entrevista

“Falta emprender más en sectores potenciales como el turismo y el desarrollo de tecnología”: Ricardo Leyva

Para el fundador de la exitosa agencia Sístole y uno de los tiburones de Shark Tank Colombia, este es un gran país para emprender. La clave, asegura, es comenzar a creer en nuestro potencial.


SEMANA: ¿Es Colombia un buen país para emprender?

RICARDO LEYVA: Colombia es un magnífico país para emprender, con recursos y diversidad en todos los sentidos, aunque a veces nos cuesta comprender dónde están nuestras fortalezas para hacerlo. Falta emprender más en sectores potenciales como el turismo y, obviamente, en el desarrollo de tecnología, para lo que tenemos una fuerza laboral importante, algo que aún no se ha logrado entender del todo. Sobre todo, hay mucho talento en el país, aunque creo que todavía está un poco desordenado.

SEMANA: ¿En qué sentido hay que organizar ese talento?

R.L.: Creo que usamos el talento de forma muy individual y no grupalmente, como se debería. La economía colaborativa se ha vuelto un factor muy importante para mostrar a Colombia como un buen país para emprender.

SEMANA: ¿Qué características de los emprendedores colombianos son las más valoradas en el mundo empresarial?

R.L.: Yo creo que el talento es la primera característica más valorada en el mundo empresarial, pero requiere de mayor formación para ser la más importante.

SEMANA: ¿Qué les diría a tantos empresarios que hoy luchan contra la incertidumbre y la posibilidad de que sus ideas de negocio no logren superar esta crisis?

R.L.: Creo que hay mucha gente que no se ha dado cuenta para qué se tenía que reinventar; no todos los negocios tenían las mismas razones para hacerlo. Hay gente que tomó decisiones correctas porque estudió muy bien el mercado, miró lo que pasaba antes y, luego, lo que ocurrió durante la parte más fuerte de la pandemia. Había que entender por qué había negocios heridos de muerte y otros fortalecidos. Tener total claridad de la razón por la cual reinventarse y para dónde dirigirse es muy importante. Lo segundo, es que hay que dejar de pensar que la palabra emprendimiento es igual a desarrollar una app. Emprender no es lanzar una aplicación; es prender una chispa en una empresa nueva que soluciona un problema o una oportunidad, de una manera diferente y más innovadora, de eso se trata emprender.

SEMANA: Se podría decir que la pandemia ha sido también un motor para la creatividad y el emprendimiento…

R.L.: Sí, yo creo que sin duda la crisis ha sacado lo mejor de muchas personas. En mayo del año pasado, en uno de los momentos más complicados de la pandemia, cuando no sabíamos si el mundo se iba a acabar, hicimos el evento más grande del mundo de los negocios con más de 120.000 personas conectadas en un mismo día; un mes antes de lograr esta convocatoria se nos habían cerrado todas las posibilidades. Esto lo he visto en todos los ámbitos; tanta gente que se reinventó de la manera correcta y que creció frente a la necesidad. La crisis sanitaria destapó la creatividad de una manera impresionante en el mundo entero. En mi caso perdí socios en varias de mis empresas y la compañía pasó de vender 4.000 millones de pesos a cero pesos en un día, un mes. Aquí deberíamos estar todos quebrados, pero no lo decimos, más bien medimos las cosas de una manera diferente. Ya no esperamos el negocio de tal tamaño, si no hacer este mejor, de forma más eficiente. Espero que salgamos de esto con un mundo reinventado, más positivo; aunque veo signos de que hay gente que no lo entiende así y que espera volver a lo mismo, pero difícilmente eso va a ocurrir. Tenemos la oportunidad de reinventarnos otro mundo.

SEMANA: ¿Cuál es la experiencia más grata que ha vendido de Colombia a lo largo de su trayectoria profesional?

R.L.: Soy uno de los pocos ‘marketineros’ colombianos que ha tenido la oportunidad de trabajar por su país y por venderlo, y el ejemplo más importante fue cuando hace unos 15 años hicimos la campaña ‘Colombia el riesgo es que te quieras quedar’. Aquí no llegaban turistas porque había secuestros y la imagen del país en el exterior era de inseguridad y narcotráfico; cuando eso comenzó a cambiar le contamos al mundo a través de voces extranjeras las razones para venir e incluso quedarse. Tenemos que ser súper coherentes para vender a nuestro país y yo creo que en ese momento fuimos tremendamente coherentes. Nos pusimos el cinturón y dijimos, saben qué, le vamos a hablar a la gente del riesgo, pero del riesgo de que ahora quieran quedarse a vivir acá; de otra forma hubiese sido tratar de vender una playa más.

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