Desde este fin de semana, un nuevo conflicto bélico se desató en el mundo, luego de que Estados Unidos, en coordinación con Israel, lanzara un ataque armado en Irán, que resultó en la muerte del ayatolá Alí Jamenei. El mandatario estadounidense, Donald Trump, fue quien confirmó la noticia, asegurando que este era uno de “las personas más malvadas de la historia”.
Tras los hechos, Irán respondió con el lanzamiento de varios misiles dirigidos a territorio israelí y bases estadounidenses en la zona. Jerusalén y Dubái fueron dos de los territorios que vieron los rezagos de la guerra, tras varias explosiones que se dieron por los misiles.

La situación no solo ha afectado el contexto geopolítico, sino que también ha logrado mover a la economía. Uno de los activos más importantes que ha fluctuado es el petróleo, más específicamente la referencia Brent, una de las más importantes en todo el mundo y la principal transada en Colombia.

Tras la situación, el petróleo empezó una escalada sin precedentes. Antes del conflicto estaba en un precio cercano a los 70 dólares. Sin embargo, durante las últimas horas ha repuntado más de 12 %, llegando a los 84,59 dólares por barril.

Es importante saber que los inversores mantienen actualmente su atención en el estrecho de Ormuz, que es controlado por Teherán, siendo un paso estratégico para el comercio mundial por donde circula cerca del 20% del petróleo transportado por vía marítima.

Si se da una eventual paralización del tránsito naviero en dicha zona, podría alterar de manera significativa la oferta global de crudo. Es importante tener en cuenta que el impacto en los precios de este activo dependerá de la duración y también de la escalada del conflicto.

Es decir, si la guerra logra solucionarse en pocos días, el efecto sería corto o limitado. Sin embargo, si se prolonga, este rezago se podría trasladar a los minoristas y consumidores finales.
