La reconocida actriz colombiana Angélica Blandón, recordada por sus papeles protagónicos en producciones de gran calado como Las muñecas de la mafia y Diomedes, el Cacique de la Junta, ha abierto un capítulo íntimo de su vida personal. En una reciente y extensa entrevista para el pódcast La Habitación Invisible, la intérprete antioqueña se alejó de los focos de la fama para profundizar en las heridas que han marcado su trayectoria: desde el abandono temprano hasta episodios de violencia física y psicológica en sus relaciones de pareja.

A lo largo de la conversación, Blandón identificó la “herida del abandono” como un factor determinante en su personalidad. Según sus declaraciones, crecer en una estructura familiar fragmentada, con figuras parentales ausentes, la obligó a desarrollar una resiliencia temprana. Esta situación, que ella define bajo el concepto de ser una “guerrerita”, fue el motor que la impulsó a trabajar desde muy joven, pero también el origen de ciertas carencias emocionales que más tarde le pasaron factura en sus relaciones personales.
El punto de mayor impacto en la entrevista ocurrió cuando la actriz abordó sus experiencias en relaciones sentimentales pasadas. Blandón admitió haber transitado por dinámicas tóxicas.
“Tuve un novio que me golpeó. Me golpeó una vez, dijo que no lo iba a volver a hacer, me golpeó una segunda vez”, relató la actriz.
La actriz detalló cómo, gracias al apoyo de su madre y de un amigo cercano, logró poner fin a esa situación de riesgo de manera radical, cambiando las cerraduras de su hogar. Blandón enfatizó la importancia de establecer límites claros: “A la primera, al primer grito… siempre he sido de salirme antes de tiempo”, señaló, haciendo un llamado implícito a no permitir las “microviolencias” o manipulaciones que hoy detecta con mayor rapidez.

Otro eje central de su entrevista fue su separación de Lucas Cristo en 2022. Tras una década de relación y con una hija de apenas tres meses, Candela, la pareja decidió seguir caminos distintos. La actriz describió este periodo como un “anticlímax”, reconociendo el dolor que le causaba la pérdida de su familia, especialmente en periodo de lactancia. Sin embargo, destacó que sus hijas se convirtieron en su “polo a tierra” para transformar esa crisis en un proceso creativo y de autoconocimiento.
Actualmente, Blandón defiende un modelo de vida centrado en su independencia. “Ahora soy feliz viviendo en mi casa sola”, afirmó, explicando que prefiere relaciones en las que cada parte mantenga su espacio propio. Para la actriz, el bienestar de sus hijas es innegociable: cualquier pareja que genere incomodidad en su entorno familiar es descartada de inmediato bajo la premisa de “priorizarse a sí misma”.
