La fuerte presión sobre las finanzas públicas colombianas para 2027 será uno de los desafíos del próximo gobierno, ya que el desbalance entre ingresos y gastos ha sido la tendencia en los últimos años.
Sin los suficientes ingresos para el financiamiento del Estado, la alternativa es la toma de deuda, obligación que en el siguiente año demandará elevadas cifras para el pago de intereses, los cuales, según análisis del Observatorio Fiscal de la Universidad Javeriana, alcanzarán niveles históricamente altos.
A esa conclusión llegó el Observatorio, luego de revisar la propuesta que tiene el Ministerio de Hacienda en el Anteproyecto de Presupuesto, documento que ya fue radicado en el Congreso de la República. Si bien se trata de unas cuentas preliminares que recopilan las peticiones de las entidades que hacen parte de la torta presupuestal, la cifra de la deuda es lo más cercano a lo que se llevará al Congreso de la República para su aprobación.
Según el Observatorio, la alternativa de financiar el déficit con mayor endeudamiento en un entorno de costos crecientes para los créditos que toma Colombia, se evidencia en el anteproyecto de presupuesto para 2027.
De esa manera, “el presupuesto del próximo año sube en $19,1 billones en términos reales. Ese incremento está ampliamente explicado por el aumento en el servicio de la deuda, que crece en $43 billones, equivalente a una variación real del 40,2 %”, advierte el Observatorio.

El reto para el próximo gobierno
Por norma vigente en Colombia, los presupuestos en el fin del cuatrienio son elaborados por el gobierno saliente, algo que ha sido criticado por algunos analistas. Es decir, le dejan el camino trazado en términos de financiamiento, al que llegue a la Casa de Nariño.
Por el momento, las cuentas que manejará el sucesor de Gustavo Petro, según lo consignado en el Anteproyecto de Presupuesto, plantean una reducción en el rubro que se ha de destinar al funcionamiento y a la inversión. “El primero cae en $12,6 billones (-3,3 %), mientras que la inversión disminuye en $11,3 billones (-12 %). En palabras sencillas, el aumento del gasto no refleja una expansión de la política fiscal, sino una presión derivada del mayor costo del endeudamiento”, afirma el análisis.
El Observatorio pasó revista por la evolución que ha tenido el presupuesto, según el tipo de gasto.
Partieron de 2019 y los años subsiguientes hasta 2027. El comparativo permitió establecer que “en todo el periodo analizado se observa una transformación gradual en la estructura del presupuesto, marcada por el aumento en la participación del servicio de la deuda. Mientras que el gasto de funcionamiento se ha mantenido relativamente estable, alrededor del 60 % del total, el servicio de la deuda ha ganado participación frente a la inversión. En particular, tras niveles cercanos al 18 %–20% en los años previos, la deuda alcanza el 24,9 % en el anteproyecto de 2027″, señala el documento.

Mucha plata
En 2027, el servicio de la deuda pública nacional se mantiene como el principal rubro en el presupuesto, con $124,5 billones. De este monto, cerca de $90 billones corresponden al pago de intereses, lo que representa aproximadamente el 73 % del servicio de la deuda. Así las cosas, “los intereses adquieren un peso creciente. Cada vez se destinan más recursos para cubrir el costo del financiamiento, sin reducir el saldo de la deuda”.
Entre los años revisados por el Observatorio, 2027 será la vigencia en la que más se pagan intereses de deuda, tanto como porcentaje del PIB, como en términos reales. “El país estaría destinando a intereses una proporción del PIB similar a la observada en un contexto de choque económico extraordinario”, concluyen los expertos.
