El terremoto de magnitud 7,4 ocurrido en Colombia dejó muertes y devastación, y continuará dando coletazos, como el que le propinará al crecimiento del PIB (producto interno bruto), según cálculos realizados por Luis Fernando Mejía, CEO de Lumen Economic Intelligence.
Según las cuentas realizadas por Mejía, el terremoto restaría 0,27 % al crecimiento del PIB de Colombia en 2026, pero no será un efecto homogéneo, pues en los 5 departamentos más afectados por el sismo, la reducción en la expansión de la economía sería de entre 1,4 y 2,5 %.
Desde el gobierno, las primeras estimaciones en plata blanca, del costo de los daños materiales apuntan a la cifra de $30 billones. Eso, sin contar con el impacto que produce la pérdida de vidas humanas en términos de producción.
En contraste, por el lado del dinamismo que puede poner el terremoto, el CEO de Lumen estima que la normalización de la actividad y la reconstrucción aportarían 0,20 puntos en 2027 y 0,08 puntos en 2028, es decir, resta más de lo que suma.
El trasfondo
Más allá de la cifra a la que llegó Lumen, hay diferencias que deben ser tenidas en cuenta y que, de hecho, ya se están poniendo en el visor para la aplicación de medidas diferenciales.

Por departamentos
Así, el estimativo de Lumen apunta a que el terremoto restaría 2,50 puntos porcentuales al crecimiento de Risaralda.
Al departamento de Chocó le quitaría 2,34 puntos; mientras que a Quindío le recortaría 2,11 puntos. En el caso del Valle, justo por tratarse de una economía más grande, el coletazo mencionado haría que el departamento creciera 1,75 % menos. Y a Caldas, la resta sería de 1,48 %.
“Estas cifras miden cuánto menor sería el crecimiento de cada departamento frente a un escenario sin terremoto. En conjunto, los cinco departamentos representan 14,5 % del PIB nacional”.
En modelo elaborado por Lumen, hay tres canales que evidencian el efecto del sismo. Uno es el de la producción que, según señala el experto, ocurre porque “se deja de generar por la destrucción de capital, diferenciando vivienda, capital productivo, infraestructura y edificios públicos”.
El otro es el de la interrupción temporal de la actividad por daños en infraestructura, restricciones de movilidad y desplazamientos; mientras que el tercero está relacionado con el gasto de reconstrucción, que impulsa la actividad a medida que se ejecutan las obras.
Según Lumen, los efectos trascenderán lo que queda de esta anualidad. De esa manera, en 2026 el principal efecto proviene de la interrupción temporal de la actividad económica, y en 2027, llegaría la normalización de la actividad económica, aunque La producción seguiría afectada por el capital que aún no haya sido repuesto.
Más allá de los números, la gran conclusión es que “el impacto macroeconómico agregado es relativamente acotado a nivel nacional, pero significativamente mayor en las economías de los departamentos más afectados. Además, buena parte del choque es transitorio, bajo el supuesto de que el terremoto no genera una pérdida permanente de productividad en las zonas afectadas”.

