Desde hace varios días, Colombia enfrenta un álgido escenario político con Ecuador, luego de que el presidente del país vecino, Daniel Noboa, anunciara la imposición de un arancel del 30 % sobre productos que llegan de Colombia a ese país. En respuesta, el Gobierno colombiano impuso un arancel similar y también decidió suspender la venta de energía a ese país.
De acuerdo con un comunicado del Ministerio de Minas y Energía en Colombia, la suspensión está generando una fuerte pérdida para ese país, dado que el suministro colombiano era fundamental para mantener el servicio.

La cartera indica que la suspensión de la venta de energía eléctrica desde Colombia hacia el Ecuador está generando para ese país sobrecostos diarios cercanos a los USD 2 millones, como consecuencia de tener que reemplazar la energía colombiana por alternativas de generación más caras y con mayor impacto fiscal.
Detalla que la energía que Colombia exportaba a Ecuador se ofrecía a precios competitivos, aprovechando la complementariedad entre los sistemas eléctricos y la capacidad del país para suministrar excedentes de una matriz diversificada, con alta participación de fuentes hídricas y renovables.
Por ello, la interrupción de estas ventas ha provocado en el sistema ecuatoriano que empiece a depender de la generación térmica y de otras fuentes que ocasionan un mayor costo para obtener el suministro.

“La suspensión de la venta de energía desde Colombia está teniendo un impacto económico directo para Ecuador. Hoy ese país está asumiendo sobrecostos cercanos a los dos millones de dólares diarios al reemplazar una energía más barata y limpia por fuentes más costosas”, comentó la viceministra de Energía, Karen Schutt.

La cartera indica que Colombia ha actuado con responsabilidad técnica y transparencia, priorizando la seguridad energética nacional, pero manteniendo siempre su disposición a la integración energética regional bajo reglas claras y decisiones coordinadas.

El Gobierno colombiano insistió en la necesidad de normalizar las relaciones bilaterales, levantar restricciones que hoy afectan a ambos países y avanzar en soluciones concertadas. Medidas como el incremento de hasta el 900 % en las condiciones del crudo hacia Ecuador y la suspensión de intercambios energéticos no fortalecen la integración ni benefician a los pueblos.
