Los analistas estimaban que las calificadoras le iban a dar un margen de maniobra al Gobierno para replantear la reforma tributaria. Pero no fue así.
Los analistas estimaban que las calificadoras le iban a dar un margen de maniobra al Gobierno para replantear la reforma tributaria. Pero no fue así. - Foto: istock

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Las graves consecuencias para el país por perder el grado de inversión

La evaluadora Standard & Poor’s bajó la nota de riesgo del país y la dejó por debajo del grado de inversión. ¿Cuál es el impacto y qué esperar de las otras calificadoras?

Uno de los mayores temores económicos del país se acaba de materializar. La calificadora Standard & Poor’s (S&P) rebajó la nota de Colombia y le quitó el grado de inversión, tras considerar que el ajuste fiscal será más demorado y gradual de lo esperado, lo que reduce la probabilidad de revertir el deterioro de las finanzas públicas.

Como resultado, su calificación crediticia soberana de largo plazo en moneda extranjera de Colombia pasó de BBB- a BB+ y en moneda local de BBB a BBB- (vale la pena recordar que estas mediciones van en una escala de AAA, la mejor, hasta D, cuando un país no paga su deuda).

La calificación de riesgo no es otra cosa que una evaluación sobre la credibilidad e institucionalidad económica de un país. En otras palabras, sobre qué tan ‘buena paga’ es en lo que respecta a su deuda pública. Si tiene grado de inversión se asume que es más confiable que si no lo tiene.

S&P Global Ratings rebajó la calificación de Colombia y le quitó el grado de inversión
S&P Global Ratings rebajó la calificación de Colombia y le quitó el grado de inversión - Foto: Bloomberg via Getty Images

Por ahora, solo S&P ha decidido quitarle ese rango a Colombia y se requiere que al menos dos de las tres mayores calificadoras tomen esa decisión para que sea un estatus oficial.

José Manuel Restrepo, ministro de Hacienda, reiteró el compromiso del Gobierno de continuar trabajando en políticas que aceleren la reactivación económica y la generación de empleo, así como en esfuerzos por alcanzar consensos que permitan la financiación de programas sociales y la estabilidad de las finanzas públicas.

Aunque otras calificadoras como Moody’s y Fitch mantienen, hasta ahora, la calificación para el país, la noticia que entregó S&P cae como un baldado de agua fría, pues los analistas consideraban que las calificadoras le iban a dar un margen de espera al Gobierno para replantear una nueva propuesta de reforma tributaria y se esperaba una decisión de este tipo para finales de año. El panorama fiscal está en un escenario de incertidumbre.

Tras el retiro del proyecto de ley, aún no está definida la hoja de ruta para construir una propuesta de consenso que le permita al Gobierno no solo encauzar la senda para traer recursos, sino atender las necesidades sociales y programas a los que ya se está comprometiendo, como la gratuidad para estudiantes de estratos 1, 2 y 3 en universidades públicas, los subsidios de vivienda para jóvenes o una futura renta básica.

Además, el sector empresarial ha manifestado la posibilidad de ceder en los beneficios que obtuvo en la reforma tributaria de 2019, pero la gran pregunta es si esa posición es temporal y esperaría retomarlos en el futuro, en un escenario más tranquilo y estable.

Deuda GNC
Deuda GNC - Foto: Ministerio de Hacienda

El coctel en el que está el país, en medio del tercer pico de la pandemia, parálisis, bloqueos, marchas, actos de vandalismo y violencia ya había hecho que los mercados anticiparan la decisión de S&P.

En efecto, los bonos de deuda colombiana en dólares y las primas de riesgo crediticio ya se estaban negociando en niveles como los de un país sin grado de inversión. Y ahora los analistas advierten lo que podría venir.

JP Morgan señaló que es muy posible que Fitch opte por unirse a S&P una vez se aclare el destino del paquete fiscal, probablemente en el tercer trimestre de este año. No es nuevoColombia ya ha vivido sin “grado de inversión”.

Luego de la crisis de 1999, una de las más profundas en el país, S&P, Moody’s y Fitch redujeron la nota hasta grado especulativo.

El país estuvo en esa condición durante 12 años, y eso, según recuerda el exministro Juan Camilo Restrepo, quien enfrentó ese capítulo, significó mayores costos.

El país tuvo que hacer varias reformas tributarias, recortar gastos y vender activos para recuperar el grado de inversión, cosa que ocurrió en 2011, cuando la misma S&P tomó la decisión.

En entrevista con Dinero, el exministro Rudolf Hommes aseguró que “lo que realmente llama la atención de las calificadoras es que no suspendan su actividad hasta que pase esta crisis, porque seguramente en todas las economías en desarrollo habrá heterodoxia para enfrentar una situación que es insostenible, porque no puedes estar atendiendo una situación social crítica sin recursos.

PIB proyecciones
PIB proyecciones - Foto: Ministerio de Hacienda

Es el colmo que los países se vean abocados a unos tipos que les están quitando el respaldo y haciendo perder la credibilidad en los mercados, sin entender esta situación”, explicó.

