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“Colombia no está condenada a escoger entre extremos”: Mauricio Cárdenas y su invitación para las elecciones del 8 de marzo

El precandidato a la Gran Consulta por Colombia se sincera en esta entrevista. Habla de su familia, de las decisiones impopulares que ha tenido que tomar a lo largo de su trayectoria como servidor público y de las razones que lo impulsaron a aspirar a la Presidencia.

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4 de marzo de 2026, 6:00 a. m.
Según Mauricio Cárdenas, el país necesita serenidad, experiencia y resultados.
Según Mauricio Cárdenas, el país necesita serenidad, experiencia y resultados. Foto: JUAN CARLOS SIERRA PARDO-SEMANA

Con más de 30 años dedicados al servicio público —ministro de Hacienda, de Minas y Energía, de Transporte y director del Departamento Nacional de Planeación— Mauricio Cárdenas hoy está recorriendo el país en una faceta distinta: la de precandidato presidencial de la Gran Consulta por Colombia. Economista de formación, técnico por trayectoria y político por vocación, Cárdenas tomó decisiones que marcaron el rumbo fiscal del país y ha enfrentado episodios que pusieron a prueba su carácter. Padre de familia, esposo y defensor de la educación como motor de movilidad social, asegura que esta campaña lo ha obligado a mirar hacia adentro, a escuchar más que a hablar y a integrar razón y empatía como base de su liderazgo.

¿Cómo está viviendo esta campaña en lo personal?

Mauricio Cárdenas (M.C.): Hacer campaña es algo nuevo para mí y ha sido un proceso de transformación. He descubierto cuánto me gusta estar en la calle, escuchar y conversar sin intermediarios. Durante años vi el país desde las cifras, el dato, el análisis técnico; ahora lo estoy viendo desde la experiencia humana. Eso cambia todo. Uno necesita tener a Colombia en la cabeza, pero también en el corazón. Esta campaña me ha ayudado a integrar esas dos dimensiones: la mente analítica que busca soluciones concretas y la empatía que entiende los dolores, los sueños y los miedos de la gente. Creo que esa mezcla es la que realmente forma a un líder y lo prepara para asumir la Presidencia.

Para Mauricio Cárdenas, antes de empezar a sembrar y construir hacia el futuro, "es fundamental poner la casa en orden en tres temas clave: salud, seguridad y economía".
Para Mauricio Cárdenas, antes de empezar a sembrar y construir hacia el futuro, "es fundamental poner la casa en orden en tres temas clave: salud, seguridad y economía". Foto: Mauricio Cárdenas - API

En los momentos de mayor presión, ¿qué lo sostiene emocionalmente?

M.C.: Mi familia es mi ancla. Mi esposa, Cristina, y mis hijas han sido un respaldo incondicional, pero también exigente. No son un comité de aplausos. Si algo no les gusta en una frase, una postura o incluso un mensaje en redes, me lo dicen sin filtros. Ese equilibrio entre apoyo y crítica es muy valioso. En política hay días difíciles, pero llegar a casa y encontrar una conversación honesta, un consejo sincero, le da a uno perspectiva. Ellas me recuerdan quién soy más allá del cargo o de la coyuntura.

Usted ha tomado decisiones impopulares. ¿Cuál ha sido la más difícil?

M.C.: Sin duda el aumento del IVA en 2016. Fue una decisión impopular, pero necesaria. En esos momentos uno tiene que escoger entre lo correcto y lo popular, y siempre elijo lo correcto. La alternativa era recortar programas sociales fundamentales para la lucha contra la pobreza, y no podía permitirlo. Gobernar no es buscar aplausos, es asumir costos cuando el país lo necesita. Esa convicción es la que me define.

Más allá de la vida pública, ¿quién es Mauricio Cárdenas?

M.C.: Soy una persona sencilla. Disfruto caminar, estar en el campo, conversar con amigos y compartir una buena charla. Vengo de una cultura de trabajo y disciplina. Creo que la suerte en la vida importa, pero la reparten a las cinco de la mañana. Hay que esforzarse. Esa ética del trabajo ha sido constante en mi vida.

Los padres también aprenden de sus hijos, en su caso ¿qué le han enseñado?

M.C.: Me han enseñado empatía. Ellas insisten en que las personas no solo evalúan resultados, sino también la manera como uno ejerce el poder. Me recuerdan que la firmeza no riñe con la sensibilidad, que la autoridad no excluye la escucha. Y que hoy, más que nunca, los ciudadanos valoran la autenticidad.

¿Ha dudado de sí mismo en algún momento?

