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La Granja Demostrativa, el proyecto que logró garantizar la soberanía alimentaria en Suratá, Santander

A través de este programa los campesinos se capacitan en buenas prácticas agrícolas y pecuarias para la siembra de lulo, granadilla, gulupa, tomate cherry y cría de cerdos. El objetivo es el autosostenimiento de las familias y, en el futuro, la exportación de los productos.


Cuarenta familias de Suratá, Santander, hacen parte de la Granja Demostrativa, un proyecto de agricultura sostenible implementado en una finca de 3,5 hectáreas por la Corporación Colombia Internacional (CCI), con el apoyo de la Sociedad Minera de Santander (Minesa), a través del cual los agricultores y la comunidad se han capacitado en buenas prácticas agrícolas, pecuarias y ambientales.

“Esta propuesta la vimos nacer en un terreno que estaba quieto, así que unimos fuerzas los miembros de la comunidad y hemos logrado todo esto”, comenta Azucena Bautista, una de las agricultoras que participa del proyecto, quien resalta que a medida que avanzan las capacitaciones, aprenden mientras hacen.

La Granja Demostrativa cuenta con ingenieros agrónomos que asesoran y vigilan junto a los agricultores la calidad y salud de los cultivos. Arnoldo Peña, tecnólogo agroindustrial, asegura que gracias a esta iniciativa han tenido la oportunidad de demostrar que sí se puede alcanzar la soberanía alimentaria. “No tenemos necesidad de depender de un tercero, ni de ir al pueblo para conseguir una ramita de cilantro, nosotros lo podemos hacer todo”, agrega.

El proyecto también busca integrar los sistemas de producción para aumentar las fuentes de ingreso de los agricultores y que no dependan solo de un cultivo. A su vez la comunidad ha aprendido a estructurar el modelo financiero y socio organizacional para que los cultivos sean sostenibles.

Se estima que cada cultivo tendría un retorno económico de entre el 10 y el 17 por ciento dependiendo del producto.
Se estima que cada cultivo tendría un retorno económico de entre el 10 y el 17 por ciento dependiendo del producto. - Foto: Cortesía CCI

Se estima que cada cultivo tendría un retorno económico de entre el 10 y el 17 por ciento dependiendo del producto. Por ejemplo, la utilidad en la gulupa es del 17 por ciento y la suma de los cinco productos (lulo, granadilla, gulupa, tomate cherry y la cría de cerdos), le podrían generar a cada familia un ingreso de más de 2 millones de pesos al mes.

Jorge Bermúdez, uno de los aprendices, agradece esta oportunidad. “Hemos aprendido cómo hacer un cultivo, cómo se aplican los insumos, llevamos un año en este trabajo y ya vamos para la segunda cosecha de tomate, además de cultivos de gulupa, lulo y granadilla”.

Por su parte, Bautista, quien también es docente de una de las veredas del municipio, replica los conocimientos aprendidos en la Granja Demostrativa con sus estudiantes. “En la Escuela de Pánaga tengo un pequeño invernadero en el que sembré cuatro variedades de cebolla en este tiempo de pandemia y por medio de guías comparto con los niños los contenidos”, comenta.

Según Adriana Senior, presidente de CCI, “este es un aporte al desarrollo del potencial agrícola de la provincia Soto Norte, con un proyecto rentable y sostenible, pues esta región cuenta con zonas aptas para frutales como pasifloras, tomates y aguacate hass; el reto está en aumentar los ingresos de la comunidad, así como lograr que crezca la oferta exportable de la región y de Colombia”

Para Minesa el acompañamiento a la comunidad a través de la CCI ha sido vital en el empoderamiento de las familias y la construcción de modelos sostenibles. En una segunda fase del programa piloto se espera poder replicar esta experiencia a otros sectores de la región e incentivar las buenas prácticas en agricultura y porcicultura.

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