El reconocido actor colombiano Juan Pablo Raba compartió recientemente una experiencia personal vinculada a los procedimientos estéticos que, según explicó, tuvo un impacto directo en su principal herramienta de trabajo: la gesticulación facial.

En una entrevista concedida al programa de entretenimiento La Red, de Caracol Televisión, el intérprete detalló las razones por las cuales tomó la decisión categórica de no volver a someterse a este tipo de intervenciones.
Durante la conversación con el programa de televisión, Raba relató cómo se dio la llegada a este procedimiento. Según sus declaraciones, la idea inicial surgió por recomendación de su esposa, la presentadora y comunicadora Mónica Fonseca, quien le señaló una línea de expresión en la zona de la frente.
“Primero que todo me dejo convencer por Mónica. Mónica tiene el don de la palabra. Es muy difícil vivir con una persona que tiene el don de la palabra, porque es que uno no puede discutir”, comentó el actor entre risas durante la entrevista.
De acuerdo con su testimonio, la propuesta buscaba atenuar una marca específica en el rostro. Sin embargo, los efectos posteriores al tratamiento no resultaron ser los esperados por el artista.
Tras la aplicación del producto, Juan Pablo Raba notó cambios en la movilidad de su rostro. Según detalló en el programa, la intervención le generó cierta asimetría temporal en las cejas y una rigidez que dificultaba la gesticulación natural necesaria para interpretar diversos estados emocionales frente a las cámaras.
El actor, con trayectoria en producciones de proyección internacional como Distrito Salvaje, Narcos, Los 33 y Mi gorda bella, argumentó que las características físicas de su rostro requieren un manejo cuidadoso de la iluminación y de los movimientos faciales en set.
“Tienen que iluminarme y de repente ¡toc!”, describió sobre el cambio percibido, enfatizando que la restricción de movimiento limitaba su capacidad de transmitir emociones como tristeza, enojo o sorpresa con la fluidez que exige su trabajo.
Ante la sugerencia del profesional de la salud que realizó el procedimiento de asistir a una sesión de retoque o seguimiento, Raba declinó la invitación de manera definitiva. “Le digo: ‘No, compadre, no, no voy a volver, hermano’. Primera y última vez”, afirmó el intérprete, fundamentando su postura en la importancia de preservar intacta la musculatura facial para el ejercicio de su profesión.

Las declaraciones de Raba sobre su imagen física coinciden con una etapa de apertura personal en su carrera pública, marcada por las polémicas de su proyecto de pódcast Los hombres sí lloran.
En este espacio, el actor aborda temas de salud mental, manejo emocional y los estereotipos asociados a la masculinidad.

En declaraciones previas, Raba se refirió a las discusiones generadas en torno a su programa, señalando que la exposición de sus propias vivencias y emociones responde a un ejercicio de honestidad con la audiencia.
Explicó además que el formato no pretende reemplazar la atención terapéutica profesional, sino abrir espacios de diálogo sobre el bienestar emocional, un impacto que ha permeado también su ámbito familiar y su interacción con el público.
