En la edición 2026 de The World’s 100 Best Coffee Shops, la excelencia colombiana se coronó entre las mejores del mundo. El prestigioso listado reconoce la calidad del café, el servicio, la experiencia sensorial y la propuesta integral de cada tienda. Para esta edición, se hizo uso de un sistema mixto que integra la valoración de más de 800 expertos internacionales de todos los continentes con la participación del público, superando los 350.000 votos.
Enorgulleciendo a nuestro país, Tropicalia Coffee, ubicado en Bogotá, quedó en el puesto número 9 en el ámbito global y en el número uno a nivel Latinoamérica. Caferatto, ubicado en Manizales, capital caldense, se alzó en el puesto 64 en el mundo. En ambos espacios, el café no solo es protagonista, también es una experiencia que se transmite con propósito y trabajo arduo. SEMANA conversó con sus fundadores.

Del trópico a la cima mundial
Paola Laguna, administradora de empresas con 15 años en la industria del café, y José Alberto Rosero, ingeniero eléctrico, son los fundadores de Tropicalia Coffee. La noticia del noveno puesto en el ranking de las 100 mejores cafeterías del mundo, elaborado entre más de 50.000 locales y con Tropicalia como número uno en Latinoamérica, llegó como un estallido de orgullo. “Convertirnos en la marca número nueve en este ranking a nivel mundial y número uno en Latinoamérica significa que todo el trabajo detrás ha sido valorado”, asegura Rosero. Este hito valida su apuesta por resaltar la identidad tropical colombiana con sofisticación.
Nacida en 2021 en pandemia, Tropicalia se define como una propuesta enfocada en el café de origen, conectando fincas con la taza final. Provienen de regiones como Huila, Cundinamarca, Tolima, Cauca, Nariño y Sierra Nevada en alianza con 520 familias y 200 mujeres.

Ofrecen tres líneas: Trópico, en honor a los productores, a aquellos que desconocían la calidad excepcional de sus cafés, vendiendo sus cosechas por debajo del costo de producción; Esencia, café proveniente de una colaboración con comunidades, mujeres líderes y proyectos que defienden el bienestar del planeta; y Privilegio, en el que se encuentran variedades emblemáticas y varietales extraordinarias, de sabores inolvidables.
El interés por resaltar el café de origen se sustenta en estudio y data. “En la última investigación que hizo la OIC sobre el café indica que de la industria del café a nivel mundial solamente entre el 2 y el 6 por ciento es de origen”, señala Laguna, insistiendo en que por eso el propósito del proyecto siempre ha sido demostrar la calidad del grano del café que hay en Colombia unida a la oferta gastronómica, consistencia en el servicio, ambiente, atmósfera y prácticas de sostenibilidad. Laguna y Rosero aseguran que la unicidad de Tropicalia radica en su esfuerzo por cerrar brechas a través de la educación a productores, elevando cafés de fincas pequeñas a estándares mundiales.

Hoy Tropicalia exporta aproximadamente 2.000 bolsas mensuales, principalmente a Estados Unidos, y vende 4.000 a nivel nacional. Cuando se habla de Tropicalia, se debe reconocer que la experiencia comienza desde que se visita. La arquitectura con espacios abiertos, cálidos, inspirados en el paisaje cafetero y tropical, donde brilla el minimalismo que acerca a la sensación de hogar y tranquilidad. “Queríamos hacer una marca mucho más cálida, minimalista, pero que mantuviera esa esencia de una tropicalidad un poco más sofisticada que demostrara el sentirnos orgullosos de que somos latinos”, explica Laguna.
A la fecha, Tropicalia cuenta con 52 personas dentro de la compañía y dos sedes, una en Chapinero y otra en Quinta Camacho, que, según sus fundadores, han sido pensadas para que el comensal sienta que es “la extensión de tu casa”. Su primera sede en Chapinero cuenta con 200 metros más 50 de terraza y la de Quinta Camacho cuenta también con 200 metros, pero divididos en dos pisos, donde resalta a la vista la presencia de la tostadora de café.
“Tropicalia es un lugar donde te atienden bien, te reciben con una sonrisa, donde puedes disfrutar de un buen café de origen”, pero también de platos donde los productos han sido curados detalladamente, donde la trazabilidad de su origen es transparente y donde prima la buena atención. “No soñamos con ser una cadena, soñamos con mantener la esencia, cuidar a las personas y familias que hay detrás y mantener un alto grado de cuidado al detalle y a la calidad”.
Café y libertad

Fundado hace ocho años, Caferatto se alza hoy en el puesto número 64 de The World’s 100 Best Coffee Shops. Laura Tibaquirá, cofundadora, le explica a SEMANA que el nombre nace de la unión entre las palabras café y liberato en italiano, reflejando la esencia de una propuesta cuidadosamente ejecutada para ofrecer no solo un café de especialidad, sino un espacio en el que “se hacen bien las cosas desde el principio”.
Tibaquirá señala que Caferatto nació junto a su esposo, Juan David Oviedo, oriundo de Pitalito, Huila. Hoy es una empresa familiar con siete empleados; se encuentran ubicados en la zona de Palo Grande y cuentan con 74 metros cuadrados y una terraza. “Desde hace dos años trabajamos con Differente Coffee, creada por Carlos Escobar, nuestro tostador. Carlos es el colombiano que más lejos ha llegado en competencias de filtrado. Hace dos años, en Yakarta, Indonesia, representó a Colombia y quedó en el tercer puesto. Nunca un colombiano había quedado tan alto”, afirma Laura.

Sobre el café que se ofrece en Caferatto, Laura se muestra orgullosa. “Tenemos café de Cauca de comunidades superresistentes que la han pasado fatal, debido a la violencia, y también del Tolima. El café especial paga muy bien, es más costoso, pero le permite al caficultor vivir mejor del campo, no sobrevivir”.
Sobre el reconocimiento de haber entrado al listado mundial, Laura cuenta que viajó a Madrid junto a Juan David y a su pequeña hija, de 5 años. “Estábamos muy emocionados, yo ni podía hablar. Me dieron ganas de llorar y preguntarme: ‘Dios mío, ¿a qué horas pasó todo esto?’”, señala. Asimismo, reconoce que la lista premia no solo la calidad del grano del café, sino también la experiencia alrededor. “Aquí una taza de filtrado vale 14.000 pesos y muchas personas ven excentricidad, pero es importante ver que detrás hay calidad y el esfuerzo de muchas familias”.
Para complementar la experiencia de sentarse a tomar café de especialidad, Laura señala que la oferta de otros productos se basa en la calidad y sostenibilidad. “En la panadería y en la pastelería usamos harinas orgánicas, la mantequilla artesanal es hecha por un grupo de mujeres de una vereda cercana a Manizales, usamos huevos de gallinas felices, libres de pastoreo y solo aceite de oliva”.
