Andrés Cepeda atraviesa uno de los momentos más significativos de su carrera. Lo hace desde los escenarios de Estados Unidos, donde adelanta una gira por 14 ciudades, y también desde un lugar simbólico: el de haber convertido a Bogotá, la ciudad que lo vio nacer, en el eje creativo de un proyecto musical que terminó trascendiendo las expectativas iniciales. El bogotano habló con SEMANA desde Estados Unidos.
Mientras el país vive una intensa campaña presidencial, el apellido Cepeda ha aparecido con frecuencia en redes sociales y conversaciones públicas por razones ajenas a la música. Sin embargo, el artista bogotano prefiere concentrarse en aquello que ha definido su trayectoria durante más de tres décadas: la creación artística, el encuentro con el público y la construcción de puentes a través de las canciones.

Su más reciente álbum, Bogotá, se convirtió en una de las producciones más importantes de su carrera. El disco obtuvo un Latin Grammy, fue nominado al Grammy anglo como Mejor Álbum Pop Latino y dio origen a una gira internacional que ha llevado el nombre de la capital colombiana a escenarios de distintos países.

Bogotá como identidad y punto de encuentro
Más que un homenaje geográfico, Bogotá terminó convirtiéndose en una declaración de identidad. Cepeda reconoce que el proyecto nació desde un impulso profundamente personal, sin imaginar el alcance que terminaría teniendo. “Lo hice como una exploración muy personal, quería hacer un disco mirando muy hacia dentro, muy para mí. Y bueno, me encontré precisamente con que resonó en los corazones de mucha más gente y en los oídos de mucha más gente y que tuvo ese alcance”.

La gira que ha pasado por Chicago, Boston, Nueva York, Washington, Tampa, Orlando y cerrara este domingo 31 de mayo en Denver ha acompañado al álbum reforzado esa sensación. Para el cantante, cada concierto se ha transformado en una oportunidad para hablar de su origen y proyectar una imagen de la ciudad más allá de los estereotipos. “Esta gira ha sido y el álbum ha sido la oportunidad de mencionar mucho y de poner muy de presente nuestro origen bogotano y la ciudad y las características de nuestra ciudad y lo que nos representa”, explica.

El resultado, según el artista, ha sido una especie de embajada cultural itinerante. El reconocimiento internacional del álbum, sumado a la respuesta del público, le ha permitido asumir un papel que lo llena de orgullo. “Que el álbum haya recibido un Grammy Latino, que haya estado nominado como mejor álbum pop en los Grammy americanos y que tengamos esta gira rodando, pues es una oportunidad muy bonita de abanderar la bogotanidad y de alguna manera ser un poco embajadores de nuestra ciudad”.
La experiencia adquiere una dimensión especial en Estados Unidos. Allí, Cepeda ha sido testigo del crecimiento sostenido del público latino y de la manera en que la música se convierte en un vínculo emocional para las comunidades migrantes.

A lo largo de más de una década realizando giras extensas por ese país, asegura haber visto una transformación evidente. Los artistas latinoamericanos ocupan cada vez más espacios en la agenda cultural estadounidense y convocan audiencias más amplias y diversas. “Cada vez que llegamos encontramos más público ávido de compartir nuestra música y más público latino contagiando a sus vecinos, a sus parejas, a sus familiares locales y llevándolos a los conciertos”, afirma.

Pero más allá de las cifras o de los recientos llenos, hay un componente emocional que el cantante considera fundamental. Para quienes viven lejos de sus países de origen, la música se convierte en una forma de conexión con la memoria y la identidad. “Los conciertos que hacemos por fuera tienen esa carga emotiva muy particular al servir un poquito la música de puente entre estas comunidades migrantes y sus países de origen. Eso se percibe de una manera muy notoria y es muy emocionante experimentarlo en los shows”.
Tras el cierre de esta etapa, Cepeda ya prepara nuevos proyectos. El primero será un trabajo de corte pop, alineado con el romanticismo que ha caracterizado gran parte de su repertorio. El segundo explorará el formato de big band, en un homenaje a las grandes orquestas que surgieron del jazz y que posteriormente incorporaron influencias de Cuba, México, Venezuela, Colombia y Puerto Rico.

El apellido Cepeda en la campaña presidencial
La temporada electoral en el país ha agregado un ingrediente inesperado a la conversación pública alrededor del bogotano. En medio de la campaña presidencial de 2026, la coincidencia de apellido con el senador y candidato presidencial Iván Cepeda ha generado confusiones, comentarios y tendencias en redes sociales.
Lejos de asumirlo con molestia, el cantante observa el fenómeno con cierta distancia y sentido del humor. Para él, el episodio refleja una característica de la época: la desaparición de las fronteras tradicionales entre entretenimiento y política. “Ha sido muy gracioso ver que en las redes sociales se borran un poco esos límites entre el entretenimiento y la política”, comenta.

Aunque reconoce que las plataformas digitales han transformado la comunicación pública, considera que ambas esferas deberían conservar espacios diferenciados.“Me parece que son dos cosas muy distintas, que a la política hay que darle el lugar de seriedad y de responsabilidad civil que cada uno de nosotros como ciudadano tiene y no se debería mezclar con la frivolidad del entretenimiento”.
Sin embargo, entiende que las dinámicas actuales hacen inevitable ese cruce. Por eso prefiere abordar la situación con humor antes que convertirla en motivo de confrontación. “ Esos son los tiempos que vivimos, las redes sociales funcionan así y también se convierte en una herramienta de la política y de los políticos para para llegar a sus audiencias y a sus a sus votantes. Creo que es algo que de lo que no podemos escapar y prefiero tomármelo con humor”.

La reflexión también se extiende al papel de los artistas frente al debate político. Mientras algunos músicos deciden respaldar públicamente movimientos o candidatos, Cepeda ha optado por mantener una posición diferente.
Su visión es que la música debe funcionar como un espacio de encuentro y no como una herramienta de división. Por eso evita alinearse con corrientes políticas y prefiere conservar una relación abierta con personas de distintas posturas ideológicas. “Mi postura es la de entretener, la de emocionar y la de conectar y unir en vez de dividir. Soy una persona que trata de juntar a la gente y hacerlo por medio del arte y de la música”.

“Hay artistas que que prestan sus voces para apoyar a ciertas corrientes políticas y digamos que eso está bien. Yo no pienso así, pienso que mi función como artista es mantenerme ajeno a las corrientes políticas”, afirma el bogotano.
Cepeda cierra contundentemente sobre el tema, “soy una persona que trata de juntar a la gente y hacerlo por medio del arte, de la música y de otro tipo de convocatorias. Me parece más interesante y más útil a la sociedad ser un artista que se comunica de manera abierta con los diferentes sectores políticos sin importar qué color o qué tendencia tengan”.
Esa filosofía parece dialogar con el espíritu de Bogotá, un álbum que nació desde la introspección, pero que terminó encontrando eco en públicos diversos. Mientras el país atraviesa uno de sus momentos políticos más intensos, Cepeda continúa apostando por una idea sencilla: que la música siga siendo un territorio común capaz de reunir a quienes piensan distinto, dentro y fuera de Colombia.
