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“Ella me echó el ojo”: Polilla y ‘La Gorda’ Fabiola hablan de su amor, sus momentos duros y el futuro de Sábados Felices

Los comediantes del programa humorístico con más años en la televisión mundial revelan a SEMANA sus historias más conmovedoras y hablan de cómo serán los años venideros.

SEMANA: ¿Cómo se sintieron ustedes en la celebración de los 50 años de Sábados Felices?

´La Gorda’ Fabiola (G.F.): Eso fue demasiado, porque hubo sorpresas, cosas que no esperábamos. Lógicamente estábamos contando los días para nuestro gran especial de los 50 años, porque esto es algo histórico para el mundo, histórico para la televisión del mundo, histórico para la televisión colombiana y para nosotros. A lo largo de estos 50 años han pasado tantas cosas tristes, verdaderas alegrías. Pero, tantas generaciones que crecieron con nosotros, tanta gente que se conectó a ver este especial. Nosotros estamos llenos de un gozo que sale del alma, sí.

Polilla (P.): Porque recordemos que no es solo aquí en Colombia, sino que el programa de Sábados Felices tiene el récord Guinness como el programa de humor más antiguo del mundo. Entonces para nosotros fue y ha sido muy importante que a pesar de que hubo pandemia, el programa que tuvo sus fallas, y quiso de pronto hasta pensar en salir del aire no lo hizo.

Digamos tratar de lograr todas esas cosas tan chéveres que nosotros queríamos hacer y al final de cuentas fue tanto el amor y tanta la dedicación que le pusimos todos y cada uno del grupo, que estuvimos casi dos años haciendo contenido original para el programa sin parar. Son 50 años que han salido cada ocho días, cada sábado. No es por temporadas, que a veces hay programas donde hacen 10 o 12 programas al año. Nosotros hacemos 52 programas.

SEMANA: Sábados Felices ha estado gran parte de su vida ¿Qué significa para ustedes todos esos años de trabajo?

G.F.: Para mí ha sido gran parte de mi visa, han sido 38 años ahí con el elenco. Lógicamente haciendo unas pausas, no pausas activas, porque salí fue ha a hacer política un tiempo, pero regresé nuevamente antes de marchitarme. Vamos a reír, prefiere morirte arrugada de reír y no de llorar. A lo largo de este tiempo, han sido 38 años de mi vida, en los que he hecho otra familia, una familia no biológica, una familia que todo el tiempo ha estado ahí; que la he visto crecer, que he despedido algunos para siempre, que he despedido algunos temporalmente, otros han regresado, otros han llegado.

Ha sido el semillero y el primer reality de la historia. Porque acuérdense que hace 50 años Sábados Felices comenzó abriendo la puerta para que los concursantes llegaran y contaran chistes durante todo un año, para llegaran a la gran final por dinero o por un carro. Así que eso se llama reality y es el primer reality del mundo.

SEMANA: Es una historia definitivamente increíble, cuéntenos una anécdota que recuerda con mucho cariño.

G.F.: Hay tantas, nosotros hemos vivido tantas cosas, incluidos el secuestro de Alfonso Lizarazo. Fue como una cosa rara, Alfonso nunca se despegaba del grupo en las escuelitas, de lleva una escuelita en tu corazón, que hacíamos esa campaña tan linda y que construimos yo creo que más escuelas y dotamos más escuelas que el mismísimo gobierno. Eso nos llena también de orgullo.

Ese día como cosa rara Alfonso se bajó del bus donde iba todo el elenco y eso facilitó las cosas para que la guerrilla los secuestrara y mandara con él cuatro días después un mensaje por los cien días de gobierno del presidente Samper. Para nosotros fueron cuatro días de incertidumbre, cuatro días en los que hicimos vigilia en el estudio de grabación esperando su regreso y que la guerrilla respetar a su vida.

P.: Anécdotas que yo recuerde es, por ejemplo, cuando nos reunimos todos, porque pues no es un secreto que muchos de de nuestro grupo han fallecido y es esa forma en que nos reunimos nosotros en esos velorios a recortarlos a todos con mucha tristeza, con mucho pésame; pero, también recordando unas cosas bonitas, las cosas agradables, las frases, los chistes de todos y cada uno de los que ya no están con nosotros y recordarlos de una forma bonita. Yo pienso que la gente va a veces esos velorios donde hemos estado y ver cómo nosotros nos despedimos también con ese buen humor.

G.F.: Es que nosotros los mantenemos vivos. Para nosotros todos los que se han ido siguen ahí porque siempre los recordamos.

SEMANA: ¿Por qué el programa ha tenido éxito durante tanto tiempo?

G.F.: Lo primero es que nosotros somos un programa de humor popular. Antes hacíamos humor político, pero a medida que fue creciendo todo esto de las redes, pues, la gente, reclamaba muchas cosas. No se metan con esto, o con lo otro y para no herir susceptibilidades, nos quedamos haciendo el humor light. Pero, refleja la idiosincrasia de nosotros los colombianos, porque fuimos los pioneros en programas de humor.

