El 2026 no ha sido un año fácil para Julio Iglesias. A mediados de enero elDiario.es y Univisión publicaron una investigación sobre las agresiones sexuales del cantante español contra una trabajadora del servicio doméstico y una terapeuta en sus mansiones de República Dominicana y las Bahamas.
La investigación fue el resultado de un trabajo que duró tres años, en donde los dos medios contactaron a 15 extrabajadores de Iglesias que laboraron entre finales de los 90 hasta el 2023 en las residencias del Caribe propiedad del cantante.
El documental es escalofriante. Durante décadas Iglesias ha cultivado la imagen de un seductor que hablaba de amor en sus canciones, con una voz aterciopelada que conquistó al mundo. Pero la investigación muestra a un hombre violento, xenofóbico y manipulador que ha cometido una variedad de vejámenes sistemáticos en contra de sus empleadas.
Iglesias no se quedó de brazos cruzados. Dos días después de conocerse la investigación publicó en su Instagram un mensaje en donde rechazó todos los señalamientos: “Niego haber abusado, coaccionado o faltado el respeto a ninguna mujer. Esas acusaciones son absolutamente falsas y me causan gran tristeza”, declaró el cantante.
Ese mismo mes la Fiscalía de la Audiencia Nacional de España archivó la denuncia presentada en contra del cantante, debido a que los presuntos hechos ocurrieron en países en donde los tribunales españoles no tienen jurisdicción. “La totalidad de los hechos presuntamente delictivos habrían ocurrido fuera del territorio español”, publicó el ente investigador.
La denuncia ante este tribunal fue interpuesta por la ONG Women’s Link, que prefirió acudir a la justicia española porque “tiene unas leyes de protección contra la trata y contra las violencias de género, a través de los tratados internacionales de los que es parte y de su desarrollo legislativo, que pueden dar acceso a la justicia a estas mujeres” y rechazaron acudir a los tribunales de República Dominicana y Bahamas, lugares donde presuntamente ocurrieron los hechos. Esta organización calificó como lamentable la decisión de la Fiscalía de la Audiencia Nacional.

En marzo Iglesias interpuso una denuncia en contra de cinco periodistas del medio elDiario.es. “Nos encontramos ante un caso sin precedentes en el periodismo español que (...) choca frontalmente con la ética de dicha profesión”, dijo el artista y subrayó que la investigación fue “un montaje con actrices profesionales”.
Ante esta acusación, un juzgado de Madrid citó a los periodistas el 28 de mayo a un acto de conciliación, un trámite legal obligatorio antes de interponer la querella, Iglesias interpuso este acto jurídico con el fin de que los periodistas del medio se disculparan y borraran la información publicada, pero se negaron a rectificar. “No tenemos nada que conciliar. Si tras esta demanda se querella contra nosotros, nos defenderemos en los tribunales. Allí demostraremos que nuestra información fue rigurosa, contrastada y veraz”, aseguraron.
Los líos judiciales de Julio Iglesias no paran ahí. En noviembre del 2025 el español fue demandado junto a su esposa Miranda Rijnsburger. La pareja habría vendido dos propiedades en Miami por 155 millones de dólares y para lograr este negocio contactaron a un intermediario que facilitó la comunicación con los compradores, pero al parecer el matrimonio incumplió su parte del acuerdo. El asesor presentó una demanda ante los tribunales de Miami argumentando que se le adeudan alrededor de cuatro millones de dólares.
Iglesias respondió, pidió la anulación de ese recurso argumentando que ni él ni su esposa residen en Estados Unidos. Se espera que en los próximos 15 o 30 días haya un nuevo dictamen del juez.
Volver a casa
Julio Iglesias lleva 6 años sin pisar suelo ibérico. Espera estar en el país que lo vio nacer en la primera quincena del mes de julio. Se dice que llegará al municipio de Ojén, en donde tiene su finca Las Cuatro Lunas, uno de sus lugares favoritos. Son 400 hectáreas con varias piscinas, un estudio de grabación y amplios jardines.
La visita de Julio a Ojén no es casualidad. Viaja con la intención de poner en firme el convenio con el ayuntamiento para crear un museo dedicado a su legado musical. El proceso ya lleva cuatro años durante los cuales se han inventariado los objetos que se exhibirán. Se estima que será financiado en parte con un porcentaje de las regalías de los derechos de autor que recibe el cantante.
Para esta visita ha pedido total discreción, no quiere fotos, ni que se haga público el día de la firma. Espera pasar totalmente desapercibido.
