En un entorno en el que las organizaciones buscan nuevas maneras de fortalecer el bienestar de sus equipos y responder a los desafíos de la salud mental y las relaciones laborales, el arte empieza a ocupar un lugar diferente. La música, el movimiento, el juego y la creación colectiva pueden convertirse en herramientas para aprender, comunicarse, trabajar en equipo y desarrollar capacidades.
Esa es la apuesta que vienen construyendo Opertrans de Colombia y ORFF Formación Artística, una alianza que articula la experiencia empresarial y operativa de una compañía dedicada a la logística y operación de carga nacional e internacional con una metodología basada en las artes y la pedagogía para generar experiencias de aprendizaje y desarrollo humano.
El punto de partida es reconocer que detrás de cada operación hay personas y que su bienestar también hace parte del desarrollo de una organización.
“Nos interesa entender al trabajador de una manera integral. Detrás de cada cargo hay una persona, con emociones, relaciones, responsabilidades y desafíos. Por eso buscamos generar espacios que aporten a su bienestar y, al mismo tiempo, fortalezcan las capacidades que necesita para trabajar con otros”, explica Katherine Lozano, gerente general de Opertrans de Colombia.

Del taller tradicional a una experiencia participativa
La propuesta busca transformar la manera en que se abordan algunos procesos de capacitación, integración y bienestar. En lugar de transmitir conceptos únicamente desde la teoría, las actividades plantean situaciones en las que los participantes deben escuchar, observar, coordinarse, crear y tomar decisiones conjuntamente.
Una dinámica musical requiere atención y escucha; una actividad corporal implica coordinación y conciencia del espacio, mientras una experiencia colectiva exige comunicación, confianza y cooperación.
Así, el arte se convierte en un vehículo para trabajar habilidades como atención y concentración, memoria, estimulación cognitiva, comunicación, expresión emocional, empatía, creatividad, liderazgo, resolución colectiva de situaciones y convivencia.
“Cuando las personas tienen que crear juntas, necesariamente tienen que escucharse, observarse y ponerse de acuerdo. Eso permite que conceptos como trabajo en equipo, comunicación o liderazgo dejen de ser solamente palabras y se conviertan en experiencias que las personas pueden vivir”, señala Lozano.
Cuando las características de la población o del proceso lo requieren, las actividades pueden articularse además con acompañamiento psicosocial y profesionales especializados.

Bienestar, salud mental y desarrollo humano
Para Opertrans, incorporar estas herramientas hace parte de una visión empresarial que pone a las personas en el centro de la operación. Las experiencias artísticas pueden abrir espacios diferentes a los de la rutina cotidiana: el juego facilita la participación; la música estimula la atención y la memoria; el movimiento promueve conciencia corporal y la creación colectiva genera espacios de expresión e interacción.
“El bienestar no puede entenderse como una actividad aislada dentro de la organización. Tiene que estar conectado con la manera en que nos relacionamos, nos comunicamos y construimos nuestros equipos. Por eso nos interesa explorar herramientas diferentes, que generen experiencias significativas”, agrega la vocera.
Aunque la experiencia parte del vínculo entre Opertrans y ORFF, la propuesta tiene un campo de aplicación más amplio. En colegios puede contribuir a procesos de aprendizaje, creatividad y convivencia; en universidades, complementar la formación de estudiantes y futuros profesionales, y en empresas, fortalecer equipos y habilidades socioemocionales.
También puede incorporarse en congresos, seminarios, encuentros y otros escenarios que busquen generar experiencias participativas alrededor de la educación, la cultura, la innovación y el desarrollo humano.
La metodología se adapta a las características de cada población y a los objetivos de cada organización. “Un colegio puede buscar fortalecer la convivencia; una universidad, el trabajo colaborativo; y una empresa, la integración o el liderazgo. El arte permite construir experiencias para cada uno de esos contextos”, explica Lozano.
De la experiencia al conocimiento
Otro componente de la iniciativa es el interés por documentar y sistematizar las experiencias para identificar aprendizajes, reconocer buenas prácticas y fortalecer las metodologías. De esta manera, cada taller puede aportar conocimiento sobre la relación entre arte, pedagogía y desarrollo humano.
La sistematización permite observar dimensiones cognitivas, sensoriales, corporales, sociales y socioemocionales y utilizar esos aprendizajes para ajustar las estrategias. La intención es que la experiencia no quede limitada a una actividad puntual, sino que pueda alimentar procesos de mayor alcance.
Para una compañía cuya operación depende de la coordinación entre personas, equipos y procesos, fortalecer las relaciones humanas también representa una oportunidad para construir mejores dinámicas de trabajo. Comunicación, confianza y capacidad para resolver situaciones colectivamente son elementos que inciden en la forma en que los equipos alcanzan sus objetivos.
“Una empresa también se construye desde las relaciones humanas. Cuando invertimos en capacitación, bienestar y desarrollo de capacidades estamos fortaleciendo a las personas, pero también a la organización. Ese es el valor que encontramos en esta alianza”, afirma Lozano.
Con esta iniciativa, Opertrans de Colombia amplía su mirada sobre el bienestar y el desarrollo de sus colaboradores, mientras ORFF lleva las posibilidades de las artes a escenarios educativos, empresariales y sociales.
La alianza busca, así, conectar arte, educación, bienestar y empresa, con una premisa: desarrollar capacidades y fortalecer las relaciones humanas también puede contribuir a construir mejores equipos y experiencias más significativas para las personas.
