Aunque el crecimiento de la economía en 2025 se mantuvo en terreno positivo, la cifra fue menor a la esperada. Mientras el consenso de analistas, en particular, los que participan en la encuesta del Banco de la República, era que el producto interno bruto tendría un resultado de 2,8 %, el dato oficial presentado por el Dane fue menor: 2,6 %.
Muchos de los que habían adelantado sus pronósticos se sorprendieron, porque tradicionalmente, en el último trimestre de cada año, hay aceleración, tanto por el lado del consumo de los hogares como por el de la inversión.
No obstante, para Luis Fernando Mejía, CEO de Lumen Economic Intelligence, “lo más preocupante es el comportamiento de la inversión, que cayó 2,9 % en el último trimestre”.
De acuerdo con lo expresado por Mejía, cuando se revisa la inversión como porcentaje del PIB, se registra la mayor caída en dos décadas: llegó a 16 % del PIB.

Un número visto a simple vista, sin escudriñar lo que hay detrás, podría dar señales equivocadas a la hora de tomar decisiones con la política pública.
¿Qué puede pasar?
Mejía advierte que el tema es crucial y que si el país no logra elevar su tasa de inversión por encima del 20 % del PIB, no saldrá a flote para retomar la senda de crecimiento por encima del 3 %.
El experto enfatiza en que esos resultados -por debajo de 3%- serán insuficientes para que el Estado logre cerrar las brecha y promover el crecimiento económico sostenible.

No en vano, ya se ven los efectos graves que tiene esa visible baja en la inversión como porcentaje del PIB. Camacol, gremio de constructores, se ubica en la misma posición que la de otros analistas, al señalar que apuntalar el crecimiento de la economía a partir del consumo no es algo sostenible. Recordemos que si hubo mayor demanda fue impulsada por la existencia de remesas y los empleos generados, que, en todo caso, serán transitorios una vez pasen las elecciones.
“No es la inversión la que está liderando la economía. Hubo un fuerte aumento del gasto público: 7,1% y las importaciones se incrementaron en 8,4%”, dicen voceros del gremio.
El crecimiento económico de Colombia sorprendió a la baja: frente a una expectativa de expansión de 2,8% en el cuarto trimestre y en el año completo, el resultado observado fue de 2,3% en el último trimestre y 2,6% en el total de 2025.
— Luis Fernando Mejía (@LuisFerMejia) February 16, 2026
Pero lo más preocupante es el… pic.twitter.com/fMX5msDJ8e
Para Camacol, el PIB de edificaciones cayó (-7,5%), lo que implica que se completan dos años que ese indicador está en terreno negativo. En consecuencia, aunque hay empleo y la cifra se mantiene en un dígito, se trata de puestos de trabajo informales y de baja productividad, añadió el gremio.
Al igual que Mejía, Camacol también es partidario de que en Colombia se requiere un motor de reactivación de la inversión. En particular, el gremio de constructores mencionó la locomotora que han sido, pues esa rama de la economía moviliza 34 subsectores que pondrían a circular capital privado y empleo formal.

Bajando pronósticos
Daniel Velandia, director de investigaciones económicas de la firma Credicorp Colombia, además de evidenciar algunas de las razones por las cuales, los pronósticos de analistas no coincidieron con el resultado presentado por el Dane, anunció que las señales que reciben de los indicadores de la economía para este año los lleva a bajar el pronóstico de crecimiento para 2026. “Lo teníamos en 2,7 % y ahora lo pasamos a 2,5 %”, señaló Velandia.
