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La investigación demostró que también en los países desarrollados los estudiantes tienen dificultades para educarse. Las razones: falta de conectividad y acceso a dispositivos móviles.
La investigación demostró que también en los países desarrollados los estudiantes tienen dificultades para educarse. Las razones: falta de conectividad y acceso a dispositivos móviles. - Foto: iStock

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La desigualdad en la educación aumentó con la pandemia. Esto dice Human Rights Watch

Human Rights Watch investigó cómo vivieron los estudiantes en edad escolar su aprendizaje en la pandemia. Los resultados mostraron una inequidad aún más profunda en el acceso al conocimiento.

Para producir el informe ‘Los años no les esperan: el aumento de las desigualdades en el derecho a la educación de los niños, niñas y adolescentes debido a la pandemia de covid-19’, Human Rights Watch realizó 470 entrevistas entre abril de 2020 y abril de 2021, con estudiantes, padres y profesores de 60 países.

Las respuestas dejaron ver que las desigualdades en el mundo aumentaron aún más por la falta de acceso a internet y a los dispositivos, las dificultades para aprender en casas pequeñas o con padres que no están educados, las viviendas donde no llega la energía o aquellas donde los adolescentes tuvieron que trabajar para ayudar con dinero.

Experiencias como estas se vivieron en todo el mundo. SEMANA seleccionó las respuestas de padres, alumnos y profesores de diferentes países, desde los muy desarrollados hasta los más pobres, para mostrar cómo la educación a distancia sembró brechas que, tal vez, serán muy difíciles de cerrar.

A lo largo de la pandemia, los padres han tenido que lidiar con la educación y el trabajo virtual.
A lo largo de la pandemia, los padres han tenido que lidiar con la educación y el trabajo virtual. - Foto: iStock

Padres de familia

Un padre de familia de Bombay, India, con dos hijos, dijo: “Tenemos un solo computador en la familia. Mi esposa y yo trabajamos desde la casa y lo necesitamos. Los dos niños ahora tienen clases, así que, en realidad, necesitamos dos computadores, pero nos están recortando los sueldos. No podemos comprar otro portátil, entonces uno de los niños se está quedando sin clases”.

Una madre que vive en un apartamento de una habitación con su esposo y sus tres hijos en Biskek, capital de Kirguistán, manifestó: “Es muy difícil, no hay suficiente espacio de trabajo; normalmente, mi esposo trabaja desde la casa y los niños están en clases o haciendo sus tareas al mismo tiempo, por lo tanto, no había mesa de estudio para todos los niños, así que tuve que mandar a mi hija a la casa de su abuela”.

Una mujer de Casablanca, en Marruecos, dijo: “Ni mi esposo ni yo sabemos leer o escribir, entonces no podemos ayudar a nuestras hijas con el colegio”. Contó que su marido comenzó a recibir mensajes de WhatsApp de un desconocido, se asustó y los borró; solo cuando un vecino le dijo que eran las comunicaciones de los profesores, sus hijas pudieron comenzar la educación a distancia.

Los profesores consideran que las clases virtuales son fundamentales para la correcta educación de los niños y jóvenes.
Los profesores consideran que las clases presenciales son fundamentales para lograr calidad en la educación. - Foto: iStock

Profesores

Un docente de segundo grado en una escuela cerca de Potsdam, en Alemania, afirmó: “Anunciaron que instalarían Skype en los computadores de la escuela para que los maestros pudieran utilizarlo y, de esa manera, estuviéramos en contacto con los alumnos y los padres; pero los computadores del colegio no tenían cámara, así que el tema se cerró. No se dieron las condiciones para que trabajáramos en línea”.

Un profesor de una escuela secundaria privada de São Paulo, Brasil, a la que describió como “extremadamente privilegiada”, dijo que ya llevaba cinco años enseñando con una plataforma digital: “Por eso puedo enseñar de la misma manera que antes... En mi mundo, las cosas son bastante fáciles”.

“Durante todo el confinamiento, hubo cuatro o cinco familias de las que no tuvimos ninguna noticia y que nunca respondieron a ningún correo electrónico o llamada telefónica”, señaló el director de una escuela primaria al oeste de París, en Francia. También indicó que, entre 40 y 50 niños de una escuela de 260 estudiantes, ya no responden ni devuelven las tareas.

“Tengo estudiantes que no aparecieron en cuatro meses porque no tienen celulares”, informó una maestra de un colegio en Luruaco, Colombia, en junio de 2020; y dijo que, en un salón de 35 alumnos, solo la mitad respondía sus mensajes.

“En mi clase, más del 50 por ciento de los estudiantes no tienen internet”, informó una profesora de ciencias de escuela media en Richmond, Indiana, Estados Unidos. “Los niños iban al parqueadero de la biblioteca pública para usar wifi gratis y terminar sus tareas, especialmente los niños de las áreas rurales; estos fueron los que más se atrasaron”.

En Chile, un país donde el 82 por ciento de la población tiene internet, hubo alumnos que no pudieron aprender, como lo informó una profesora de quinto grado. “Entre mis 27 estudiantes, el número máximo que he tenido conectados en línea ha sido 14”. Dijo que el 70 por ciento de sus alumnos son pobres, “no hay teléfono, no hay internet, no hay almuerzo, entonces no hay ganas de conectarse”.

Para los niños y jóvenes, aprender virtualmente, aunque tiene ventajas porque les da cierta independencia, no resulta del todo favorable en materia de calidad.
Para los niños y jóvenes, aprender virtualmente, aunque tiene ventajas porque les da cierta independencia, no resulta del todo favorable en materia de calidad. - Foto: iStock

Alumnos

En Nepal, un chico de 14 años empezó a trabajar cuando su escuela cerró y su familia se quedó sin comida. “Durante un tiempo pensé que volvería cuando la escuela abriera otra vez, pero no lo creo. Me gusta conducir y ganar dinero, así que ¿qué voy a hacer volviendo a la escuela ahora? Incluso si vuelvo, no será por mucho tiempo”.

Un estudiante de 16 años de Bangladesh señaló: “En la escuela no está pasando nada, todo está pasando en la televisión. Yo estoy atendiendo a clases por televisión lo más que puedo, pero, cuando no hay electricidad, no hay nada que hacer. He perdido muchas clases porque la electricidad se va”.

¿Cuánto tardó en empezar?

Las entrevistas del estudio mostraron que, una vez se cerraron las escuelas, los tiempos que tardaron en ofrecer educación virtual o a distancia fueron diferentes en cada una de ellas: unas comenzaron rápido, pero otras tardaron seis meses, y algunas, sencillamente, no lo hicieron.

Un padre en los Países Bajos contó que el colegio de su hijo cerró en marzo 12 de 2020 y envió un correo inmediatamente explicando las herramientas y los procedimientos para continuar con la educación; una madre en Rusia afirmó que la educación a distancia empezó en poco tiempo; en Australia y Suiza, los entrevistados dijeron que se tardó dos días, pero en una escuela en Oregón, Estados Unidos, un profesor respondió que les tomó un mes empezar, aunque no tuvieron listas las lecciones hasta cinco semanas después de que el colegio cerrara. Un estudiante de Tailandia contó que en su escuela la educación a distancia se demoró tres meses en comenzar, y una madre en Camboya dijo que había tardado seis meses.