Aria Vega, la barranquillera de 29 años que se tomó las redes sociales con su más reciente sencillo Chévere, se ha convertido en una de las voces más frescas y auténticas del panorama musical colombiano. Con profundas raíces en la cultura Caribe y un estilo que fusiona ritmos urbanos con la esencia costeña, la artista anunció su primera gira nacional ‘Cariavales’, que arranca este 18 de abril en Barranquilla y recorrerá ciudades como Valledupar, Montería, Ibagué, Cúcuta, Riohacha, Medellín, Bucaramanga, Manizales, Cali y Neiva.
Además, la artista confirmó su participación en la edición número 59 del Festival de la Leyenda Vallenata con un show lleno de energía caribe el 30 de abril, el mismo día que se presentan artistas como Silvestre Dangond & Juancho de la Espriella con El último baile, Danny Ocean, Iván Villazón y Peter Manjarrés.

En conversación con SEMANA, Aria Vega abrió las puertas de su mundo artístico y reveló las influencias familiares que forjaron su trayectoria y su visión disruptiva de la música y la moda. Su historia es un homenaje vivo a Barranquilla, donde el Carnaval, la familia y la pasión por expresarse definen cada paso de esta joven que ya ocupa el #1 del Billboard Colombia Hot 100 con Chévere, una canción que desde su lanzamiento ha generado más de 1,7 millones de videos asociados en TikTok y ya supera los 50 millones de reproducciones en Spotify.

Raíces melómanas y adn artístico
La influencia de su abuelo es uno de los pilares de la carrera de Aria Vega. Desde niña, sus cumpleaños se celebraban con la temática del Carnaval de Barranquilla. “Mi abuelo siempre me inculcó ese amor, no solo por el Carnaval de Barranquilla, como se lo inculcó a sus hijas, a mi mamá, sino también me inculcó ese amor por la música caribeña, por lo que sonaba en esa época, por la salsa, por los grupos icónicos, por los exponentes del bolero. A él le encantaba el bolero; hoy yo le canto a mi abuela el bolero Los aretes de la luna y mi abuelita se acuerda de la letra y dice que era la canción favorita de mi abuelito”, comparte Aria, con la voz cargada de nostalgia y orgullo.

Esa herencia musical se extendió a su madre, quien bailó la danza del garabato, símbolo de la pelea entre la vida y la muerte en el Carnaval de Barranquilla, cuando estaba embarazada de ella. Con el tiempo, el Teatro Amira de la Rosa se convirtió en su segunda casa, donde Aria interpretaba temas como Mariposas amarillas en shows inspirados en la literatura de Gabriel García Márquez. “Desde muy chiquita crecí con ese amor por lo que es nuestra cultura, por lo que es nuestra literatura, porque lo veía desde el lado cultural, desde el lado de la danza, desde el lado de las artes en general. También porque me encantaba el teatro musical, me encantaba interpretar personajes”, explica.
Su abuela, diseñadora de modas, le confeccionaba polleras para esas presentaciones, tejiendo así el hilo entre el arte, la danza y la creación que define su identidad. Esa vena artística integral, forjada en el calor barranquillero, explica cómo Warner Chappell la descubrió.
Moda y Caribe

Para Aria Vega, la moda es un lenguaje sin palabras, un universo creativo que refleja su esencia polifacética. Heredado de su abuela, este interés la llevó a una colaboración reciente con Falabella y a pintar su propio estilo de arte. “Para mí la moda es un universo artístico porque a mí me apasiona mucho crear. Me apasiona crear música, yo pinto mis propios cover arts, y me apasiona crear de maneras distintas, dar mensajes. Yo pienso que en la moda tú no tienes que decir ni una sola palabra y ya tú estás expresando un poquito de lo que tú eres. Me parece muy poderoso que la moda pueda ser revolución y que arriesgarse en la moda tenga un valor muy bonito, al igual que arriesgarse en la música”, afirma con convicción.

Entre sus referentes se encuentra María Bottle, quien “no solo me inspira como ícono de la moda, sino que me inspira como creadora. Siento que podría ser mi mejor amiga”. Esta pasión por la estética se fusionó con el Carnaval de Barranquilla 2025 en un antes y un después en su carrera. Sus presentaciones en ‘Cariavales’, como ella bautizó sus eventos carnavaleros, explotaron sus redes y convirtieron Chévere en la canción del Carnaval 2026, según Spotify.

Vestuarios reinventados marcaron el impacto del evento cultural. “Fue una locura lo que crecieron mis redes, lo que creció la canción. Yo quise coger todos estos hitos del carnaval, todas estas danzas características, todos estos vestuarios y darles como el ‘twist costeñita core’”, señala.
Pero además explica que, más allá de todas las referencias visuales, también quiso “rendirles un homenaje a todas estas danzas y a la riqueza cultural que tenemos en la costa Caribe colombiana y que una persona en cualquier parte del mundo vea esa versión de ese vestuario de la danza del gorila o de la cumbia y que se pregunte: oye esa vela en la mano ¿qué?, ¿eso qué es?, ¿de dónde viene?, ¿cómo se siente?, ¿cómo se ve’, ¿cómo se escucha? Es mágico”, detalla, emocionada.
Este boom, potenciado por TikTok, la posiciona en un momento especial, con nominación a los Premios Tu Música Urbano en Artista Nuevo Femenino y Artista Afrobeat, tras brillar en Estéreo Picnic. Vigencia, sueños y la vibra ‘costeñita core’Mantenerse vigente en una industria salvaje no la intimida. “La música habla sola. Si por equivocación las personas conectan con Chévere, con el favor de Dios, irán a conectar con toda la música que yo tengo pensada y soñada por lanzar. Yo me sueño con lanzar un álbum. Creo que hay mucha gente que me escucharía 12 temas o 14 temas, 15 temas y con el favor de Dios ese sueño se va a hacer realidad y vamos a poder llevar ese mensaje a una gira nacional para llevarlo a diferentes partes del país, a una gira por Latinoamérica para poderlo llevar a diferentes partes del mundo. Toca trabajar duro para cumplirlo”, sentencia.

Sus colaboraciones soñadas son ambiciosas. Entre los nombres de artistas están Shakira, Karol G y Bad Bunny. Más allá del escenario, revela una faceta desconocida: “Soy una deportista natural. Hago todos los deportes. Soy muy competitiva. Soy oficialmente la mamá de mi tiburón jugando ping-pong”.
Pero su esencia es ‘costeñita core’, una identidad que trasciende la moda para convertirse en energía vital. “Una cosa es ser colombiana y otra cosa es ser costeña. Este estilo mío causa amores y desamores. No es para todo el mundo. El ‘costeñita core’, si bien empezó siendo una vaina como de moda, hoy en día no solo es algo cultural, sino que es como una energía. La vibra ‘costeñita core’ significa que el costeño nace donde quiere y donde hay costa hay costeñitas. Tú decides si vibras con esa energía o no y si vibras en esa sintonía o no”, define, evocando aretes maximalistas, chancletas, brillos y audios virales que celebran la diversidad costeña, desde el bullerengue hasta el bocachico con suero.
Aria Vega no solo canta el Caribe, lo vive, lo reinventa y lo exporta. Con ‘Cariavales’ y Valledupar en el horizonte, su estrella ilumina un futuro donde la tradición dialoga con la innovación, invitando a todos a vibrar en sintonía de una ‘costeñita prémium’.
