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Álvaro Clavijo y Maurizio Mancini estrenan El Chato en versión cartagenera

El chef del mejor restaurante de América Latina y el conocido empresario se unen para crear El Curato, un bistró latino en el centro de La Heroica, que es una extensión del famoso sitio bogotano, pero en un formato más casual.

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20 de marzo de 2026 a las 10:21 a. m.
Creador del restaurante El Chato, en Bogotá, designado en 2025 como el mejor de América Latina por la lista The 50 Best.
Creador del restaurante El Chato, en Bogotá, designado en 2025 como el mejor de América Latina por la lista The 50 Best. Foto: ANDRÉS ROZO

El Corralito de Piedra es un destino ideal para los amantes de los placeres, la cultura y, por supuesto, la buena mesa. No en vano, la culinaria es una de sus grandes señas de identidad, una rica tradición que ha dado vida a festivales de platos insignia como los fritos o los pasteles de arroz, entre otros. Con todo eso en mente, Álvaro Clavijo y Maurizio Mancini crearon El Curato, en la calle del mismo nombre del histórico barrio San Diego, donde es vecino de la casa de Gabo.

“Me inspiró tener una nueva oferta gastronómica para el turismo en Cartagena”, dijo Clavijo, creador del restaurante El Chato, en Bogotá, designado en 2025 como el mejor de América Latina por la lista The 50 Best.

En ello coincide con Maurizio Mancini, su socio. “Abrir un proyecto en Cartagena siempre fue mi sueño. Es una ciudad de la que me enamoré desde pequeño, mucho más después de casarme con una cartagenera (la presentadora Julieta Piñeres)”, anota el conocido socialité con experiencia de más de 20 años en el sector gastronómico. Él y Clavijo habían trabajado en varios proyectos, “pero este, sin duda, es el más especial y ambicioso”, recalcó.

Maurizio Mancini con su esposa, la presentadora Julieta Piñeres, y su hija Olivia en El Curato, en las fiestas de diciembre pasado.
Maurizio Mancini con su esposa, la presentadora Julieta Piñeres, y su hija Olivia en El Curato, en las fiestas de diciembre pasado. Foto: @julietapineres

Ante la arrolladora fama de El Chato, ¿qué se puede esperar de El Curato? “Es una propuesta fresca, sin pretensiones, con platos para compartir al centro de la mesa. Mi sello se ve, pero El Chato es fine dinning (alta cocina), mientras que esta es una propuesta casual para familias y turistas”, explica Clavijo.

Al hablar de su sello, se refiere al énfasis que pone en los ingredientes, de los cuales piensa que no necesitan mucha intervención cuando son de la mejor calidad. Si provienen de Colombia, mucho mejor, pues desde su regreso al país en 2013, tras formarse en la Escuela Cordon Bleu, en Francia, y pasar por restaurantes con varias estrellas Michelin del país galo, Estados Unidos y Dinamarca, quiere resaltar la olla nacional.

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En El Curato ha sumado el timbre caribe para “crear platos de un bistró latino contemporáneo, donde el sabor y las combinaciones son el foco, algo que me caracteriza como chef. Todas las recetas son nuevas”, anotó Clavijo, y Mancini lo complementa: “Vemos corozo, ciruela, casabe, pomelo, panela, muelas de cangrejo, suero costeño y muchas cosas más que son muy de Cartagena”.

Cartagenerísima es también la casa que acoge a El Curato, con mucha historia. “Quisimos conservarla”, explicó el empresario, “pero al mismo tiempo reinterpretarla, a través de una intervención en la que pasado y presente dialogan”. Cuando los comensales llegan, notan que la cocina es la gran protagonista, pues está al centro y, como es completamente abierta, se ve y oye todo lo que allí sucede, en un entorno vivo, pero a la vez íntimo.

El espíritu de la ciudad se advierte en la paleta de ocres, la vajilla y la coctelería con piezas como el San Diego Spirits. Un menú recomendado: muelas de cangrejo escabechadas con arroz crocante y salsa hoisin de alcaparras, más un sándwich de baklava, de postre.