Colombia es uno de los tres mayores consumidores de papa de América Latina. Cada persona consume, en promedio, 52 kilos al año de este alimento, gracias a la variedad de presentaciones y preparaciones disponibles, así como a las alternativas que empresas como McCain han llevado a la mesa de millones de familias.
Cortes artesanales y gruesos, opciones delgadas, casquitos, papas en zigzag y rústicas hacen parte de los más de 100 productos que ofrece esta compañía, que llegó al país en 1996. Tras 30 años de operación, McCain genera más de 500 empleos directos y 1.500 indirectos, procesa 35.000 toneladas de papa producida al año y tiene presencia en más de 20.000 restaurantes de todo el país, además de llegar a los hogares de más de 5 millones de colombianos.
De acuerdo con la empresa, el ciento por ciento de la papa que procesa en su planta de Bogotá es colombiana y proviene de 2.200 hectáreas de cultivo distribuidas entre la sabana cundiboyacense, Boyacá y Nariño. De esa superficie, el 50 por ciento corresponde a cultivos propios y el otro 50 por ciento a contratos con agricultores de la región. “Llevar 30 años en Colombia no es un logro, es una responsabilidad. Y la manera en que honramos esa responsabilidad es seguir apostando, todos los días, por el campo colombiano”, afirmó Fredy Quevedo, gerente general de McCain Andinos.

Nuevas oportunidades
En el mercado de papa congelada para los hogares, McCain lidera con una participación superior al 55 por ciento. Sin embargo, la compañía identifica oportunidades de crecimiento, pues en Colombia el consumo de papa procesada es de apenas 2,5 kilos por persona al año, frente a más de 10 kilos en mercados más maduros.
Esta perspectiva ha impulsado el desarrollo de nuevos productos, como una línea especial diseñada para lograr una cocción óptima en la mitad del tiempo y adaptarse al uso de la freidora de aire. También ofrece una papa que conserva el calor y la textura después de 20 minutos de trayecto, una característica pensada para responder al crecimiento de los domicilios. A esto se suma una variedad de papa colombiana desarrollada para adaptarse a las condiciones climáticas de la región Caribe y, en general, a temperaturas más altas.
Entre los proyectos destacados de la compañía está Campo Vivo, una iniciativa creada en 2014 que ha acompañado a más de 1.700 familias agricultoras en 18 municipios de Cundinamarca, Boyacá y Meta. A través de este programa, se han desarrollado más de 30.000 horas de formación para fortalecer las capacidades productivas y empresariales de los campesinos.
Este acompañamiento se complementa con un modelo de contratación que permite a los agricultores conocer, antes de sembrar, el precio que recibirán por sus cosechas. Según la compañía, estos valores se fijan por encima de los costos de producción, lo que contribuye a brindar mayor estabilidad económica y reducir la incertidumbre frente a las fluctuaciones del mercado.
La sostenibilidad también hace parte de esta estrategia. Actualmente, el 89 por ciento de la papa que procesa McCain proviene de cultivos que incorporan prácticas de agricultura regenerativa. Además, su operación industrial utiliza electricidad procedente de fuentes renovables. Estas medidas, junto con otras iniciativas, han permitido reducir en más del 32 por ciento las emisiones de CO₂ frente a los niveles de 2017.
A estas acciones se suman programas sociales como Ayudar es Papitas, que ha beneficiado a más de 5.600 estudiantes de instituciones rurales, y una alianza con el Banco de Alimentos que ha llegado a más de 81.000 personas en siete departamentos.
*Contenido elaborado con el apoyo de McCain