Alberto Cuberos ha sido tantas veces jurado de votación que ya perdió la cuenta. Le tocaron varias elecciones presidenciales, de Congreso, alcaldías y concejos, incluso, un referendo. Desde su primera vez como jurado las cosas han cambiado mucho. “Antes era raro saber quién ganó el mismo día de las elecciones. Ahora es raro no saberlo antes de las 7 de la noche”, recuerda. Hoy, con más de 60 años, no puede volver a ser convocado debido a su edad.
María Esperanza Figueroa ha sido jurado desde el 2006 y al igual que Alberto se dedica a la docencia. “Aunque a muchos les dé pereza o se pregunten ‘¿por qué otra vez a mí?’, yo lo veo como una responsabilidad con el país, una forma de cuidar la democracia”. María Esperanza reconoce que madrugar y dedicar todo un domingo a esta tarea no es fácil, sin embargo, asegura sentirse honrada de poder hacerlo, especialmente después de que su hija le dijera que “eso solamente se lo dan a las personas que son importantes”.

El día de las elecciones
La jornada de los jurados de votación empieza desde muy temprano en todo el país. Deben llegar a las 7:00 de la mañana al puesto de votación asignado para revisar que todo el material esté completo, y desde las 8:00 comienzan a recibir votantes hasta las 4:00 de la tarde cuando se cierran las urnas.
En cada mesa hay seis jurados titulares, quienes se reparten el trabajo: uno revisa las cédulas, otro anota los datos de cada persona (nombre y cédula) en los formularios electorales, el tercero firma y entrega las tarjetas para votar, otro vigila la urna, uno más diligencia el certificado electoral y el último, entrega el certificado electoral y devuelve la cédula.
También están los jurados remanentes, que deben presentarse a la misma hora que los titulares y suplentes para tomar el lugar de quien no se presente. En caso de que ninguno de los jurados titulares y suplentes falte, pueden retirarse luego de ser autorizados por el delegado de la Registraduría.
Pero la jornada no termina con el cierre de las urnas, sino hasta después de que cuenten todos los votos, llenen los formularios y entreguen el material al delegado de la Registraduría. En este proceso pueden tardar varias horas.
¿Quiénes pueden ser jurados de votación?
Cualquier colombiano entre 18 y 60 años con mínimo décimo grado de escolaridad puede ser jurado. Pero hay excepciones: los menores de edad y mayores de 60 no pueden ser llamados, así como los militares y policías o quienes trabajan en la Registraduría y en el servicio postal oficial. Los candidatos y sus familiares cercanos tampoco entran en el sorteo, al igual que los directivos de partidos políticos y autoridades como alcaldes, gobernadores y ministros.
Quienes son designados como jurados de votación sólo podrán ser exonerados por motivos de fuerza mayor como padecer una enfermedad grave, o que su cónyuge, padre, madre o hijos sean quienes la sufran. En caso de fallecimiento de la madre, el padre, cónyuge o hijo el día de las elecciones o los tres días anteriores. Otro motivo es no residir en la ciudad o municipio donde fue designado, ser menor de 18 años (excepto en elecciones de Consejos de Juventud donde los jóvenes pueden participar), y haberse inscrito para votar en un municipio diferente al de la designación.
En cualquiera de estos casos es indispensable presentar los documentos que soporten estos hechos. De lo contrario, en caso de no asistir a desempeñar sus funciones o abandonarlas la sanción para empleados públicos es la destitución del cargo y para el resto de personas una multa de hasta 10 salarios mínimos mensuales legales vigentes.
Quienes cumplan su labor como jurados tienen como compensación un día libre pago que pueden tomar durante los 45 días hábiles siguientes a las elecciones.









