La reconocida actriz colombiana Natalia Reyes, destacada por sus papeles en producciones internacionales y nacionales como Terminator: Dark Fate, La vendedora de rosas y Pandillas, guerra y paz, abrió un debate sobre los retos de la atención materna en el país. En una entrevista concedida a la periodista Jenifer Montoya, Reyes compartió por primera vez los detalles del nacimiento de su hija Isla, un proceso que la llevó a cuestionar los protocolos médicos hospitalarios y el concepto de parto humanizado.

Durante la conversación, la actriz describió la experiencia como un choque directo con lo que considera deficiencias de sensibilidad en la atención médica, calificando ciertos procedimientos institucionales como manifestaciones de violencia obstétrica.
Según explicó Reyes, su objetivo inicial era tener un parto natural en su residencia ubicada en la zona insular de Cartagena. Para ello, preparó con anticipación un plan de parto respaldado por un derecho de petición presentado ante la clínica asignada como plan de contingencia, buscando garantizar el respeto a sus decisiones y tiempos biológicos.
Sin embargo, las complicaciones climáticas y la prolongación del trabajo de parto por más de 60 horas obligaron a su traslado de emergencia en lancha hacia un centro asistencial en el sector de Bocagrande, en Cartagena. Fue en ese entorno hospitalario donde la actriz asegura haber experimentado barreras institucionales rigurosas.
“Me encontré de frente con un sistema supremamente inhumano y muy desactualizado, muy poco sensible a las necesidades humanas e individuales”, afirmó Reyes durante la entrevista.

Entre las situaciones señaladas por la intérprete, destacan la imposibilidad de que su esposo, Juan Pedro San Segundo, la acompañara durante la cesárea debido a las restricciones sanitarias de la época pospandemia, así como la prisa por realizar procedimientos acelerados, como el corte inmediato del cordón umbilical.
A pesar de las críticas hacia la atención recibida en el centro de salud, Natalia Reyes hizo énfasis en la brecha social que existe alrededor del acceso a la salud en Colombia. La actriz reconoció que afrontó la situación desde una posición de privilegio al contar con medicina prepagada, acompañamiento de partera y médica particular.
A partir de su experiencia, planteó una inquietud sobre la realidad que enfrentan las mujeres que carecen de dichos recursos económicos o de acceso a cobertura médica especializada:
“Estoy hablando, sin ningún tipo de dudas, desde una posición privilegiada […]. Si yo siento este sistema frío e inhumano con todos los beneficios, ¿qué pasa con las personas que no tienen estos privilegios?”, reflexionó la artista.
Paralelamente, Reyes ofreció una mirada comparativa sobre el sistema de salud colombiano frente al de otros países. Señaló que, si bien la infraestructura y los protocolos locales presentan fallas estructurales y falta de actualización en humanización materna, el sistema de salud en Colombia cuenta con coberturas operativas que superan a las de naciones con mayor desarrollo económico, como Estados Unidos, donde los costos médicos suelen ser restrictivos para gran parte de la población.

Además de su carrera cinematográfica y su activismo en temas de maternidad y salud, Natalia Reyes lidera junto a su esposo proyectos de turismo sostenible en la región Caribe, entre ellos el hotel Fénix Beach en la isla de Tierra Bomba, consolidando una faceta empresarial enfocada en la sostenibilidad.
Las declaraciones de la actriz se suman a una discusión cada vez más presente en la agenda pública sobre la necesidad de adecuar los protocolos hospitalarios en Colombia hacia un modelo de atención obstétrica más empático, respetuoso y centrado en los derechos de las gestantes.
