Entre mayo y agosto de 2026 magistrados y profesionales de la Corte Suprema de Justicia usaron Ariel, una herramienta de inteligencia artificial especializada en el análisis, consulta e investigación de derecho colombiano, en el marco de una prueba de concepto sin compromiso contractual ni costo para la corporación. El uso se enmarcó en los lineamientos del Consejo Superior de la Judicatura (Acuerdo PCSJA24-12243 de 2024) y de la Corte Constitucional (Sentencia T-323 de 2024).
¿Cómo nació la prueba de concepto con la Corte Suprema?
ANDRÉS DÍAZ ARANA: De un encuentro con el actual presidente de la corporación, el doctor Lenis, en un evento sobre uso responsable de la IA organizado por el Consejo Superior de la Judicatura. Aquí intercambiamos opiniones. Luego fuimos coincidiendo en la importancia de llevar a la práctica las lecciones que estos eventos dejan.
¿Los resultados fueron satisfactorios?
A.D.A.: Sí, la calificación general fue de 4,6 sobre 5, no hubo ningún incidente de seguridad o privacidad y el 95,5 por ciento de los encuestados reportó ahorrar al menos una cuarta parte de su tiempo de trabajo. Pero lo que más me impresionó fue cómo usaron la herramienta. Por cada diez consultas, el personal de la Corte abrió 16 fuentes. Esto quiere decir que no se quedaban con la respuesta: iban al documento original, lo leían y lo contrastaban. El porcentaje de descargas de fuentes por consulta también fue significativamente superior al de la media de usuarios. Esto, en mi opinión, es reflejo de un uso que no sustituye el criterio humano.
El ejercicio con la Corte nos mostró muchas buenas prácticas de uso responsable de la IA. Los datos recabados en el ejercicio, que son anónimos, muestran que mayoritariamente se usó Ariel como punto de inicio de la investigación, para obtención de fuentes legales e información con la que luego se trabajaba fuera de la herramienta. Eso coincide con nuestra visión, y la mía en particular como abogado, de cómo debe integrarse esta tecnología al trabajo jurídico.

¿Qué valoraron los participantes?
A.D.A.: Dos cosas que son la esencia de Ariel. La primera, la trazabilidad, que permite ver cómo llegó la herramienta a cada respuesta. La segunda, la fundamentación: cada afirmación tiene su fuente, que el usuario puede abrir, descargar y verificar. Un abogado no puede citar una sentencia que no existe, y un juez, menos. Por eso diseñamos Ariel para que, cuando no encuentra respaldo, lo diga en lugar de inventar.
¿Cómo ha evolucionado la herramienta?
A.D.A.: Ariel es una empresa ciento por ciento colombiana. No tiene capital extranjero, y todo el talento es local. Hace un poco más de dos años empezamos con menos de 100.000 documentos y ya estamos por llegar a 1,5 millones, en más de 35 áreas del derecho, con cerca de 15.000 consultas diarias. Hoy, trabajamos con empresas de todos los sectores, desde firmas de abogados hasta entidades públicas, pasando por el sector energético, transporte y financiero. Nos sentimos muy agradecidos por la acogida que ha tenido en el medio.
¿Cuál es su próximo paso?
A.D.A.: Ahora estamos en lo que será la gran conversación de los próximos años: la inteligencia artificial agéntica, es decir, sistemas que no solo responden, sino que ejecutan tareas. Ya tenemos agentes que, de forma automatizada, consultan expedientes y hacen seguimiento a los procesos. Además, lanzamos un conector que permite consultar la base jurídica de Ariel directamente desde asistentes como ChatGPT y Claude. Queremos estar a tono con las grandes tecnológicas, pero manteniendo siempre el rigor que valoran nuestros usuarios.
Si le interesa conocer más información, visite: www.arielapp.co
*Contenido elaborado con el apoyo de Pava Díaz Arana.
