Especial Movilidad y Transporte

Un paseo por las nubes: la revolución de los cables aéreos en las regiones

En Medellín, Bogotá, Cali, Pereira y Manizales las líneas de cables aéreos transformaron la movilidad. La gente hoy se mueve más rápido, sin congestión y disfrutando de una experiencia que genera bienestar.

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14 de abril de 2026 a las 12:01 p. m.
Metrocable en Medellín, una apuesta por un transporte más sostenible y accesible en las ciudad.
Metrocable en Medellín, una apuesta por un transporte más sostenible y accesible en las ciudad. Foto: Getty Images

Los días de María Isabel Rentería serían muy estresantes si no existiera el Megacable de Pereira. Entre caminatas, la espera en paraderos y los recorridos en bus, necesitaría más de 40 minutos para llegar a su trabajo en el sector de Pinares, y probablemente hasta una hora y media para regresar a su casa en Villa Santana.

Su cotidianidad, sin embargo, es mucho más tranquila, en parte gracias al Megacable. Desde su inauguración en 2021, este sistema eléctrico por cable conecta el centro de Pereira con la comuna Villa Santana en solo 14 minutos a través de una línea de 3,4 kilómetros con cuatro estaciones. Todas facilitan la conexión con otros medios de transporte debido a su cercanía a puntos clave como las paradas de Megabús y la terminal.

María Isabel es una de las casi 6.000 personas que lo usan diariamente. Sus días empiezan temprano en el alimentador que se detiene frente a su casa y, en cinco minutos de trayecto, ya está en la estación del cable. Un solo pasaje sirve para ambos recorridos. Y después de solo tres minutos moviéndose por lo alto en una de las cabinas, camina diez minutos sin afán hasta llegar finalmente a su destino.

“Ese cable le facilita mucho la vida a uno”, explicó María Isabel, quien hace unos veinte años, aun siendo menor de edad, se fue de Bagadó, Chocó, para buscar oportunidades laborales en Pereira. “Yo en promedio me echo, pero exagerando, unos veinte minutos en total para llegar al trabajo y otros veinte para volver”.

A veces el sistema suspende el servicio debido al clima o se detiene momentáneamente por alguna falla. Con todo y eso, resulta mejor esperar a que termine una tormenta o a que se restablezca la energía, en lugar de usar el bus.

“Supongamos que después del trabajo yo diga: ‘Hoy no quiero cable. Quiero caminar un poquito más’. Salgo a las tres y media de la tarde, y a veces puedo llegar a las cinco a mi casa. O la ruta se demoró mucho, o me tocó esperar porque un bus iba lleno o a un conductor no le dio la gana de parar. Por eso prefiero el cable. Es muy rápido”, aseguró.

“Yo digo que el cable le ha cambiado la vida a mucha gente en Pereira”, continuó María Isabel, de 36 años. “No solo dio empleos a muchas personas. Uno se monta con compañeros y dicen: ‘Es que uno con el cable ya no necesita madrugar tanto como antes porque llega más rápido y da menos vueltas que el bus’. Además, es muy económico. Con un pasaje yo puedo hasta llegar a otros municipios haciendo trasbordo”.

Su principal beneficio, el ahorro de tiempo y dinero, también es evidente en otras ciudades de Colombia como Medellín, Manizales, Bogotá y Cali. De hecho, es la única razón por la que Diego Morales, en la capital antioqueña, usa cada tanto el Metrocable, especialmente después de salir del trabajo para descender desde La Aurora, una estación de alta montaña, hasta San Javier, donde se puede continuar el viaje en metro.

A pesar de las filas en la estación, que pueden durar hasta 25 minutos en hora pico, opta unas tres veces por semana por esta modalidad de transporte. “En el cable no hay en ningún momento un trancón como cuando vas en bus. Entonces eso ya se traduce en tiempo ganado. Y ya uno estando en la cabina, el trayecto se demora unos diez minutos”, explicó.

Medellín es pionera en cables urbanos en Colombia, y la segunda de Latinoamérica con más líneas, después de La Paz, que tiene diez. En 2004 la ciudad inauguró la primera línea y ya cuenta con seis. La que frecuenta Diego, al occidente, funciona desde 2008, es de casi tres kilómetros, tiene cuatro estaciones y facilita la movilidad de unas 35.000 personas al día por un tramo que puede tardar hasta una hora de recorrido en bus. Los usuarios avanzan en la cabina a 20 kilómetros por hora, mientras abajo el tráfico denso se mueve lentamente por las calles empinadas.

“Por la topografía de Medellín, las montañas y demás, el cable me parece que es el método más eficaz y más eficiente para la ciudad”, añadió Diego, de 40 años. Alejandro Restrepo, desde su experiencia en el Cable Aéreo de Manizales, coincide: “Este sistema de transporte lo facilita la geografía y se da gracias a su entorno y a los recursos naturales de la ciudad. Aquí el trazado va como en ascenso, y el punto más alto es la estación Fundadores. Ayuda mucho su ubicación para los que trabajamos en el centro”.

