El cantante colombiano Maluma se convirtió en el centro de las miradas durante la reciente gala de Premios Lo Nuestro 2026. Más allá de su presencia musical, el intérprete de Hawái generó un alto impacto mediático al presentarse con un cambio de imagen radical: la ausencia total de su emblemática barba, un elemento que ha definido su estética durante gran parte de su carrera internacional.

Un cambio que trasciende la estética
A sus 32 años, recién cumplidos, Juan Luis Londoño Arias decidió romper con el molde del Dirty Boy para adoptar una apariencia más limpia y retro. En la alfombra roja del evento, Maluma lució un traje beige de silueta clásica y una melena peinada al estilo ‘libro abierto’, pero fue su rostro afeitado lo que desató miles de comentarios en plataformas digitales.
Aunque en el pasado el artista ha jugado con el color de su cabello o diferentes largos, la barba se había mantenido como una constante en su marca personal. Según declaraciones concedidas por el artista a la revista Billboard, esta decisión no responde a un lanzamiento discográfico inminente o a una estrategia de marketing prediseñada, sino a un proceso de renovación interna.
“Dejar respirar la piel”: la explicación del artista
En una conversación franca, el “Papi Juancho” explicó que su aspecto físico es un reflejo directo de su estado emocional. “Es muy chistoso porque la gente cree que yo me corto la barba o me hago peinados porque van de acuerdo a mi carrera; sin embargo, también tienen una relación con lo que siento a nivel personal”, confesó el cantante.
Maluma detalló que, tras años de mantener el mismo vello facial, sintió la necesidad de un cambio funcional y psicológico. “Quería dejar respirar un poquito la piel, sentirme diferente”, relató. No obstante, admitió con humor que el cambio fue impactante incluso para él mismo: “Cuando me levanté al otro día de haberme afeitado, me dio un susto. Me vi al espejo y dije: ‘¿Y quién es ese?’”.
Reacciones divididas en la audiencia
La recepción de su nueva imagen ha generado un debate entre sus seguidores. Por un lado, una parte de su comunidad celebra lo que consideran una muestra de madurez y frescura, señalando que el artista luce más joven. Por otro lado, usuarios en redes sociales han manifestado su nostalgia por la imagen de ‘chico malo’ que proyectaba anteriormente, pidiéndole a través de comentarios que regrese a su look habitual.
A pesar de las críticas, maluma ha optatado por mantenerse fiel lo que refuerza la narrativa de autenticidad que el paisa ha intentado construir en los últimos años. Al despojarse de un rasgo tan característico, Maluma envía un mensaje de evolución constante, demostrando que su identidad artística no depende exclusivamente de un atributo físico, sino de su capacidad para adaptarse y mostrarse vulnerable ante su público.
Este cambio coincide con una etapa de estabilidad en la vida del cantante, quien ha sabido equilibrar su rol como figura global de la música urbana con su faceta empresarial y personal en Colombia. La aparición en Premio Lo Nuestro marca el inicio de lo que parece ser una nueva era estética para el artista, una que prioriza el bienestar personal sobre las expectativas de la industria.
