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Silvia y Sofía Tcherassi abren las puertas de su casa en Miami para hablar de su relación y el futuro de la marca

La admiración es mutua. Silvia destaca la sensibilidad y la madurez de su hija. Sofía reconoce en su mamá una capacidad de trabajo constante. Juntas mantienen el rumbo de una marca que conserva su esencia caribe y mira hacia el resto del mundo.

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16 de marzo de 2026 a las 10:18 a. m.
Sofía Espinosa y Silvia Tcherassi, juntas mantienen el rumbo de una marca que conserva su esencia caribe y mira hacia el resto del mundo.
Sofía Espinosa y Silvia Tcherassi, juntas mantienen el rumbo de una marca que conserva su esencia caribe y mira hacia el resto del mundo. Foto: Andrés Espinosa

En Coconut Grove, el barrio frente al mar en Miami donde pasan largas temporadas, la diseñadora colombiana Silvia Tcherassi camina junto a su hija, Sofía Espinosa Tcherassi. Es uno de los momentos más íntimos que comparten: conversan sin prisa y sin interrupciones. Se escuchan. Hablan de casi todo: de las películas y series que están viendo –por estos días siguen Love Story, sobre John Kennedy y Caroline Bessette–, del próximo destino que quisieran visitar, de los libros que las acompañan, de los recuerdos familiares y de los sueños cumplidos y por cumplir. En medio de la charla puede aparecer una idea sobre una silueta, un accesorio o una textura. Caminar juntas también es una forma de pensar la marca que comparten como madre e hija.

“Sofía nació y creció en este mundo y el nuestro es un negocio familiar. Poder separar dónde termina la vida creativa y empieza la vida en familia es complicado. Lo que sí puedo decir es que tenemos una gran relación. Nos entendemos muy bien, basta con mirarnos para saber lo que estamos pensando”, contó Silvia.

Una mirada que dice mucho. Una chispa. Una complicidad que se formó en los talleres. Sofía recuerda que cuando estaba en el colegio esperaba las vacaciones para pasar tiempo en el estudio, en las oficinas, en los fittings. A los 6 años ya acompañaba a su mamá a las fábricas de telas en Italia. Creció viendo cómo se construía una colección desde el primer boceto hasta el desfile. Hoy, trabaja con varias de las personas que la vieron crecer. La relación, dijo, es más cercana, más directa. “Siempre supe que quería estar aquí”.

Andrés Espinosa
Silvia suele insistir en la idea de respetar la historia con la mirada puesta en el futuro. Foto: Andrés Espinosa

La decisión fue natural. Lo que la sorprendió fue lo bien que han logrado trabajar juntas. “He tenido la mejor guía y el mejor soporte desde el comienzo”. Antes de asumir oficialmente un rol en la empresa construyó su propio camino. Estudió en Parsons School of Design, en Nueva York, y realizó pasantías en el área de relaciones públicas de la casa de Óscar de la Renta y en The Row. También trabajó en ventas en Gabriela Hearst. Esa experiencia le dio una visión amplia de la industria.

“En The Row miran todo con cuidado. Hasta el color de los pods de Nespresso tiene que ajustarse a la identidad de marca. Cuando estás tratando de comunicar el espíritu de una marca, la consistencia es clave”, explicó. Sus colaboraciones con firmas como Tiffany & Co. y Audemars Piguet ampliaron su comprensión del lujo como un sistema que trasciende la moda.

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A los 6 años Sofía ya acompañaba a su mamá a las fábricas de telas en Italia. Creció entre el estudio, las oficinas y los fittings. “Siempre supe que quería estar aquí”. Foto: Andrés Espinosa

Desde hace seis años dirige la línea ready to wear de la firma Silvia Tcherassi. Para su madre, su llegada marcó una nueva etapa. “Sofía tiene su propio estilo y su propio enfoque. Conoce los atributos y valores de nuestra marca perfectamente. Durante estos años ha logrado capturar nuestra esencia y expresarla a través de una nueva visión”. Esa mirada se percibe en la selección de materiales, en el refinamiento de ciertas siluetas y en la incorporación de accesorios como protagonistas.