Hommes fue más enfático y aseguró que las agencias calificadoras “están abusando de sus atribuciones y eso les va a hacer daño, porque los mercados no son estúpidos. Ellos tendrán que darse cuenta en algún momento de que los países tienen que resolver sus problemas”, comentó.

Los efectos

La pérdida del grado de inversión le significaría a Colombia un deterioro de las tasas de interés, que para algunos analistas puede estar del orden de 100 o 150 puntos básicos (pbs), es decir, aumentaría el costo del financiamiento para el Gobierno justo cuando su deuda está cerca de 65 por ciento del Producto Interno Bruto.

Como en un efecto dominó, si suben las tasas de interés de la deuda pública, también lo harán las demás tasas de interés de la economía. “Es decir, si sube 100 o 150 pbs la tasa de interés al Gobierno, se les subirán en la misma proporción a empresas y hogares, aumentando el costo del capital de manera general.

El mayor costo del endeudamiento implicaría un menor crecimiento económico, menores oportunidades de inversión, un deterioro del empleo y de todas nuestras cuentas externas en la medida en que la pérdida de grado de inversión llevaría a salidas de capital, mayor precio de dólar y un deterioro sustancial de nuestras cuentas externas”, explicó hace unos días, en el programa de Dinero en Semana TV, Luis Fernando Mejía, director de Fedesarrollo.

Según cálculos iniciales de este centro de pensamiento, la tasa de crecimiento podría caer en los próximos tres a cuatro años cerca de 1,5 puntos anuales.

“Eso realmente es una cifra sustancial. Pasar de crecer 3,5 por ciento a cerca de 1 o 1,5 por ciento al año sería un retroceso no solo por el crecimiento, sino en la creación de empleo, que es fundamental para generar ingresos a esos hogares pobres y vulnerables que están marchando ahora”, dijo en su momento Mejía.

Dólar en 2021
Dólar en 2021 - Foto: Corficolombiana

Por su parte, Daniel Velandia, director de research y economista jefe de Credicorp Capital, estima que solo en el mercado de capitales podría darse una salida de cerca de 3.000 millones de dólares en escenario conservador.

“Más allá de que salgan o no grandes flujos en el corto plazo, está demostrado que un país que pierde el grado de inversión termina pagando un costo de financiamiento más alto, más de medio punto del PIB por año adicional solo en intereses en los próximos años”, agregó.

Una cosa es perder el grado de inversión con una reforma tributaria que no fue suficiente, pero con la que el Congreso y el Gobierno demuestran el compromiso de mantener unas cuentas fiscales relativamente saludables.

Sin embargo, una muy diferente sería echar por la borda, literalmente, años de consolidación fiscal y mayor credibilidad en los mercados. Es decir, si no hay reforma tributaria y el próximo Gobierno o el próximo Congreso dejan que las cosas se deterioren más, aumenta el gasto público y no haya más ingresos fiscales.

“En un escenario muy malo, la calificación puede seguir bajando y eso termina perjudicando cualquier tipo de inversión. Hay inversiones de países Ocde que solo pueden financiar proyectos en países con grado de inversión”, agregó Velandia.

Una de las mayores preocupaciones es que la salida de divisas empuje el precio del dólar al alza. En principio, algunos analistas han estimado que este valor podría llegar a los 3.900 pesos, pero dependiendo del deterioro en la confianza podría superar la barrera de los 4.000.

El aumento del valor del dólar puede generar un impacto inflacionario de corto plazo que, de hecho, llevaría al Banco de la República a subir tasas anticipadamente.

Ese sería el peor de los mundos: una economía apenas saliendo de la recesión y que el Emisor se vea obligado a subir tasas para contener expectativas de inflación.

Si no hay reforma tributaria, la deuda podría pasar de 63 o 64 puntos del PIB, con lo que cerró el año pasado, a algo más de 70 puntos del PIB en los próximos años, convergiendo a niveles insostenibles. “El Gobierno hizo los cálculos y estima que la deuda pública sostenible está por los lados de 60 puntos del PIB.

Ya estamos superando ese umbral y creo que es importante mantener la consolidación o de lo contrario llegaremos a un punto de no retorno”, agrega Velandia.

José Manuel Restrepo. Ministro de Hacienda.
José Manuel Restrepo. Ministro de Hacienda. Bogotá Mayo 5 de 2021. Foto: Juan Carlos Sierra-Revista Semana. - Foto: JUAN CARLOS SIERRA PARDO

Colombia ya enfrentó la pérdida del grado de inversión, pero en escenarios menos convulsionados que el actual y sin tantas presiones y afugias económicas. Mandar los mensajes necesarios a los mercados y a las otras calificadoras será una tarea retadora.

Como mencionó Hernando José Gómez, presidente de la Asobancaria, la caída de la calificación de S&P “es un golpe al que debemos responder con la unión de todos para estabilizar las finanzas públicas, reactivar la economía, superar la pandemia y canalizar nuestras diferencias por medio del diálogo. Nos une un país. No lo olvidemos”.