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Este es el plan para superar la contingencia ambiental por la calidad del aire en el Valle de Aburrá

Además de promover la participación de la ciudadanía y los empresarios, el Área Metropolitana del Valle de Aburrá monitorea de forma permanente la calidad del aire en los diez municipios de la subregión para tomar nuevas medidas en caso de ser necesarias.


Desde 2017, dos veces al año, el Valle de Aburrá experimenta episodios de contingencia ambiental debido a una serie de factores que se convierten en barreras que impiden la dispersión de contaminantes en el aire. Principalmente se trata de la actividad industrial, los vehículos y una mayor conurbación, además de las condiciones topográficas de la región.

Juan David Palacio Cardona, director del Área Metropolitana del Valle de Aburrá, explica que desde entonces se ha venido trabajando en la calidad del aire como un política pública. “Hoy contamos con un acuerdo metropolitano, el Plan Operacional para enfrentar Episodios de Contaminación Atmosférica, que avanza a la par de del Sistema de Alerta Temprana (Siata), que en 11 años de historia ha logrado construir información y data que permite acompañar y atender estos episodios de la mejor manera”.

El pasado 14 de febrero comenzó el primer episodio de gestión de calidad del aire en el Área Metropolitana de Valle de Aburrá, el cual se extenderá hasta entre el 1 y 8 de abril, dependiendo del comportamiento de las variables metereológicas y las emisiones internas y externas, precisa Diana María Montoya, subdirectora Ambiental de la entidad.

En caso de que los indicadores empeoren se tomarían medidas extraordinarias. La ciudadanía puede hacer seguimiento de la calidad del aire a través de la cuenta de Twitter de Siata, @siatamdellin, que emite reportes periódicos del Índice de Calidad del Aire (ICA) desde 22 estaciones: verde si es buena, amarilla si es moderada, naranja si es dañina a grupos sensibles, roja si es dañina a la salud y púrpura si es altamente nociva. Se estima que para las tres últimas semanas de marzo más de 13 estaciones podrían reportar un ICA naranja.

Por eso, es posible que haya restricciones para vehículos de carga. Sin embargo, al margen de estas decisiones, por el momento la autoridad ambiental de esta subregión de Antioquia se concentra por estos días en reforzar el mensaje de la movilidad activa y sostenible. El objetivo es que las personas se animen a bajarse de sus vehículos para caminar, moverse en bicicleta o transporte público, garantizar el buen estado técnico y mecánico de su carro y de esta forma contribuir a superar la primera contingencia del 2022.

También invitamos a los ciudadanos, entes públicos y privados, y administraciones municipales para que se vuelquen a acciones de ecociudad, es decir, que fomenten y privilegien el teletrabajo y el estudio en casa”, advierte Montoya.

Por su parte, Palacio Cardona detalla que el motivo por el cual estos episodios se reportan entre febrero y marzo, y, octubre y noviembre, es debido a que es cuando hay una transición de un período de lluvia a uno seco, o viceversa, que genera una baja nubosidad y esta evita la correcta dispersión de los contaminantes en la atmósfera. Sin embargo, este año el paso del período seco al de lluvia, que debería estarse registrando actualmente, no se ha hecho evidente por condiciones meteorológicas asociadas al fenómeno de La Niña.

De acuerdo con la subdirectora Ambiental del Valle de Aburrá, por esta causa podría haber un aumento en las precipitaciones con respecto al promedio histórico de “entre un 60 y 70 por ciento, que de presentarse en la noche ayudará al lavado atmosférico y por ende a la recuperación en términos de concentración de PM 2,5″. Se refiere a las pequeñas partículas en el aire que pueden provenir de los automóviles, camiones, fábricas, quema de madera y otras actividades.

Adicionalmente, la contingencia ambiental se ha visto afectada por los incendios de cobertura vegetal en la Amazonía y la Orinoquía.

Finalmente, el Área Metropolitana ha trabajado por sensibilizar a la población sobre la calidad del aire y su impacto en la salud y el ecosistema. Por ejemplo, a través de proyectos como Ciudadanos Científicos, del Siata, la ciudadanía contribuye al instalar voluntariamente en su casa o lugar de trabajo sensores para medir la calidad del aire. También está la iniciativa de conectar 100 bicicletas para que envíen cada 3,2 segundos información a la torre de control de Siata.

Los sensores de bajo costo son instalados en bicicletas.
Los sensores de bajo costo son instalados en bicicletas. - Foto: Cortesía Área Metropolitana del Valle de Aburrá.

*Contenido elaborado con apoyo del Área Metropolitana del Valle de Aburrá.

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