Su trayecto en la cabina dura máximo un cuarto de hora, lo que representa un ahorro de entre cinco y diez minutos en comparación al recorrido promedio en carro. “El cable es una gran alternativa. Además, genera un ahorro de costos”, añadió Alejandro, de 44 años.

El Cable Aéreo transporta unos 17.000 pasajeros al día en Manizales, la mayoría buscando eficiencia. Otros por nostalgia. Y es que estamos hablando de un sistema que está arraigado en la memoria de los caldenses y que evoca al cable inaugurado hace más de cien años para conectar la ciudad con Mariquita (Tolima), a través de 72 kilómetros y 22 estaciones a lo ancho de la cordillera central.

Su funcionamiento por casi 40 años sirvió para impulsar la economía caldense y la exportación de café a través del ferrocarril y el río Magdalena. Ese mismo sistema volvió casi medio siglo después a Manizales, pero con un enfoque urbano. En 2009 se inauguró la primera línea y sirvió como una suerte de guiño a la icónica obra de ingeniería del pasado, reconectando a los caldenses con sus raíces. “El cable es parte de la cultura y la tradición en Manizales”, añadió Alejandro.

La nostalgia se acentuó aún más el año pasado con la inauguración de la tercera línea que desemboca en El Cable. En el emblemático sector atravesado por la Avenida Santander está la imponente Torre de Herveo, parte de la infraestructura del cable de hace 100 años y que ahora funge como monumento. A unos metros también se puede ver la estación de aquella época, donde ahora funciona la facultad de arquitectura de la Universidad Nacional.

En la misma zona opera desde septiembre de 2025 la estación Cable. “Esta línea generó mejor cobertura y una muy buena solución de transporte entre lugares muy transitados de la ciudad. Además, llega a un sector tradicional y conocido. Sería muy bueno que eso ayude a que cada vez más personas usen el Cable Aéreo”, destacó Alejandro.

Transporte y mirador

Otro de los distintivos de este sistema es la panorámica que ofrece a los pasajeros. Cuando empezó a montar en el Megacable en Pereira, a María Isabel se le iban los recorridos tomando fotos y videos del paisaje, y enviando el material a sus seres queridos. A la vista, durante el recorrido, quedan expuestas muchísimas montañas llenas de cafetales en la cordillera central. Casi todo sería imposible de divisar desde cualquier andén de la ciudad en medio de edificios. “Es muy bonito. Por eso normalmente la gente que se monta se la pasa grabando el paisaje con su celular”, explicó.

La panorámica de Diego mientras va bajando de La Aurora a San Javier también cautiva. Incluye vistas de La Alpujarra, el estadio, la Macarena y el centro, y sectores del oriente y el sur de Medellín. Gran parte del Valle de Aburrá ante sus ojos y desde una cabina que funciona como mirador móvil, lo sigue descrestando después de tantos años. Y, sobre todo, dando calma.

“Cuando yo voy en otros medios de transporte como el metro, aprovecho para ir adelantando cosas del trabajo en el celular. Pero las vistas en el cable le suman a la experiencia, hacen que sea un transporte diferente para mí. Entonces cuando me monto, guardo el celular. El cable para mí es como una pausita que me regalo en el día”, contó Diego.

El trazado en Manizales también alimenta la curiosidad de sus usuarios. Sin ir tan lejos, en marzo se hizo viral un video de un pasajero que grabó un gol del Once Caldas justo cuando su cabina del Cable Aéreo pasaba casi por encima del estadio Palogrande. Pero no siempre hay que esperar por una coincidencia semejante para sorprenderse en el Cable Aéreo. La riqueza natural del departamento aparece siempre insinuante a través de las ventanas de las góndolas. Por eso cuando Alejandro Restrepo se devuelve de trabajar en las tardes, por ratos se siente en un paseo, como si estuviera usando el teleférico turístico del Parque del Café cerca a Armenia, donde creció.

“El paisaje en Manizales le da mucho valor agregado a este sistema de transporte y permite que el recorrido en cable sea muy agradable con la panorámica de las montañas y del nevado”, explicó Alejandro.

Por tantas bondades para el usuario y el entorno es que Colombia se consolida cada vez más como líder mundial en transporte urbano por cable, junto a países como Bolivia, Argelia y México. Además, el número de líneas en el país (11 en total, que suman casi 30 kilómetros) promete crecer en el futuro.

El Transmicable de Bogotá, por ejemplo, se ampliará con la construcción de una línea en la localidad de San Cristóbal, y de una segunda ya adjudicada en Ciudad Bolívar. Además, sigue en estudio la idea de conectar el nororiente de la ciudad con el municipio de La Calera.

Ya está más que comprobado que esta modalidad combina ahorro de tiempo, dinero y emisiones con trayectos memorables.