La actriz, escritora y creadora colombiana Carolina Cuervo abordó aspectos clave de su trayectoria personal y profesional en una reciente entrevista concedida al espacio Clarooscuro de El Espectador.
Durante la conversación, la artista compartió una mirada detallada sobre el impacto que la llegada de un hijo produce en la vida de una mujer, los límites de la privacidad y la manera en que concibe el equilibrio entre las exigencias laborales y la salud.
Uno de los puntos centrales de la entrevista se enfocó en el proceso de adaptación que experimentan las mujeres al asumir la maternidad.
“La maternidad trae un alumbramiento de una vida y la muerte de otra. Es decir, la mamá, la mujer que fue muere y hay que darle la bienvenida a una mujer nueva. Y ese duelo de matar a esa mujer que uno fue, eso es lo que yo siento que a veces todavía no hemos podido abrazar. Nos cuesta hablar de eso”, afirmó la actriz durante la entrevista.
Asimismo, la escritora cuestionó el periodo de recuperación tras el parto y dijo que no se limita a la cuarentena biológica. De acuerdo con su testimonio, la readaptación a la propia rutina y la reintegración de la identidad personal tomó un tiempo considerablemente mayor.
“Mi postparto duró cuatro años y yo siempre lo he dicho: no fueron 40 días, fueron cuatro años y de repente dije ‘me siento más o menos otra vez yo’”, explicó.
Entre los principales desafíos señalados por Cuervo destaca la pérdida de la autonomía sobre la gestión del tiempo y el desvanecimiento de la privacidad, dinámicas inherentes a la crianza que exigen una constante búsqueda de espacios propios y compartidos.
A la par de sus vivencias sobre la maternidad, Cuervo señaló que las nociones de éxito y fracaso son dinámicas y no deben catalogarse como estados absolutos en la vida de una persona.
En ese sentido, relató una experiencia concreta de su carrera en la que el éxito laboral coincidió con un quebranto de salud.
Tras el lanzamiento y buena recepción de la serie Cochina Envidia, proyecto al que dedicó un alto nivel de exigencia en su rol de guionista y creadora, enfrentó un cuadro de úlcera gástrica.
“Cohesivamente, Cochina Envidia, que fue la serie que escribí, fue muy importante para mí, pero tan importante que me olvidé de mí misma. Entonces me dio una úlcera gástrica y es como, ¡ey, el balance lo es todo!”, detalló sobre la necesidad de establecer límites entre el compromiso profesional y el cuidado individual.
Para la artista, el aprendizaje obtenido a partir de los desaciertos o de las etapas complejas resulta indispensable para el crecimiento personal, desmintiendo las expectativas irrealistas en torno al triunfo continuo en el plano personal, laboral y afectivo.
