El modelo educativo colombiano enfrenta cuestionamientos por su duración, su desconexión con el mercado laboral y el endeudamiento que asumen los jóvenes al iniciar su vida profesional. Así lo expuso el exconcejal de Bogotá Nelson Cubides Salazar, quien planteó la necesidad de una transformación estructural del sistema educativo para alinearlo con las dinámicas productivas actuales.
Cubides señaló que durante años la educación fue presentada como un mecanismo de ascenso y movilidad social, pero que en la práctica ha generado frustración y cargas financieras difíciles de sobrellevar. “¿Por qué seguimos endeudando a los jóvenes para formarlos para un mercado laboral que ya cambió?”, cuestionó, al afirmar que el problema no es la falta de talento, sino un modelo educativo desconectado de la realidad productiva.

Uno de los principales señalamientos del exconcejal está relacionado con la duración de las carreras profesionales en Colombia. Según indicó, programas de cinco años no garantizan una mejor formación y, en muchos casos, producen profesionales desactualizados y endeudados. En contraste, mencionó que en países como Finlandia, Alemania, Canadá y Corea del Sur las carreras profesionales duran entre 2,5 y 3,5 años, mientras que las formaciones técnicas requieren incluso menos tiempo.
“El mayor error del sistema educativo colombiano ha sido confundir duración con calidad”, afirmó Cubides, al señalar que buena parte de los contenidos académicos terminan siendo poco pertinentes frente a un mercado laboral que cambia más rápido que los planes de estudio. En ese contexto, propuso carreras profesionales de tres años y programas técnicos de año y medio, organizados por ciclos productivos.

Otro eje del planteamiento es la brecha entre la formación académica y el trabajo real. Cubides advirtió que en Colombia muchos jóvenes finalizan sus estudios sin haber tenido experiencia laboral previa, lo que los deja en desventaja al competir por un empleo. Frente a esta situación, destacó Cubides la educación dual como alternativa, un modelo que combina desde etapas tempranas la formación teórica con la práctica en empresas. “Desde los primeros semestres, el 50% de la formación es teórica y el restante 50% es en la empresa”, explicó.
En ese sentido, el exconcejal cuestionó la efectividad de iniciativas como la ley del primer empleo, al considerar que el problema no es la falta de normas, sino un proceso formativo mal diseñado. Según indicó, un joven con experiencia real tiene mayores posibilidades de inserción laboral tanto en Colombia como en el exterior.

El análisis también abordó el impacto de la economía digital y el valor de las certificaciones cortas en áreas como inteligencia artificial, programación y ciberseguridad. Cubides señaló que el mercado laboral actual prioriza competencias demostrables sobre la acumulación de títulos y planteó la necesidad de validar certificaciones digitales gratuitas con reconocimiento laboral.
Finalmente, el exconcejal subrayó la importancia de reformar el financiamiento educativo. Indicó que cuando un joven inicia su vida profesional pagando intereses antes de recibir su primer salario, “el sistema educativo ya es un fracaso”. En ese contexto, propuso un modelo basado en becas para quienes más lo necesitan y créditos sin intereses, pagaderos únicamente cuando exista empleo y de acuerdo con el nivel de ingresos.
Cubides concluyó que transformar la educación implica alinearla con el mundo real, la productividad y las oportunidades actuales, para evitar que el acceso a la formación se convierta en una carga financiera que limite el proyecto de vida de los jóvenes.
