Macroeconomía

Pobreza bajo la lupa: cambios metodológicos y subsidios ponen en duda los avances

Petro reavivó el debate al afirmar que casi 4 millones de colombianos salieron de esa condición. Esto dicen los expertos.

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27 de marzo de 2026 a las 11:00 p. m.
Gran parte de los problemas de pobreza que vive el país se originan en mecanismos de segregación como la diferencia entre educación pública y privada, y los estratos sociales.
Gran parte de los problemas de pobreza que vive el país se originan en mecanismos de segregación como la diferencia entre educación pública y privada, y los estratos sociales. Foto: 123RF

Si por algo se debe medir el resultado de un gobierno, es por los cambios sociales que genera. Al fin de cuentas, es por eso que votan los ciudadanos: por una propuesta que ayude a todos a vivir mejor, pero en especial a los más vulnerables.

Esta semana, el presidente Gustavo Petro afirmó que cerca de 4 millones de colombianos salieron de la pobreza durante su mandato, condición socioeconómica que implica vivir al mes con menos de 372.000 pesos, un umbral cuestionado por su carácter subjetivo.

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El mandatario no solo habló de la gente que dejó de ser pobre. También se refirió a que, aun en el poco tiempo que queda para que termine su gobierno, quiere sacar a más personas de allí, lo que revive la controversia alrededor de qué tanta ha sido la movilidad social.

El último dato que se conoce oficialmente sobre pobreza monetaria es el de 2024, cuando el indicador llegó a 31,8 por ciento, lo que equivale a decir que 3 de cada 10 colombianos son pobres. Ese año se caracterizó por un bajo crecimiento de la economía, con 1,6 por ciento, pero con reducciones en el desempleo, algo que podría no ser tan duradero. Lo sucedido en 2025 solo se sabrá hasta julio.

 Colombia es uno de los países que más crece hoy en la región. Sin embargo, sus  niveles de pobreza y desigualdad son muy altos.
Colombia es uno de los países que más crece hoy en la región. Sin embargo, sus niveles de pobreza y desigualdad son muy altos. Foto: LUIS áNGEL MURCIA-SEMANA

La fecha más próxima para conocer avances en pobreza es abril y será la medición multidimensional, un indicador criticado por no reflejar con claridad mejoras reales en la calidad de vida.

No es fácil confirmar avances en la reducción de la pobreza. La academia espera datos más claros, pues los cambios del Dane en la muestra para hacer la encuesta de hogares dificultan comparaciones más allá de tres años, dice Jairo Núñez, investigador de Fedesarrollo. “No hay un documento técnico sobre la manera en que hicieron los ajustes. Por lo tanto, uno queda con la duda de si la pobreza bajó con respecto a la serie que teníamos entre 2001 y 2021 y las que se presentan ahora”.

Jairo NúñezInvestigador de Fedesarrollo
Investigador de Fedesarrollo Foto: ESTEBAN VEGA LA-ROTTA-SEMANA

Subsidios y salario mínimo

Las metodologías para sacar personas de la pobreza hacen ver los avances frágiles y reversibles. Los subsidios, pensados como apoyo temporal, no logran redistribuir la riqueza. Núñez considera válidas las ayudas en pobreza extrema, pero no en la moderada. “En los casos extremos, lo que se va a mitigar es el hambre de quienes están por fuera de los mercados: personas sin educación, abandonados por su padre y con sufrimiento a su alrededor. Es decir, no pueden salir solos de esa situación. En la pobreza moderada, las condiciones pueden ser temporales, producto de una circunstancia como la pérdida del empleo”. En consecuencia, la solución es generar oportunidades laborales.

Paradójicamente, en el actual Gobierno se tomaron caminos escabrosos. El volumen de recursos para subsidios se redujo, lo que, a juicio de algunos investigadores, también ayudaría a que con la pobreza no se logre una disminución significativa. Además, se creó una tensión con el sector privado que causó incertidumbre y espantó la inversión.

Mauricio Perfetti, exdirector del Dane, en un intercambio de mensajes con el presidente Petro, manifestó que “el fuerte aumento del salario mínimo como política de impulso al consumo llevó a que, en enero de este año, se perdieran un poco más de 800.000 puestos de trabajo en el sector privado en conjunto. Nada más dañino para una mayor oferta que la combinación de alto salario mínimo con muy baja productividad”.

