Si hay algo que la hace sentir orgullosa es que el hospital que administra es una entidad equilibrada financieramente en un momento de desafíos para el sistema de salud colombiano. Hace dos años llegó a la gerencia del San Rafael, de Fusagasugá, Cundinamarca, tras ganar un concurso de méritos.
Para ella, dirigir un hospital público significa trabajar para que las personas reciban una atención oportuna y humana. Está convencida de que la gestión sólo tiene sentido si mejora la experiencia de los pacientes y sus familias y fortalece el compromiso de quienes hacen posible la prestación de los servicios.
La escucha, la cercanía y el trabajo en equipo son los principios que orientan su liderazgo. Enfermera de profesión, cuenta con dos especializaciones y una maestría, y actualmente cursa un doctorado.
Toda su experiencia laboral ha sido en salud y desde lo público. Antes de dirigir el San Rafael fue gerente del hospital San Martín de Porres, de Chocontá, estuvo encargada de la gerencia del hospital de Sesquilé y fue subgerente científica del hospital San Antonio, de Chía.
Dice que al principio de su ejercicio profesional fue cuando descubrió la capacidad para dirigir equipos y transformar instituciones desde una visión participativa.
Aunque por su cargo pasa tres días a la semana lejos de sus hijos y de su esposo, tiene claro que parte de su éxito está en encontrar un equilibrio entre su vocación de servicio, la vida familiar y el cuidado de sí misma.