M.C.: He sido consciente de la magnitud de los retos, pero no he dudado de mis capacidades. Creo profundamente en la preparación. Nada en mi trayectoria ha sido improvisado. Sí he dudado, como cualquier ser humano, de factores externos: si lograré convencer, si tendré el respaldo suficiente. Pero de mi compromiso y de mi capacidad para enfrentar los problemas, no.

Mauricio Cárdenas espera llegar a la Presidencia, por eso participará en las elecciones del 8 de marzo en la consulta interpartidista.
Mauricio Cárdenas espera llegar a la Presidencia, por eso participará en las elecciones del 8 de marzo en la consulta interpartidista. Foto: JUAN CARLOS SIERRA PARDO-SEMANA

¿Cuál ha sido el momento más duro de su vida pública?

M.C.: El momento más duro fue cuando estalló el escándalo Dragacol. Yo tenía 36 años y era ministro de Transporte. Fue un episodio complejo, en el que un verdadero delincuente cometió un fraude dentro del Ministerio. Como ministro tuve que dar la cara en las plenarias del Senado, explicar lo sucedido y asumir la responsabilidad política que me correspondía. Pero también terminó siendo el más formativo. Resolverlo, explicarlo con transparencia y seguir adelante me enseñó a manejar las crisis. Aprendí que los momentos de mayor dificultad son los que más moldean el carácter.

¿Qué episodios recuerda que lo hayan llenado de satisfacción?

M.C.: Los reconocimientos como premios, menciones, incluso cuando fui distinguido como el mejor ministro de Hacienda por una revista muy prestigiosa son importantes, pero eso no es lo esencial. Las verdaderas satisfacciones llegan cuando uno logra sacar adelante cambios muy difíciles, rodeados de obstáculos y oposición, pero que está convencido que el país necesita. Cuando uno sale de la plenaria del Congreso después de haber aprobado una ley compleja, siente que el esfuerzo valió la pena. Como en 2012 cuando desmontamos los impuestos a la nómina con los que se financiaban el ICBF, el SENA y la salud. Era un esquema con muchos años de historia y cambiarlo fue extremadamente difícil. Hubo mucha resistencia. Tuvimos que reemplazarlos por otros mecanismos, pero no ligados a la nómina. Cuando logramos aprobar esa reforma sentí una gran satisfacción. Y lo mismo con muchas otras leyes difíciles.

Si pudiera sentarse hoy con el Mauricio de 25 años, ¿qué le diría?

M.C.: Me diría a mí mismo y a muchos jóvenes colombianos que el esfuerzo de ser buen estudiante, de hacer las tareas, de aprender con disciplina es profundamente importante en la vida. Esforzarse, trabajar, estudiar: esa ha sido la mejor inversión que he hecho. Tal vez le diría que viva un poco más pausado. Eso lo he aprendido con el tiempo. Que se tome un poco más de espacio antes de tomar ciertas decisiones, porque las buenas intenciones no siempre se traducen en buenos resultados.

Cuando piensa en Colombia dentro de 20 años, ¿qué le gustaría haber ayudado a construir?

M.C.: Un país donde la gente viva mejor, donde el ingreso alcance y el talento y la riqueza natural se traduzcan en bienestar real. Me gustaría ver a la Orinoquía convertida en una potencia agroindustrial sostenible, una despensa para el mundo. Es una región con un potencial enorme y, en lo personal, es un sueño que compartí con mi padre. Sería muy significativo ver esa transformación hecha realidad.

¿Qué lo motiva a aspirar a la Presidencia?

M.C.: Quiero que Colombia deje atrás debates innecesarios y la polarización ideológica. El país necesita serenidad, experiencia y resultados. Puedo aportar un liderazgo ecuánime, que mire hacia el futuro sin odio ni improvisación. Mi meta es ganar la consulta y ofrecerles a los colombianos una alternativa sólida para la Presidencia.

Si llega a la Casa de Nariño, ¿cuál será su prioridad?

M.C.: Hay que resetear algunas cosas. Antes de empezar a sembrar y construir hacia el futuro, es fundamental poner la casa en orden. Hay tres temas clave: salud, seguridad y economía. Antes de grandes transformaciones, se debe destrabar lo que no está funcionando. Un presidente tiene que actuar como un plomero, identificar dónde están las tuberías obstruidas y hacer que los recursos fluyan.

¿Qué mensaje quiere enviarle al país?

M.C.: Colombia no está condenada a escoger entre extremos. Hay una alternativa basada en experiencia, resultados y trabajo en equipo. En la Gran Consulta por Colombia hay liderazgo y capacidad. Hay un muy buen equipo que necesita un capitán que haya jugado en varias canchas, que conozca los talentos de cada jugador y tenga estrategia. Eso quiero ser yo. Por eso les pido a los colombianos su voto: para superar las encuestas y lograr grandes transformaciones. El voto de los colombianos puede hacerlo posible.

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