“La UNAB es atrevida en el buen sentido de la palabra”. La frase de Juan Camilo Montoya Bozzi, rector de la Universidad Autónoma de Bucaramanga, resume la apuesta de la institución por reinventarse frente a los desafíos de la educación superior en Colombia. Entre ellos, la rápida evolución de la inteligencia artificial, que plantea nuevos retos para los currículos; el auge de los cursos y las certificaciones virtuales; y la disminución de la demanda estudiantil, asociada a la caída de la natalidad, las dificultades económicas y un mercado laboral que demanda cada vez más formación técnica y programas de menor duración.

“Estamos buscando leer el mercado cada vez mejor, interpretando tendencias y fortaleciendo capacidades para servirle a la región”, añadió Montoya Bozzi. “Por eso apostamos por nuevos programas, nuevas alternativas con mayor flexibilidad y más mecanismos de financiación para hacer viable el proyecto de educación superior para más personas”.
Como resultado de esa intención de transformarse constantemente, la institución ha abierto un nuevo programa para adultos mayores de 50 años que se encuentra en proceso de convocatoria y está pensado para desarrollarse durante cinco meses, con una dedicación de hasta cuatro horas semanales. Se llama UNAB Senior y está diseñado para estudiar desde inteligencia artificial, finanzas y nutrición hasta baile, fotografía, cocina y aviturismo.
“Muchas personas a partir de esa edad siguen con capacidades vigentes de enriquecer su proceso vital, conocer nuevas personas, volver al ambiente universitario y tener experiencias de bienestar distintas”, añadió el rector Juan Camilo Montoya Bozzi.
“Lo que se necesita para este programa son ganas y disposición para tener una experiencia que puede derivar en muchas cosas buenas, como proyectos empresariales y de impacto social, contactos, trabajo comunitario y conexiones muy valiosas”.

Collegue UNAB es otra de las nuevas apuestas de la universidad. El programa, que se encuentra en etapa de promoción, será ideal para personas que no tienen una vocación definida y que podrán ingresar a la universidad para cursar durante un año materias de su interés, homologables en la carrera de pregrado que finalmente elijan.
Estudio y trabajo
No es el único programa novedoso de la Universidad. UNAB Dual, por ejemplo, lleva más de 20 años ofreciendo a los estudiantes de administración de empresas la posibilidad de combinar los estudios con prácticas empresariales a lo largo de un pregrado de tres años y medio. Desde el segundo semestre, los alumnos pasan tres meses estudiando y tres trabajando en empresas asignadas por la universidad, como Huevos Kikes, la constructora Inacar o Würth, multinacional alemana con presencia en Colombia.
El caso de Dennis Múnera demuestra el impacto de esta apuesta. Se graduó en 2021 bajo esa modalidad, luego de estudiar mientras recibía una remuneración mediante un contrato de aprendizaje universitario en Coopfuturo, una cooperativa especializada en financiar estudios y apoyar iniciativas productivas. Hoy, Múnera es coordinadora de gestión humana de la misma empresa en la que creció profesionalmente.
“Las empresas no ven este proyecto únicamente por apoyar a un estudiante universitario, sino por la posibilidad de formar a sus futuros directivos”, explicó Óscar Lizcano, director del programa, que desde 2016 también ofrece la posibilidad de que los estudiantes de administración de empresas puedan optar por un intercambio en Duale Hochschule Baden-Württemberg (DHBW), una universidad estatal alemana con casi 20 campos de formación.
Esta opción, que dura dos semestres y no implica matrículas adicionales, también permite una doble titulación con negocios internacionales. “Adquirir otro título en un menor tiempo, en otro país y con la posibilidad de aprender un nuevo idioma, nutre el currículum de cualquier persona”, añadió Lizcano.

Incluso estudiantes de Alemania participan en el intercambio para finalizar su proceso de formación en la UNAB y obtener una doble titulación con administración de empresas. En la actualidad hay 11 alemanes en la universidad en las etapas finales del programa.
“Nosotros tenemos un caso destacado: un alemán que vino a explorar el convenio con la UNAB, se quedó en Colombia e hizo familia. Se llama Dominic Wolf, ahora tiene una agencia de viajes, una marca de ropa y es influencer”, agregó Lizcano sobre @dominiccolombia, que cuenta con 1,3 millones de seguidores en Instagram y demuestra el alcance de este programa insignia de la UNAB.
Personalizar la carrera
Otra propuesta innovadora de la universidad ha sido el programa de menores creado en 2024, que permite a los estudiantes complementar su formación con un conjunto de cursos que incluso pueden ser completamente ajenos a sus pregrados.
“Los menores son concentraciones curriculares de hasta 18 cursos. La respuesta de los estudiantes nos permite ver la pertinencia y la necesidad de esta flexibilidad. Es algo que muchos hubieran querido hacer tiempo atrás, pero los diseños curriculares tan rígidos que hemos tenido en Colombia no lo permitían”, dijo el vicerrector académico Franz Hensel Dieter Riveros.
Hay más de 40 menores disponibles para todos los alumnos sin importar el pregrado: desde marketing y animación digital hasta interpretación instrumental, panadería y pastelería y lenguajes inclusivos.
“En términos de combinaciones ha habido de todo: estudiantes de derecho haciendo menores en ciencia de datos, o de administración en interpretación musical o de medicina en historia. Son mezclas muy interesantes que enriquecen el perfil de egreso de la persona”, agregó el vicerrector.
Melissa Gómez, quien se graduó en septiembre pasado como economista de la UNAB, puede dar fe de las bondades del programa. Además de su carrera, completó un menor de ciencia de datos luego de tomar cuatro cursos que le tomaron un año y medio: introducción a la ciencia de datos, business intelligence, preprocesamiento y analítica y, por último, ciencia de datos e inteligencia artificial.
“Una formación en ciencia de datos le da un toque diferencial a mi perfil como economista, y potencia las habilidades propias de mi carrera”, explicó Gómez. “Dada la demanda actual del mercado, este menor me permitirá ser versátil en mis competencias y apostar a un campo más amplio”.
Desde que se creó este programa, cerca de 2.800 estudiantes han optado por cursar alguno de los menores disponibles.
“Los estudiantes son cada vez más conscientes del valor agregado que aporta a su carrera hacer una formación en menores. Esta modalidad ha despertado mucho el interés por la posibilidad que ofrece de explorar la oferta de la UNAB”, agregó Gómez.
Y la universidad seguirá ampliando su portafolio, adaptándose constantemente a las necesidades de la región. El rector da su palabra: “Aún nos faltan varios niveles de desarrollo y crecimiento, pero yo creo que el proceso de estrategia que ha venido llevando la universidad, cada vez más flexible y abierto, y en el que participan muchas áreas y niveles de la organización, está siendo muy positivo”.
