Mucho antes de que su rostro apareciera ante millones de espectadores como Úrsula Iguarán en Cien años de soledad, Marleyda Soto ya había construido una carrera alrededor del teatro, el cine y la enseñanza. Por eso, el reconocimiento que recibió en Vijes, el municipio vallecaucano donde nació, tiene para la actriz un significado que va más allá de la popularidad alcanzada con la producción de Netflix: es un homenaje a las raíces desde las que comenzó a imaginar su vida sobre los escenarios.
La Alcaldía de Vijes reconoció a Soto por exaltar con su trabajo artístico la cultura y el nombre de este territorio. Durante la ceremonia, la actriz recordó a la joven que, hace cerca de cuatro décadas, soñaba con hacer teatro y encontrar en las artes una manera de “hacer un poquito mejor el mundo”.

El momento también sirvió para que Soto hablara de las personas y los lugares que han acompañado su recorrido. “Yo no me hago sola… también mis raíces, mi pueblo”, afirmó durante el homenaje.
Soto se formó en la Licenciatura en Arte Dramático de la Universidad del Valle y durante años estuvo vinculada al teatro y a la docencia. En el Departamento de Artes Escénicas de esa institución participó en montajes como Fausto, Condenado por desconfiado y El gran teatro del mundo, además de realizar giras nacionales e internacionales.


Su carrera cinematográfica comenzó en 2007 con Dr. Alemán, película colombo-alemana en la que compartió elenco con August Diehl. Al año siguiente participó en Perro come perro, de Carlos Moreno, y posteriormente hizo parte de producciones como Amores peligrosos.
En 2015, Soto protagonizó La tierra y la sombra, de César Augusto Acevedo, una película que hizo historia en el Festival de Cannes al obtener la Caméra d’Or, además de otros reconocimientos durante su recorrido internacional. Un año después llegó Oscuro animal, dirigida por Felipe Guerrero, una película que aborda distintas formas de violencia contra las mujeres en el contexto del conflicto colombiano.

Por ese trabajo, Soto recibió el premio a Mejor Actriz en el Festival Internacional de Cine de Guadalajara.
En 2019 protagonizó Los silencios, de la directora brasileña Beatriz Seigner. Para interpretar a Amparo, uno de los personajes centrales de la historia, la actriz realizó una transformación física que incluyó ganar alrededor de 20 kilos. Su actuación le valió nuevamente un reconocimiento como Mejor Actriz, esta vez en el Havana Film Festival de Nueva York.
Ese recorrido, construido principalmente en el cine y el teatro, desembocó en uno de los papeles más importantes de su carrera: Úrsula Iguarán, la matriarca de los Buendía, en la adaptación televisiva de Cien años de soledad.

En la producción de Netflix, Soto interpreta a la Úrsula adulta, una mujer que sostiene a su familia mientras Macondo atraviesa transformaciones políticas, sociales y familiares. La actriz asumió un personaje que en la novela de Gabriel García Márquez funciona como uno de los grandes centros de gravedad de la historia: la mujer que mantiene en pie a los Buendía mientras el mundo alrededor de ellos cambia.
Su interpretación también le permitió obtener en 2025 el Premio India Catalina a Mejor Actriz Protagónica, uno de los reconocimientos más importantes de la televisión colombiana. En los Premios Platino de ese mismo año fue nominada en la categoría de Mejor Actriz de Miniserie o Teleserie.

En medio del homenaje la actriz explicó que necesitaba aprovechar ese espacio para poner a Vijes en el mapa y mostrar que allí también se construyen historias y proyectos culturales. “Yo necesitaba decirle al mundo que nosotros existíamos y que aquí hacemos cosas grandes y bellas”, expresó durante el reconocimiento.
Después cerró su intervención con una declaración que sintetiza el sentido del homenaje: “Orgullosa de ser vigeña”.
