El proceso judicial por el feminicidio de la exreina de belleza Carolina Flores, ocurrido en el exclusivo sector de Polanco en la Ciudad de México, ha dado un giro relevante tras la captura de la principal sospechosa, su suegra, Erika “N”. Mientras la Fiscalía General de la República agiliza los trámites para su extradición desde Venezuela, nuevos reportes indican las presuntas maniobras que la mujer habría realizado para ocultarse de las autoridades internacionales.

De acuerdo con información divulgada, Erika “N” habría implementado cambios significativos en su imagen personal para dificultar su identificación tras huir de territorio mexicano. Según las declaraciones de algunos medios a través de redes, la sospechosa habría alterado el color de su cabello durante su estancia en la clandestinidad.
“Se cambió el color de cabello porque lo tenía negro y ahora lo trae rubio”, afirmaron varios medios mexicanos, citando fuentes cercanas al seguimiento del caso.
Este tipo de modificaciones físicas son recurrentes en individuos que buscan evadir las alertas migratorias y las órdenes de captura internacionales, como la ficha roja de la Interpol que pesaba sobre ella. Cabe destacar que esta información, aunque ampliamente difundida, pertenece al ámbito de la investigación periodística y deberá ser ratificada por los informes oficiales de criminalística una vez se formalice su traslado a México.
Erika “N” fue localizada y detenida por las autoridades venezolanas en la ciudad de Caracas. La captura se fundamentó en la cooperación internacional solicitada por el Gobierno de México, debido a las evidencias que la vinculan directamente con el asesinato de Carolina Flores. Entre estas pruebas destaca un video, ampliamente difundido, que presuntamente captura el momento exacto de la agresión en un departamento de la colonia Polanco.
Respecto al futuro legal de la detenida, la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México ya presentó la solicitud formal de extradición. No obstante, el procedimiento jurídico entre México y Venezuela podría ser complejo. “Por el momento, Erika no puede salir de Venezuela ni ser liberada, salvo por una resolución judicial extraordinaria”, puntualizaron los medios, advirtiendo que el retorno de la acusada a suelo mexicano podría demorar varias semanas o incluso meses.

El caso ha generado una fuerte reacción social, no solo por la brutalidad del crimen, sino por el papel de Alejandro Sánchez, esposo de la víctima e hijo de la presunta agresora.
En medio del dolor, Reyna Gómez Molina, madre de Carolina Flores, ha mantenido una postura prudente pero firme. En declaraciones recientes, defendió su decisión de mantener contacto con Alejandro Sánchez, aclarando que su motivación principal es el bienestar de su nieto, el hijo de la fallecida Carolina.
“Yo lo único que pido es justicia para mi hija. Él es el único vínculo que tengo con lo único que tengo de mi hija (el bebé)”, expresó la madre, separando el proceso legal de la necesidad de preservar el entorno familiar del menor.