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Impuestos y desigualdad

En todo caso, bajar los números de la pobreza es una de las grandes apuestas en el Plan de Desarrollo y por eso el Gobierno ha intentado varias medidas. Núñez señala que en la reforma tributaria de inicios del cuatrienio se estableció un impuesto al patrimonio para los ‘ricos’, aquellos con ingresos por encima de 10 salarios mínimos, con la expectativa de que el coeficiente de Gini, que mide la desigualdad, mejorara, pero lleva cuatro años en el mismo nivel. Dicho indicador, en países desarrollados, cambia para bien después del pago de impuestos, porque la contribución es progresiva, para que genere cierto equilibrio entre ricos y pobres.

Desde la perspectiva del investigador de Fedesarrollo, lo que sucedió fue que los contribuyentes de altos ingresos cambiaron la ciudadanía fiscal. “Viven la mayor parte del tiempo fuera del país y pagan sus aportes en otras geografías donde no les castiguen el patrimonio”, agrega.

david bardeyProfesor de Uniandes
Profesor de Uniandes Foto: FOTO SUMINISTRADA POR LA UNIVERSIDAD DE LOS ANDES / CORTESÍA

Lo cierto es que la movilidad social sigue débil. No obstante, el Gobierno resalta mayores subsidios al adulto mayor (de 80.000 a 230.000 pesos), lo que considera como una garantía para la salida de la pobreza extrema, flagelo que, al decir de Petro, “es el gran déficit social de nuestro sistema construido en dos siglos. Es el indicador de un gran fracaso nacional”.

David Bardey, economista francés que se desempeña como profesor e investigador en la Universidad de los Andes, afirma que la movilidad social en Colombia es limitada. “Hay diferentes mecanismos de segregación; uno de ellos tiene que ver con la calidad de la educación. La clase rica y hasta la clase media se van por la privada. Ello conduce a que el futuro de los jóvenes dependa de la cuna en la que nacieron”.

El experto agrega que hay otras trampas de la pobreza, como la de los estratos que, aunque parecen una buena idea, solo refuerzan la existencia de ciudades segregadas. “En los barrios se vive en función de los servicios públicos. Hay pocas mezclas. En ciudades como Bogotá, los empleados domésticos trabajan en el norte y viven en el sur. Significa que gastan muchas horas en el transporte público, tiempo que podrían utilizar para capacitarse y cambiar de trabajo”.

La informalidad —que supera el 50 por ciento— mantiene a muchos en la pobreza, con ingresos por debajo del mínimo. El alza salarial del 23 por ciento decretada para 2026 benefició a unos, pero redujo ingresos de otros y podría aumentar la pobreza por presiones inflacionarias.

Eso, sin contar con que empiezan a darse reducciones en el número de empleados. Es decir, que el incremento terminará siendo bueno solo para el que no pierda el empleo. “Eso va a suceder tarde o temprano. Enero ha sido el mes en el que menos empleo se ha creado en los últimos 20 años. Se ajustan las nóminas y no suben los salarios que están por encima del mínimo. Esas personas no tendrán el mismo poder adquisitivo del año pasado”, afirma Núñez, y deja otro interrogante. “Si la tasa de desempleo cae, pero con empleo informal, significa que los ingresos son bajos, panorama que no sería consistente con una reducción de la pobreza”.

Para muchos colombianos salir de la pobreza depende de las oportunidades y conexiones.
El alza salarial del 23 por ciento decretada para 2026 benefició a unos, pero redujo ingresos de otros Foto: El País

El economista y político Mauricio Cárdenas habla de “empleo militante”, que sería el que, a su juicio, ayuda a mostrar las cifras positivas del mercado laboral, con un impulso proveniente del gasto público y no del sector privado.

Es así como el investigador de Fedesarrollo estima que el país está en una burbuja que, cuando se rompa, va a generar más pobreza. “Si a los ricos les suben los precios por inflación en un 6 por ciento, como se estima que cerrará este año, ni se dan cuenta. En una crisis, quienes pagan los platos rotos siempre son los más pobres”.