Mucho antes de asumir una de las posiciones de mayor liderazgo en la industria minera, ya entendía lo que significaba este sector para miles de familias, pues creció en el campamento de una mina en La Guajira. Esa experiencia la llevó a estudiar Comunicación Social y a cursar una maestría en Responsabilidad Social Corporativa.
Desde entonces, esta bumanguesa ha construido una forma de dirigir basada en tender puentes entre el desarrollo empresarial y el humano. Con esa premisa impulsa, desde 2019, su gestión en Libero Cobre y Minerales Santa Ana.
Su liderazgo, dice, está sustentado en el rigor y el respeto por la gente y el territorio, pues para ella las decisiones deben responder al bienestar de las próximas generaciones y no únicamente a los números.
“Traducir lo técnico a un lenguaje cercano, conectar el mercado financiero con las realidades de las regiones y evidenciar que la rentabilidad y el desarrollo social no solo pueden coexistir, sino fortalecerse mutuamente me definen como líder”.
Cree que los desafíos de una industria masculinizada exigen capacidades como el diálogo, la gestión social y la sostenibilidad. Aspira a que cada vez más mujeres lleguen a los espacios de toma de decisiones y que muchas niñas puedan imaginarse haciendo parte y liderando el sector.
“Quiero demostrar que Colombia es capaz de desarrollar proyectos mineros de clase mundial poniendo siempre a las personas en el centro de cada decisión”. Así resume su filosofía: liderar con sentido humano.
