Los ministerios de Hacienda y de Comercio expidieron el Decreto 0264 del 16 de marzo de 2026, mediante el cual incrementaron al 35 % los aranceles para un conjunto de importaciones del sector siderúrgico y metalmecánico, en una medida orientada a fortalecer la industria nacional y frenar el impacto de productos extranjeros a bajo costo.
La decisión, adoptada por recomendación del Comité de Asuntos Aduaneros, Arancelarios y de Comercio Exterior, responde a un contexto de creciente presión competitiva derivada del aumento de importaciones provenientes de países como China, Rusia, Turquía e India. Según el documento, en varios casos estas importaciones han alcanzado participaciones superiores al 80 % y al 90 % del total, con precios decrecientes que afectan la producción local.

El decreto modifica parcialmente el arancel de aduanas vigente desde 2022 y aplica a productos como barras, perfiles, tubos, alambres y otras manufacturas metálicas. La medida tendrá una vigencia inicial de un año, tras el cual será evaluado su impacto en el mercado interno.
Antes del Decreto 0264 de 2026, los aranceles para productos siderúrgicos en Colombia se ubicaban generalmente entre 0 % y 10 %, por lo que el aumento al 35 % representa un cambio significativo en la política comercial hacia un enfoque más proteccionista.
El Ejecutivo justificó la decisión en la importancia estratégica del sector siderúrgico, que representa cerca del 10 % del PIB industrial, genera alrededor de 45.000 empleos y articula más de 25.000 proveedores en el país. Además, destacó su rol en la economía circular, al reciclar más de 1,2 millones de toneladas de chatarra al año.
La medida se enmarca en la política de reindustrialización del Gobierno, que busca reducir la dependencia del petróleo y el carbón, impulsando nuevas fuentes de producción. No obstante, el decreto aclara que su aplicación respetará los compromisos internacionales vigentes en materia comercial.

Con este ajuste arancelario, el Gobierno busca equilibrar las condiciones de competencia y dar un respiro a la industria nacional frente a la creciente presión de los mercados globales.
Varios países han aumentado los aranceles al acero en los últimos años, casi siempre por las mismas razones: proteger su industria local, responder a prácticas de dumping (precios artificialmente bajos) y reducir la dependencia externa.
