En las últimas semanas, la actriz Esperanza Gómez ha sido protagonista de diversas entrevistas, concedidas a distintos medios de comunicación que han dado mucho de qué hablar.
Durante estas conversaciones, la también empresaria ha abordado temas poco conocidos sobre su vida personal, entre ellos la pérdida de su madre, quien falleció el pasado 17 de abril.

Esperanza se refirió a este difícil momento de su vida revelando algunos detalles del proceso de perdón que vivió con su progenitora ya que, según sus declaraciones, le guardó durante varios años un profundo resentimiento debido a una infancia marcada por la falta de afecto y el trato distante.
Sin embargo, la actriz aseguró que, antes de su deceso, tuvo una señal que cambió el rumbo de sus sentimientos y le dio paz a ambas. Este indicio lo relacionó con la muerte de su esposo, otra dolorosa pérdida que tuvo que afrontar en octubre del 2025.
“Unos días después de la muerte de mi marido, yo me sueño con un ángel y ese ángel en los sueños me dice que yo tengo que perdonar a mi mamá”, relató Esperanza en medio de una conversación con los locutores del espacio radial El Klub de La Kalle.

Según su relato, en ese momento sintió que era necesario liberarse de todo el resentimiento que había acumulado en su corazón, sin imaginar que llegaría una de las experiencias más transformadoras de su vida personal.
“Me desperté ese día con una necesidad, con una cosa aquí en el pecho”, recordó. Fue entonces cuando Esperanza Gómez comprendió que el perdón era el mejor camino para sanar y dejar atrás esos problemas o diferencias que fracturaron su relación con su madre.
“El perdón, cuando uno perdona de corazón, en realidad te alivia es a ti, porque le quita a uno esa negatividad”, reflexionó. Además, reveló que poco después de haberse reconciliado con su madre, ella falleció.
La relación de Esperanza Gómez con su mamá
Durante la entrevista, la actriz recordó que el distanciamiento con su madre se originó en la infancia, debido al rechazo que percibía de su parte. Según relató, cuando tenía entre siete y ocho años intentaba demostrarle afecto con besos, pero su progenitora reaccionaba con molestia.
“Qué fastidio, no me besen”, le dijo en una ocasión, por lo que, desde entonces, se limitó a saludarla de manera formal, mientras que con su padre mantenía una relación mucho más cercana y afectuosa.

No obstante, todo cambió cuando el 5 de marzo de este año, mientras su madre permanecía en una clínica en cuidados intensivos, entubada y sin poder hablar, ella decidió visitarla y le dijo:
“Mamá, vine a pedirte perdón si en algún momento yo también te hice daño... por todas las cosas que tú me hiciste desde que yo soy niña, te perdono de verdad, de corazón”.
A pesar de su delicado estado, Esperanza aseguró que su madre lloró, extendió una de sus manos, tomó la derecha de ella y la besó. “Después me estira hacia ella, me da un beso en la frente”, a lo que ella reaccionó devolviéndole el gesto y dándole permiso de “irse en paz”.