Hicimos, establecimos de una vez, una relación con nuestro con nuestro público al otro lado de la pantalla y se quedó con nosotros ese público que creció con nosotros. Esa generaciones que han llegado y también han hecho el punch con nosotros. Yo pienso que hacer las cosas con tanto amor, como lo hemos hecho a lo largo de 50 años ha sido parte de la fórmula mágica de establecer ese tejido y esa relación con nuestro público.

P.: El éxito de Sábados Felices se ha dado porque cada cinco o diez años están entrando nuevas personas, renovando. Entran a renovar esas rutinas, a renovar ese material humorístico del programa.

G.F.: Nosotros hemos ido evolucionando los programas. No hay punto de comparación entre lo que se hacía hace 50 años con lo que ahora hacemos, con la dinámica que tiene ahora el programa. Hemos ido creciendo y evolucionando de acuerdo también a la demanda de nuestro público.

SEMANA: Volvamos un poco al pasado ¿Cómo fueron sus inicios?

G.F.: Yo me acuerdo mis inicios hace 38 años. Yo pasaba por la puerta de los estudios de grabación era una gorda de 147 kilos y estaban buscando una gorda para que entrara a hacer una extra en un chiste de los majitos y pasé. Era para mí, para mí lo tenía preparado el destino. Estaba escrito, la chistosa en Santa Marta, la chistosa en el colegio, la que había que invitar a todas las fiestas porque la gorda siempre tenía un chiste que nos hacía reír.

Yo fui reina de la simpatía en el colegio y preciso el destino me tenía preparado abrirme las puertas del programa de humor más importante. Recuerdo que en esos inicios fui muda durante dos meses y haciendo extras. Porque me llamaban y me llamaban, que hay otro chistecito contigo gordita y yo no hablé durante dos meses. Después de dos meses Álvaro Lemon, escribió un libreto donde me decía vas a ser mi esposa ¿Serás capaz? y yo le dije sí, hagámoslo y a Alfonso Lizarazo, le gustó y me vincularon al programa y como mi nombre era Fabiola y era gorda, Alfonso Lizarazo me llamó La Gorda Fabiola.

P.: Yo empecé en el año 96, gané el concurso y ahí fue cuando me vinculé con don Alfonso Lizarazo. Él que me vinculó al elenco, después me echaron. Pero, yo estuve trabajando con don Alfonso como unos seis, siete meses. Después él se fue para el Senado y no se volvió a regenerar. Él estuvo allá en el Senado durante muchos muchos años, muchos. Yo fui la última persona que él metió al elenco y la última persona que el vínculo digamos al negocio de la comedia.

SEMANA: ¿Cómo fue su historia de amor?

G. F.: Esa historia de amor comenzó allá. Yo recuerdo estar en la final de los cuenta chistes, donde Poli ya había llegado y concursaba esa noche por el carro,

P.: Yo concursé esa noche. La final era contra el mentiroso de Santa Rosa de Cabal, que se llamaba Juan Bautista, estaba El Culebrero, que en paz descanse, César Piedrahíta, el mejor culebrero que yo había visto en este país. Estaba también Fortaleza, un paisa mentiroso de la ciudad de Medellín, Peter Albeiro, él llegó a contestar a la final y yo estaba esa noche allá

G.F.: Entonces, él se me acercó y me dijo todo respetuoso, doña Fabiola doña Fabiola ¿Será que usted se enoja si yo muestro el tamal de ‘La Gorda’ Fabiola? Era una cosa inmensa, ¿Y si yo muestro los calzones de ‘La Gorda’ Fabiola? Eran unos cucos pero gigantes y yo le dije no (había problema). Esa noche se ganó el carro.

P.: Y ella de una vez me echó el ojo. Como será que cuando estaba embarazada dijo a nuestra hija le ponemos Mazda Patricia y si es niño Renold Fernando.

G. F.: Ganó el programa y desde ahí nos volvimos lo mejor amigos del mundo y en qué momento nos dimos cuenta que estábamos enamorados, no lo sé. Pero, ya no podíamos vivir el uno sin el uno. Nos buscamos en las grabaciones, almorzábamos juntos, viajamos juntos, hacíamos presentaciones juntos. Y un día a la salida de la grabación de Sábados Felices me dio un beso en la boca. Era un tema porque todavía no se me había declarado, ni me había pedido el matrimonio. Hoy día estamos cumpliendo como el programa 50 años, que son bodas de oro; nosotros 25 años juntos y son bodas de plata bodas de plata.

SEMANA: ¿Cómo ven el futuro de Sábados Felices?

G. F.: Para nosotros ha sido glorioso haber cumplido 50 años y yo espero que sigan llegando nuevas generaciones de comediantes con nuevas propuestas de humor y que esto siga ‘palante’ muchos años más.

P.: Yo creo que Sábados Felices va a tener larga vida, porque es un semillero. Yo creo que estaba felices va para largo, porque todos nosotros nos vamos a ir algún día, pero sigue quedando ese semillero de nuevas generaciones que le van a regalar al país otros cincuenta años.