector transporte enfrentó 2.951 bloqueos en 4 años, lo que ocasionó pérdidas por 12,9 billones de pesos.
Dentro de los departamentos más afectados, Hernández puso 5 departamentos: Bolívar, Atlántico, La Guajira, Córdoba y Valle, es decir, la mayoría de las regiones, están en el Caribe, por lo cual, al unísono, manifestaron su optimismo por lo que hará ahora el gobierno de Abelardo De La Espriella.
El efecto es duro
Un bloqueo es mucho más que una protesta que forma trancones en el transporte y demora los envíos de mercancías. De acuerdo con lo expuesto por Díaz, por cada día de bloqueo son 3 días perdidos en la operación portuaria, con los consiguientes sobrecostos y el impacto en la imagen de la empresa.
