Varios mensajes contundentes sobre la situación de Colombia en materia energética dejó en el escenario Alejandro Castañeda, presidente de Andeg, gremio de empresas generadoras de energía, al instalar el foro que durante tres días abordará uno de los temas que más preocupa en el país.
Además de afirmar que ese gremio comparte muchas de las propuestas del nuevo gobierno, Castañeda puso de relieve que “la energía es el insumo que atraviesa cada actividad productiva del país”. Es decir, en todo este proceso de reactivación económica del que se habla, no hay otro sector más necesario, pues ni la industria, ni el comercio, ni el agro, ni los servicios pueden funcionar sin ella, anotó el presidente de Andeg durante la instalación del evento, que se realiza en Barranquilla.
La realidad es tozuda: “No habrá reindustrialización ni crecimiento sostenido sin energía firme, continua, competitiva y confiable. Por eso, lo decimos sin rodeos: la seguridad energética no es un fin en sí mismo; es el motor de la competitividad del país”, enfatizó Castañeda.

Prueba de fuego
Castañeda manifestó que el sistema vuelve a ser puesto a prueba. El fenómeno de El Niño será, además, una prueba de fuego desde este segundo semestre. Desde ya, se requiere la preparación necesaria para enfrentar la situación, tal como ocurrió en el pasado reciente, cuando las térmicas respaldaron el sistema. “Hace apenas dos años, las plantas a gas, carbón y combustibles líquidos llegaron a garantizar más del 56 % de la demanda de energía de Colombia, evitando el racionamiento y permitiendo incluso respaldar a países vecinos como Ecuador”.
En la intervención del presidente de Andeg, afirmó que tenía que decirlo sin matices: “Hay un desangre en el sector eléctrico por la nefasta intervención de Air-e”.
Se refirió así a la crítica situación energética en el Caribe, que, a su juicio, exige una solución inmediata. “La deuda de esta comercializadora con el mercado supera los $3,3 billones de pesos, de los cuales cerca de $2,1 billones corresponden a acreencias con la generación térmica”. Justamente, esta deberá entrar en operación durante el fenómeno de El Niño para compensar la reducción en la generación de energía hidráulica por la menor disponibilidad de agua.
La situación es crítica: “Ese no es un excedente contable ni una utilidad congelada: es la liquidez que las térmicas necesitan hoy, en este preciso momento, para negociar y almacenar los energéticos, asegurar la logística, la importación y el abastecimiento de gas natural y combustibles líquidos, así como la disponibilidad de carbón, y tener listos los activos que el país va a necesitar despachar cuando el nivel de los embalses empiece a disminuir”, enfatizó.
En sus cuentas, Castañeda puso las cuentas, según las cuales, el déficit de energía firme alcanzaría el 10 % de la demanda para el año 2031.

En consecuencia, “Colombia debe ampliar su capacidad de generación firme y renovable, destrabar la expansión de la transmisión y modernizar la distribución. Ello implicaría, según nuestras cifras, inversiones por unos 65 billones de pesos en la próxima década. Para que ese capital se materialice, hacen falta reglas claras y predecibles, y una institucionalidad representada en el Ministerio de Minas y Energía, Creg, Upme, Superservicios y XM que gocen de independencia y, sobre todo, solvencia técnica”, afirmó Castañeda.
El directivo gremial envió un mensaje concluyente: “que la Patria Milagro no sea solo un milagro para Colombia, sino el gran motor de integración y confiabilidad energética de toda América Latina”.
