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La Resolución 227 prevé ampliación de la vigencia de las licencias de 5 a 10 años, que hace más eficiente el uso de las cosechas de cannabis. - Foto: AFP

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Para el año 2030, el uso industrial del cannabis habrá generado 44.000 empleos en Colombia: Gobierno

La Resolución 227 prevé ampliación de la vigencia de las licencias de 5 a 10 años, que hace más eficiente el uso de las cosechas.

El Gobierno nacional expidió recientemente la Resolución 227 del año 2022, que establece los mecanismos y procedimientos para el uso industrial del cannabis en sectores como alimentos, bebidas y también usos textiles como un valor agregado.

Al explicar los alcances de esta norma, el presidente Iván Duque aseguró que estos usos tienen que ver con el componente no psicoactivo, es decir que Colombia también “se sitúa hoy a la vanguardia de la reglamentación del uso del cannabis medicinal y por supuesto, sus derivaciones de usos industriales”.

De acuerdo con el director de Política de Drogas y Actividades Relacionadas del Ministerio de Justicia, Andrés Peña, “la resolución representa un beneficio para la industria, en la medida en la que armoniza el marco normativo y permite agilizar los procedimientos”.

En ese sentido, el funcionario señaló que la norma establece, entre otras medidas, la ampliación de la vigencia de las licencias de 5 a 10 años, que hace más eficiente el uso de las cosechas, modifica la definición de pequeño y mediano cultivador, incorpora medidas sanitarias para la producción de alimentos, bebidas y suplementos dietarios, reforma el sistema de cupos y permite la publicidad y promoción de los distintos productos de materia prima.

“La mayor parte del componente que produce efectos psicoactivos, se estará utilizando para tratar el dolor. Esto está enfocado al tema farmacológico y al tema médico, mientras que la parte no psicoactiva, estará enfocada con fines alimenticios y terapéuticos de otra orden, que no tenga que ver con un componente que genere psicoactividad”, indicó en Rcn Radio.

Igualmente, destacó los beneficios que tendrá el desarrollo de resolución en la economía del país, tras señalar que actualmente se generan 17.5 empleos por hectárea sembrada, “lo que es una cifra importante teniendo en cuenta que hay más de 1.500 licencias en el país”.

“En 2021, la industria aportó más de 9.000 millones de dólares a la economía colombiana y esto evidencia al diversificar el producto permitirá que las importaciones a países como Estados Unidos, Australia y Reino Unido; esta industria podría generar aproximadamente 44 mil puestos de trabajo a 2030″, indicó.

Uruguay lanzó su programa para formar a productores de marihuana

El Instituto Nacional de Empleo y Formación Profesional en Uruguay lanzó un programa de capacitación en manejo de flor de cáñamo, dentro de su área educativa agroindustrial, para quienes estén interesados en el sector de producción de cannabis en el país.

La flor de cáñamo es el fruto del cáñamo industrial del tipo Cannabis sativa, una subespecie de la planta de cannabis. Igualmente, se les conoce como cogollos de cáñamo o flores de CBD. Actualmente, el cáñamo industrial contiene menos de 0,3 % de THC, la sustancia psicoactiva de la marihuana.

Hay que tener en cuenta que “el curso se dirige a personas mayores de edad, que estén enfocadas o que hayan realizado tareas de cosecha. Durante el programa se lograrán las competencias necesarias para la realización de tareas de manejo y manipulación de la flor de cáñamo durante su cultivo y cosecha”, explicó el Instituto Nacional de Empleo en un comunicado.

Breedco, compañía Colombo-británica, que produce semillas de cannabis
La flor de cáñamo es el fruto del cáñamo industrial del tipo Cannabis sativa, una subespecie de la planta de cannabis. - Foto: Breedco

El curso es parte de un proyecto interinstitucional que analiza la cadena de valor del cáñamo, porque el 100 % de la producción de flor de cáñamo en Uruguay se destina a la exportación y las empresas tienen que velar por que todos sus procesos cumplan con los estándares de calidad que se exigen en los mercados internacionales.

Para ello es preciso que los trabajadores que cumplan tareas de cosecha y postcosecha cuenten con las competencias necesarias para el desarrollo de estas según los requerimientos que se establezcan para el cumplimiento de los estándares”, indicó la técnica a cargo, Silvia Camacho, a Montevideo Portal.

A partir de ahí, el Instituto Nacional de Empleo articuló con la Asociación de Productores de Cannabis, el LATU (Laboratorio Tecnológico del Uruguay), la Agencia de Desarrollo Rural de Canelones, los referentes locales de Inefop y otros actores del sector y se formó el programa para capacitar a trabajadores en el manejo y cosecha de cultivo de la flor de cáñamo.

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Cabe resaltar que este sector en Uruguay genera más de 1.000 empleos directos y en épocas de zafra la cifra aumenta significativamente, donde más de 120 empresas están vinculadas a la actividad de la flor de cáñamo y el 80 % de ellas son empresas pequeñas y medianas que comenzaron a exportar en 2019.

“Desde ese entonces se registraron ventas al exterior por más de 7,5 millones de dólares anuales. Desde la perspectiva de los trabajadores, las ocupaciones derivadas del cultivo e industrialización están en la puerta de demandas en expansión del sector, que plantean promisorias trayectorias laborales a futuro”, comentó Camacho.

Por otro lado, Uruguay cuenta con áreas de cultivo específicamente en el norte y en el sur, siendo los departamentos de Salto (norte) y Canelones (sur) los que nuclean más empresas dedicadas a esto. Por esa razón, en una primera instancia el curso será realizado en estos dos departamentos.

En la primera experiencia se pretende capacitar a sesenta trabajadores en cada zona, logrando un total de 120 personas. “Se prevé aumentar el número de grupos disponibles en base a las demandas de capacitación que se reciban”, explicó la técnica.

“Nuestros objetivos son que una mayor cantidad de trabajadores cuente con las competencias necesarias para el cumplimiento de los estándares de los procesos de cultivo y cosecha de cáñamo, así como favorecer la empleabilidad de la población que se desempeña o pretende integrarse en esta actividad en crecimiento, particularmente los trabajadores de otras zafras agrícolas, como por ejemplo, los trabajadores citrícolas”, concluyó Camacho.