El dato del Índice de Precios al Consumidor (IPC) de 2025 sorprendió a los analistas. El mercado esperaba un incremento mensual en diciembre cercano al 0,39 %, en promedio, que llevaría la cifra anual a un poco más de 5,2 %, valor muy similar al registrado en 2024.
Sin embargo, en diciembre la cifra de inflación fue de 0,27 %, y, al cierre del año, quedó en 5,10 %. De esta manera, se desaceleró por segundo mes consecutivo y se ubicó en el nivel más bajo desde agosto.

De acuerdo con un análisis del Banco Popular, la variación del IPC sin alimentos se redujo a 5,11 %, lo que representa una mejora de 9 puntos básicos respecto al mes de noviembre. “Esta reducción en la inflación sin alimentos se explica principalmente por una bajada en precios de algunos servicios públicos que impactan directamente al bolsillo de los hogares colombianos”, dice.
Agrega en su informe que, por otro lado, la inflación de alimentos continuó disminuyendo durante el mes de diciembre, en línea con la revaluación del peso frente al dólar registrado en los últimos meses, lo que ha favorecido un descenso en los costos de producción y refuerza una mejora en los precios de los alimentos.

Por su parte, según un informe del Grupo Cibest, la inflación sin alimentos ni regulados marcó el nivel más alto desde enero. En este sentido, la indexación se mantiene como el principal reto para lograr una convergencia más rápida hacia el rango de tolerancia en torno a la meta de inflación del Emisor (entre 2% y 4%), en especial después de conocerse que el salario mínimo aumentó en 23% para 2026. La inflación anual del rubro de servicios se aceleró en 21 puntos básicos, tras la tendencia a la baja de noviembre, y se ubicó en 5,93 % en diciembre, el nivel más alto desde agosto. Este comportamiento obedeció a una variación mensual de 0,65 %, superior al promedio histórico para el último mes del año (0,49 %).

“El incremento se explicó principalmente por las tarifas de comidas en establecimientos de servicio a la mesa (1,28%), así como por una mayor contribución de las tarifas de arriendo imputado (0,35%) y efectivo (0,36%), las comidas preparadas por fuera del hogar (1,31%) y un fuerte ajuste en las tarifas de transporte intermunicipal, interveredal e internacional (6,91%%). La inflación anual de bienes se aceleró levemente en 4 puntos básicos luego de la ligera reducción de noviembre, hasta 2,64% anual, su nivel más alto desde marzo de 2024. Este rubro del IPC presentó una variación mensual de 0,14%, valor equivalente a la mitad del registro que usualmente marca el segmento de bienes en el undécimo mes de cada año (0,26%)”, dice Cibest en su análisis.
Bajo este contexto, ¿qué esperar para 2026, cuando ya se conocen los datos del IPC y del incremento del salario mínimo?
Para Cibest, a pesar de la moderación en la inflación anual en 2025, el resultado de diciembre no disipa las dudas sobre las presiones inflacionarias en los próximos meses. Durante 2025, la inflación apenas se moderó en 10 puntos básicos (de 5,20% en 2024 a 5,10% en 2025), lo que confirma la dificultad para lograr una convergencia rápida hacia la meta del Banco de la República, que es estar en un rango de 2% a 4% y alcanzar el 3%.

Agrega que las métricas de inflación básica continúan estancadas por encima del 5,0 % y, en particular, la inflación sin alimentos ni regulados alcanzó al cierre del 2025 el nivel más elevado desde enero.
“Así pues, prevemos que las presiones alcistas persistirán, impulsadas por la alta indexación, en tanto cerca del 60% de la canasta está atada a la inflación pasada y al salario mínimo, y por el dinamismo de la economía, que ha mostrado una tendencia positiva para la demanda de los hogares. Algunos estudios del Banco de la República sugieren que por cada 100 puntos básicos de incremento en el salario mínimo por encima del umbral teórico (que es la inflación más la productividad) se generan aceleraciones en la inflación total de hasta 14,4 puntos básicos”, señala Cibest. Esto significaría que la inflación al cierre de 2026 podría estar por encima del 6%.

“El salario mínimo actúa como ancla para otros salarios, contratos y tarifas, reforzando los mecanismos de indexación y estableciendo un “piso” en la formación de precios que retrasa la convergencia hacia la meta inflacionaria”, manifiesta Cibest en un análisis.
Para el Banco Popular, persiste un estancamiento en la reducción del indicador, consolidando así el quinto año consecutivo en el que el Banco de la República no logra alcanzar su meta del 3%.
Destaca que algunas divisiones del gasto esenciales para los hogares colombianos, como educación y salud, cerraron el año con una inflación superior al 7%, registrando variaciones de 7,36% y 7,20%, respectivamente.
“Iniciamos 2026 con un panorama complejo: las expectativas de inflación permanecen completamente desancladas del rango meta, y no se prevé que en 2026 ni en 2027 la variación de precios se ubique por debajo del 4%”, advierte el Banco Popular en su informe.

Este desanclaje, agrega, responde, en gran parte, al fuerte incremento del salario mínimo. “Pese a múltiples advertencias, el Gobierno decretó el aumento más alto en la historia reciente del país (23,7%), generando presiones significativas sobre los costos de capital de trabajo, que inevitablemente se trasladarán a los precios”, dice el análisis del Banco Popular.

Añade que la indexación al salario mínimo “amplificará las presiones inflacionarias en rubros como administración residencial, el SOAT y sectores intensivos en costos laborales como la construcción. En este último, por ejemplo, las viviendas VIS ya alcanzan un precio de $262 millones, lo que representa un incremento del 61% en los últimos cuatro años”.
Explica que, si bien es previsible que el impacto más fuerte del aumento salarial se concentre en los tres primeros meses del año debido a los mecanismos de indexación, el comportamiento de los alimentos podría actuar como amortiguador temporal. La reciente estabilidad del tipo de cambio favorece una tendencia bajista en los precios de alimentos durante el primer semestre de 2026. Sin embargo, proyectamos un repunte del dólar a medida que la carrera presidencial gane tracción, lo que revertiría la tendencia bajista de los alimentos en la segunda mitad del año. Bajo este contexto, estimamos que la inflación cerrará 2026 en 6,87%”, puntualiza el estudio del Banco Popular.