La Sofia Bag es un ejemplo de ese diálogo entre pasado y presente. La idea de esta exitosa cartera surgió al revisar los archivos. “Me encanta mirar nuestras colecciones anteriores”, dijo. El punto de partida fue un croissant bag de Fusión, la colección de 2001. A partir de esa pieza reinterpretó la forma y la adaptó a una lectura actual: un guiño para una nueva generación y un diseño con identidad propia.

El archivo ocupa un lugar central en su proceso creativo. Revisar colecciones anteriores les permite reconocer códigos, entender decisiones y proyectar nuevas versiones. Silvia suele insistir en una idea que resume esa filosofía: respetar la historia con la mirada puesta en el futuro.

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“He tenido la mejor guía y el mejor soporte desde el comienzo”, dice Sofía sobre su madre, Silvia. Foto: Andrés Espinosa

Esa evolución también se construye en la dinámica diaria entre madre e hija. Silvia trabaja desde la intuición: las ideas pueden aparecer de manera espontánea. Sofía aporta estructura y método. “Es muy organizada, tiene una dinámica de trabajo basada en el orden”, dijo su madre. Este complemento se hizo evidente durante el desarrollo de la colección pasada. Sofía tenía dudas sobre una chaqueta; Silvia la observó, propuso otro cuello, cambió los botones y la prenda encontró su forma final. Terminó convertida en una de las piezas más destacadas.

La admiración es mutua. Silvia destaca la sensibilidad y la madurez de su hija. Sofía reconoce en su mamá una capacidad de trabajo constante. “A pesar de sus éxitos y reconocimientos, no se queda quieta”, afirmó. También subraya una lección que ha marcado su formación: el talento necesita disciplina, algo que Silvia y su abuela Vera siempre le han inculcado.

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Silvia reconoce que Sofía tiene su propio estilo y su propio enfoque. “Durante estos años ha logrado capturar nuestra esencia y expresarla en una nueva visión”. Foto: Andrés Espinosa

La conexión con Colombia permanece como parte esencial de la identidad de la marca, que nació en el Caribe y mantiene lazos con clientas de varias generaciones. “Nuestra marca tiene un ADN caribe”, afirmó Silvia. Esa raíz atraviesa las colecciones, incluso cuando se presentan en escenarios internacionales.

El presente de la firma Silvia Tcherassi se proyecta hacia una expansión sostenida. La consolidación de la línea de accesorios es una prioridad tras el lanzamiento de la Sofia Bag. Bajo el liderazgo de su hijo Mauricio también está en los planes seguir abriendo boutiques propias, concebidas como espacios donde la experiencia de marca se desarrolla con coherencia y atención al detalle.

Andrés Espinosa
“He tenido la mejor guía y el mejor soporte desde el comienzo”. Así resume Sofía la relación profesional que ha construido junto a su madre. Foto: Andrés Espinosa

Cuando están fuera del estudio, lejos del trabajo, Silvia y Sofía buscan otros planes que las mantenga unidas. Por estos días exploran distintas versiones de matcha: les gusta probar uno diferente. En los ratos libres, Silvia cocina y Sofía lo intenta. “Estoy aprendiendo, a pesar de que no es mi fuerte”, dijo. Esos espacios cotidianos son los que refuerzan esta relación que va más allá de lo empresarial.

Silvia Tcherassi y Sofía Espinosa Tcherassi son más que un apellido. Hay un lazo que las une y es la forma de entender el oficio de la moda y de asumir la responsabilidad de un legado que sigue creciendo. En su historia, la intimidad familiar y la construcción empresarial avanzan en paralelo. Como en esas caminatas frente al mar, el diálogo entre madre e hija mantiene el rumbo de una marca que conserva su esencia caribe y mira hacia el resto del mundo.