Varios de los sondeos y estimaciones de analistas de mercado, sobre el rumbo que tomarán las tasas de interés después de la reunión de la junta directiva del Banco de la República, ya están cantados.
De cumplirse los pronósticos, las circunstancias serían más apretadas para los colombianos aspirantes a financiar sus proyectos o sus consumos con crédito. El equipo directivo de la política monetaria en el país, del que hace parte el ministro de Hacienda Germán Ávila, decidiría por mayoría que se suban las tasas de interés de referencia, según el consenso de analistas de mercado. Al menos, eso sería lo que deberían hacer, señalan las opiniones.
Anif, por ejemplo, realiza un sondeo entre 19 analistas y 10 de ellos estiman que habrá un aumento de 50 puntos básicos, lo que implicaría que de un 9,25 %, donde se han mantenido desde mayo, pasaría a el 9,75 %.

En el sondeo también se registró un alto número de expertos que recomendarían un incremento mayor, mientras que dos de los encuestados, Lulo Bank y Banco Davivienda, vaticinan que el aumento en las tasas será de 50 puntos, aunque ellos sugerirían que el ajuste sea moderado, de solo 25 puntos básicos.
Alza del salario mínimo, tema clave para la decisión
El principal punto, que hasta el momento había argumentado la mayor parte de los miembros de la junta directiva del Emisor, para mantener las tasas de interés quietas, en medio de la presión del Gobierno para que se bajaran y se estimulara así el crecimiento de la economía, era la inflación.
Para los expertos del equipo de política monetaria, la evolución de la inflación y de sus expectativas no daba las condiciones necesarias para que se bajara la tasa de interés, tal como se hizo en 2024. Siempre existían nubarrones que enviaban señales a cuatro de los miembros de la junta, de mantener la cautela; pero ahora, hay una razón nueva para aquellos que se apartan de la idea de que es propicio bajar tasas. Se trata del alza en el salario mínimo, en 23,7 %, que fue decretado y por el gobierno al final del año pasado, sin que mediara un acuerdo con centrales obreras y empresarios.

Según dijo José Antonio Ocampo en su columna de opinión, existe una combinación peligrosa y es la sumatoria del aumento del salario mínimo y la revaluación de la tasa de cambio. “Ambas son el resultado de políticas del Gobierno, que decretó el salario mínimo y ha contribuido a la revaluación a través del endeudamiento externo para financiar el alto déficit fiscal y el anuncio de la obligación de los fondos de pensiones de traer una parte de los activos que tienen en el exterior”, explicó el economista y exministro de Hacienda.
¿Y si el aumento fuera de 75 puntos?
Entre los analistas también hay quienes señalan que sería más eficaz un apretón mayor con las tasas de interés, pero que, en todo caso, aplicar la gradualidad podría ser lo más prudente (los frenos en seco provocan estrellones).
El Banco Itaú, por ejemplo, es uno de los que propone un aumento en las tasas de interés de referencia de 75 puntos básicos (quedarían en 10 %), pero no descartan que el camino que se tome sea el del consenso, es decir, un aumento de 50 puntos básicos.
En todo casi, sí o sí, las tasas subirían, según las expectativas.

La decisión, sin embargo, no será fácil, teniendo en cuenta la tendencia que ha seguido hasta el momento la votación en la junta del Banco de la República. En la última reunión del año pasado, cuatro codirectores votaron a favor de mantener las tasas inalteradas, dos por una reducción de 50 puntos básicos y uno por un recorte de 25 puntos. El pulso que se ha mantenido se intuye que es entre el grupo que se ubica del lado de la posición del Gobierno, de entrar en una senda reduccionista, y los que prefieren la mesura. En el primer y minoritario listado de nombres estarían el ministro de Hacienda y Laura Moisá, junto con César Giraldo. En el segundo se anotan Olga Lucía Acosta, Leonardo Villar, Viviana Taboada y Mauricio Villamizar. Para que ahora la balanza se ponga del lado que estiman los analistas: subir las tasas; uno de los expertos del grupo del lado del Gobierno tendría que variar su posición. Expectativa por la reunión que tendrá lugar el 30 de enero, cuando el rumbo podría cambiar mucho en la economía.
